Caso Nabila Rifo: El ícono de la violencia contra la mujer en Chile

Hace una semana comenzó el juicio oral del caso que nos estremeció en mayo de 2016. Nabila Rifo fue ferozmente atacada, golpeada y torturada, al punto de dejarla sin globos oculares, marcada de por vida. El único inculpado se declara inocente, testigos lo siguen apuntando como el responsable, hay contradicciones, y todos aspiramos a que se haga justicia. ¿Cómo se llega a ese nivel de violencia?

Por: Carla Ingus Marín.

La madrugada del 14 de mayo de 2016, en Coyhaique, tras una fiesta cargada de alcohol, Nabila Rifo (28) salió desde su casa rumbo a la de su hermana. Había sido una noche de discusiones y agresiones. Mauricio Ortega (41), su ex pareja y padre de dos de sus 4 hijos, la perseguía, estaba furioso, y pese a que ella no hacía caso de sus gritos, relata que sentía sus pasos cada vez más cerca. La alcanzó. Discutieron. Nabila fue encontrada en la calle a las 6 de la madrugada, moribunda, sin sus globos oculares, y ferozmente golpeada.

DESCUBRE MÁS

 

El único imputado es el propio Ortega, quien voluntariamente decidió declarar en el juicio oral que comenzó el lunes 12 de marzo. "Soy inocente", aseveró, e incluso se dio espacio para llorar. En su relato señala que no siguió a Nabila, y desestima ser un hombre agresivo, pese a que reconoció haber entrado a la fuerza con un hacha a la casa de su ex pareja, en uno de los tantos paréntesis que tuvo su relación.

Lleva 10 meses en prisión preventiva, mientras que Nabila ha vivido un calvario desde que tomó conciencia de lo que había ocurrido. Si bien en un comienzo aseguró que no fue él quien la atacó sino un hombre vestido de negro, un metalero, posteriormente cambió su declaración, asegurando que sí fue Ortega, y que por temor a sus represalias no quiso confesar. Su sicóloga y siquiatra declararon en el segundo día del juicio, ratificando que ella mintió por temor y que su diagnóstico actual es un estado de estrés post traumático del cual no ha podido salir. Hoy vive con su madre y sus cuatro hijos.

El factor alcohol
Hablamos de un caso ocurrido en el extremo sur del país, pero que se hizo presente en la agenda de todos los medios de comunicación, conviertiéndose en un verdadero ícono en lo que ha violencia contra la mujer se refiere. ¿Los motivos?

"Por la brutalidad del ataque, por el uso de una fuerza tan irracional al utilizar una piedra de concreto para golpear a una mujer en su cabeza, y por la condición de vulnerabilidad extrema en la que queda la víctima al serle extraídos los globos oculares, es decir, dañar a la víctima para dejarla en absoluta incapacidad", responde María José Rodríguez, directora del diplomado de Violencia de Género de la U. Mayor.

Uno de los aspectos que muchas veces propicia la violencia en una pareja es el consumo de alcohol y drogas. "Los efectos del alcohol y las drogas disminuyen el control de impulsos en las personas y exacerban sus estados emocionales. La posibilidad de autocuidado y empatía también disminuyen", explica Rodríguez.

Esa noche los cuatro hijos de Nabila (de 13, 10, 4 y 3 años), llamaron a la hermana de Rifo para que los fuera a buscar. Los niños notaron un ambiente agresivo, y tal como en otras oportunidades, pidieron auxilio. Nabila salió a buscarlos, Mauricio Ortega comenzó su persecusión. El relato entregado por Nabila es que de pronto la golpeó en la cabeza, una y otra vez, ella cayó al suelo y se hizo la muerta para evitar que continuara.

Dentro de las pruebas que se han presentado en Tribunales, figura el audio de una llamada ocurrida esa madrugada. A las 6.06 AM, Carabineros recibió una llamada desesperada; un menor de edad les indicó que debían trasladarse a calle Monreal con Lautaro. Cuatro minutos más tarde, arribaron al lugar. Aún estaba oscuro y hacía frío. "Llegamos y observamos a una mujer de cúbito dorsal, con sangrado profuso de su cabeza, motivo por el cual nos acercamos de forma inmediata a la víctima. Se veía que era una situación bastante grave, no era un procedimiento típico", dijo el testigo.

Las agresiones eran reiterativas; incluso Ortega fue denunciado por llegar a casa de Rifo –en un momento en que no vivían juntos– y entrar derribando la puerta con un hacha.

¿Puede una mujer defender a un hombre así? ¿Por qué? "La culpa, el terror ante un nuevo ataque y la dependencia económica y/o emocional que puede desarrollar una mujer son comprensibles dentro del marco de una relación amorosa que ha sido traumática. Este fenómeno es algo esperable, que no desmiente los hechos ni la gravedad del trauma sufrido.

Por eso en otros países las investigaciones por casos de violencia de género siguen con la investigación adelante, aún si la víctima retira su denuncia o desmiente los hechos. No es motivo para juzgar a la víctima, de hecho es un indicador importante para estimar la gravedad del trauma y la condición de vulnerabilidad", explica la docente de la Universidad Mayor.

Nabila mantenía la casa, él estaba lleno de deudas, y uno de los motivos por que peleban era porque ella no siempre le entregaba dinero. Estuvo separada de él, pero en julio del 2015 le dio una nueva oportunidad.

Las víctimas generalmente vuelven una y otra vez a este tipo de relaciones. "Aquellas que han permanecido en relaciones violentas experimentan los ciclos de tensión, ataque y arrepentimiento de los victimarios, posterior a los cuales suelen venir procesos compensatorios en la relación, donde el victimario proporciona compensaciones afectivas y las víctimas tienen la ilusión de que la persona cambiará y no será violento. Esta dinámica se produce dada la dependencia económica y/o emocional que puede estar aconteciendo. Esto provoca que la relación perdure en el tiempo, y que con ello se produzca un proceso de identificación con los victimarios. De este modo, la adaptación a este tipo de violencia es paradojal; las víctimas se adaptan a la violencia como una forma inconsciente de controlar la situación, pudiendo de este modo permanecer en la relación y esperar una mejora. Otro fenómeno que se produce es la presión social por mantener a la familia unida o por no perjudicar al padre de los hijos. La violencia entonces se naturaliza tanto en la pareja como en su entorno. Finalmente, y no menos importante, están las amenazas y el terror de ser finalmente atacada otra vez por venganza, de modo tal que se llegue a producir la muerte, lo cual es clave cuando una mujer siente que la red institucional no es capaz de protegerla" explica María José.

Imagen foto_00000002Perfiles de victimarios
Casos como éste –o el de Antonia Garros– han sido desgarradores no sólo para las víctimas y sus familias, sino también para la opinión pública, que seguimos los casos y aspiramos a que se haga justicia. Pero además intentamos descubrir si existen perfiles que hagan predecible una conducta así, y efectivamente los hay.

* Dependientes. Aquellos que tienen una personalidad dependiente, y que por tanto sienten una suerte de necesitad de controlar a las víctimas y no toleran la posibilidad de no tenerlas consigo.

* Machistas. El varón que castiga a la mujer cada vez que ésta no cumple con sus expectativas de género, y que espera que ella se someta a sus mecanismos de control.

* Sin control de impulsos. Aquellos que no son capaces de controlarlos, y frente a la frustración de sus expectativas emergen fuertes impulsos agresivos que se traducen en violencia física, psicológica o sexual.

* Sin empatía. Es el perfil psicopático, personas que no tienen la capacidad empática suficiente como para estimar el dolor que pueden ejercer sobre sus víctimas, sintiendo satisfacción cada vez que la logran someter.

"Todos estos rasgos de personalidad se expresan en la violencia de género, justamente por el marco cultural machista en el cual lo femenino se encuentra subvalorado y sometido a lo masculino, en un entorno social que lo legitima institucionalmente y permite la impunidad. Hay que considerar que la violencia, además, se va aprendiendo con el tiempo, las personas van probando sus mecanismos de control sobre otros, y cuando resultan ser efectivos tienen a perpetuarse y agravarse", señala Rodríguez.

Explica, además, que se va instalando una dinámica de control-sumisión incluso en aquellos en los cuales no hay un trastorno de personalidad mayor, si hay al menos un cuadro neurótico en ambas personas que sostienen la relación, donde se desarrolla muchas veces dependencia emocional. "Todo esto lo señalo en el marco de las relaciones sentimentales, pues no opera del mismo modo para el caso de ataques por parte de desconocidos o fuera de relaciones sentimentales o familiares, los cuales, si bien poseen elementos en común, son diferentes".

El juicio durará aproximadamente tres semanas, tras el cual Mauricio Ortega arriesga 29 años de cárcel, de ser encontrado culpable. Lo que hoy es claro es que Nabila jamás podrá volver a ver a sus hijos, ni llevar una vida completamente normal. Pese a que sobrevivió, su angustia la ha llevado a internarse de urgencia producto de cuadros ansiosos. En el juicio se ha esbosado que las drogas también estaban presentes en su vida, una espiral de la que es difícil escapar. Nabila no ha dado declaraciones públicas, lo que se sabe es por testimonios de quienes la han tratado estos meses, que sindica a Ortega como el autor de la brutal golpiza y de quitarle los ojos con la llave de su auto, que fue encontrada a metros de Nabila esa noche.

Hasta el cierre de esta edición, no se habían presentado pruebas contundentes contra Ortega, y circulaba fuertemente la versión de un ajuste de cuentas.

Una luz de esperanza
Desde el Ministerio de la Mujer y Equidad de Género se cree que, contrario a lo que se pueda pensar, sí estamos avanzando en condenar estos delitos. Citan que hace 5 años se vivió un caso tan brutal como el de Nabila "y no hubo el grado de condena, ni el espacio de trabajo social que se dio cuando ocurrió este hecho. Ha habido un avance, porque hay una condena, hay un ejercicio ciudadano de control que es relevante. Esto es expresión de avances en la consciencia colectiva de que no debe existir espacio en nuestra sociedad para la violencia contra la mujer. Por nuestra parte, como Gobierno, nos llama a trabajar más aceleradamente, pero también a comprometernos entre todos y todas a avanzar juntos en la erradicación de la violencia", señala Claudia Pascual, Ministra de la Mujer y Equidad de Género.

Avances para las víctimas
* Ya se han implementado 18 nuevas casas de acogida en Tocopilla, Quillota, San Bernardo, Puerto Montt, Ovalle, Vallenar, Rancagua, Peñaflor, Los Ángeles, Río Bueno, Puerto Natales, Victoria, Cañete, Linares, Curicó, Chañaral, Iquique, Villarrica, que se suman a las 23 implementadas en el primer gobierno de Michelle Bachelet. Además, hay 103 Centros de la Mujer en todo el país.

* El 2015 se lanzó el piloto del curso "Herramientas para el abordaje de la VCM", dirigido a funcionarias y funcionarios de Justicia, Ministerio Público, Carabineros, PDI, Salud y Educación. A la fecha han participado aproximadamente 550 funcionarias/os publicas/os.

* Se creó la figura del Encargado Regional de Femicidios, 15 abogados y abogadas de dedicación exclusiva a estos casos en cada región, así como para la prevención de la violencia extrema.

* Plan Nacional de Acción en Violencia Contra las Mujeres. Articula la acción del Ministerio Público, Corte Suprema, Organismos de Naciones Unidas y organizaciones de la sociedad civil.

* Se implementó un piloto para la aplicación de una pauta unificada de evaluación inicial de riesgo de violencia contra las mujeres en contexto de pareja, y su Protocolo de Protección Inmediata para las mujeres.
Fuente: Ministerio de la Mujer y Equidad de Género

Alertas
Cuando una relación de pareja puede terminar en desencadenar hechos de violencia, hay algunas alertas previas que debemos tener en cuenta:

1-. Intentos de control. "Una alerta temprana importante son los intentos de control hacia la víctima, todo aquello que tiende a la dominación de la conducta del otro. La violencia psicológica es otra alerta temprana, la cual se expresa principalmente en descalificación en sus inicios. Estas conductas se expresan con gran contenido afectivo y son acciones de manipulación, mucha veces con gran dependencia del victimario hacia la víctima, a veces poco conscientes, que buscan que la víctima cumpla con las expectativas del victimario. Hay indicadores además de vulnerabilidad que hacen más posible que estas situaciones deriven a violencia económica, física y sexual o psicológica grave".

2-. Celos. Son mecanismos de manipulación muchas veces validados por las personas que participan en la relación y por la sociedad misma; son malamente consideradas "expresiones de amor". Los celos van transformando la relación cada vez más hacia el control de la conducta, y cerrando las opciones de libertad de relacionarse de las víctimas. De este modo, cuando los celos operan, las víctimas se van aislando del entorno social que les puede alertar de los riesgos de la relación y su vida socioafectiva se va cerrando, concentrándose cada vez más en la pareja o la familia. La vida de la víctima puede finalmente cerrarse a tal punto que sus áreas de desarrollo vital se reducen y el espacio de contacto con los otros se limita a la pareja. De este modo la dependencia se incrementa. Es un factor de gran relevancia.