"Reconciliada con la infertilidad": Sicóloga cuenta su testimonio

Autora de "Con permiso para amar", hizo todos los esfuerzos por convertirse en mamá. Tras muchos tratamientos, decidió no exponer más su cuerpo y mente, y escribir un libro sobre sentimientos. Ella es una de las tres mujeres de este reportaje que nos dan muestra del coraje femenino...

Por: Carolina Palma

Pese a todos los esfuerzos que realizamos por tener un lugar en el podio de la paternidad, por primera vez comienzo a comprender que nunca seré madre. Nunca sabré lo que es llevar un hijo en mi vientre, nunca podré sentir que con mi presencia su llanto se calma y nunca podré verlo correr a mis brazos y decirme 'mamá'. Lo intenté todo. Todo lo que estuvo en mis manos". Con este estremecedor relato, Victoria Valenzuela (35) presenta su primera novela, "Con permiso para amar".

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Sicóloga, coach ontológico y especialista en gestión de personas, quiso adentrarse en la escritura para sanarse. "La escribí en tres meses y medio. Fue un trance literario. Me iba a los cafés y sentía que todo me hablaba. La vida es fantástica. Si uno está a atento, puede escuchar esos mensajes".

Actualmente vive en Washington, Estados Unidos, pero espera pronto cambiarse a Nueva York con su esposo, mientras trabaja en su segunda novela que se relaciona con personas emprendedoras y apasionadas por la vida.

¿Cuándo te enteraste que no podías tener hijos?
En marzo del 2012 fuimos con mi marido al ginecólogo con la idea de dejar las pastillas. Ella era una especialista en infertilidad que me hizo una serie de exámenes, y comencé a escuchar que tenías las trompas obstruidas, que tenía una endometriosis y bla bla bla. No sé, quizás si hubiese dejado las pastillas, hubiese pasado otra cosa. Es que uno se sugestiona. Entra en el sistema médico. Siempre he sido matea, me cuesta cuestionar la autoridad y así entramos en este espiral de tratamientos. Terminé con dos operaciones, raspaje, fertilizaciones in vitro, tenía que inyectarme en las piernas, alrededor del ombligo, eran muchas inyecciones diarias. Todas las bombas hormonales para tener la mayor cantidad de huevos. Era terrible.

¿Y por qué escribir un libro?
Cuando uno está en las tinieblas, no ves opciones. Estaba muy obsesionada con los tratamientos, y el sistema médico contribuye en la ceguera. Lo llevo a este nivel: las personas ludópatas pierden la noción de la plata porque sólo ven fichas. El médico me decía que en el tratamiento habíamos fallado en un detalle, y que hiciéramos otro. "Saldrá mejor, apuesta a ganador". No es sólo la plata, que quedamos endeudados hasta los dientes, sino la invasión hormonal, la frustración, la espera, la obsesión que desarrollé. Finalmente se tradujo en una sensación de vacío. Me vacié en la búsqueda de un hijo.

¿En ese momento te sentaste a escribir?
Cuando comencé a sentirme mejor. En una mañana fría de julio del 2013, creo que fue la más fría de ese año, me puse las zapatillas y salí a correr a las cuatro de la mañana. Me daba lo mismo que estaba oscuro, que no había gente. No podía dormir, era como un fuego que tenía dentro. Dije: "Esto se acabó acá". Corrí y corrí, y así comenzó mi proceso de sanación. Me perdoné a mí misma a través del deporte, me reconcilié con este organismo infértil que no me permitía ser madre. Dejé de fumar, corrí maratones, y ahí me inspiré a hacer la novela. Cuando acepté mi vida, la agradecí, me sentí mejor. Además, comencé a trabajar de manera voluntaria con mujeres de muy bajos recursos que postulaban a fondos de Fonasa para hacerse tratamientos de infertilidad.

Eres joven aún. ¿Por qué no continuaste con los tratamientos o adoptaste un niño, quizás?
Siento que durante 4 años hice todo lo que podía, y lo solté. Los médicos querían que siguiera, y uno no me siguió atendiendo porque no estaba de acuerdo. Pero hay veces que la vida te enseña que no controlas las circunstancias. Me quedo tranquila, porque me la jugué, toqué fondo y no podía seguir en esa línea. Me gusta que amigas quieran adoptar, pero en Chile la realidad de la adopción es muy difícil, son años.

¿A la sociedad todavía le parece extraño el no ser madre?
Ser madre no es el único camino. En general, lo que se siente en la sociedad es una exclusión, una muerte social. Desde mi experiencia, mis amigas desarrollaban eventos familiares, hablando de la guagua. Yo estaba en una consultora con puras mujeres, entonces hablan de cuándo van a tener el otro hijo. A mí no me hablaban, pero esa exclusión se siente. Empecé a buscar amistades menores que yo, que estuviesen solteras. Todo hasta que empezaban a tener hijos, y tenía que buscar nuevas amistades.

¿Qué sentías?
Mucha envidia. Por ejemplo, mi hermana quedó embarazada a los quince días de dejar las pastillas, y yo me sentía mal. Como no recibimos educación emocional, la envidia es un sentimiento muy condenado socialmente. Pensaba: "Cómo me pueden dar ganas de llorar, si la persona está en su día más feliz, acaba de enterarse que será madre". Me sentía la peor persona, y me empecé a alejar.

¿Qué hiciste con ese sentimiento?
Me di cuenta que me estaba superando, y me certifiqué como coach ontológico. Más que tener herramientas para el servicio con los demás, lo tomé para mí. Necesitaba reconstruirme. No soy menos mujer porque no soy madre. En esta sociedad se idealiza la figura de madre. ¿Cómo me construyo si estoy rota? Junté mucho coraje y le pregunté a Andrés, mi marido, si quería seguir conmigo, pese a que yo llegaba hasta ahí con el tema de la maternidad. "Si quieres seguir, tendría que ser con otra mujer", le dije. Él quería seguir conmigo, así que le pedí que pensara en sus mayores sueños, y me dijo que uno de los sueños a los que había renunciado, por comprarnos una casa y todo el espiral materialista, era ser un trotamundos. Así que nos fuimos de Chile. Ahora vivimos en Estados Unidos hace casi dos años, y quiere armar un negocio allá.

¿Te da miedo que él quiera hijos?
En mi caso, no creo que las relaciones sean eternas. Si estoy con él es porque hacemos una elección todos los días… porque las personas cambiamos, el amor se transforma.

SOLEILY GUERRERO, VOLUNTARIADO EN ÁFRICA

Se irá por 1 año a chad, en áfrica central. Es matrona, y cruzará el planeta a uno de los países más pobres del mundo para trabajar en la maternidad de un hospital; cumplirá un sueño de larga data.Imagen foto_00000006

Por: Valeska Silva

El trabajo como misionera o voluntaria le exigía contar con inglés fluido –idioma que se habla en el hospital, pese a que en Chad los oficiales son el francés y el árabe– por lo que Soleily (28 años) estudió en Education First en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, para luego iniciar inmediatamente su trabajo; por motivos personales debió aplazarlo, pero a mediados de abril parte su año de vida misionera.

"La experiencia fue muy buena, especialmente por el cambio cultural y porque uno llega con muchos prejuicios. Sudáfrica es un país súper desarrollado si se compara con el resto del continente. Y Ciudad del Cabo es otra realidad, muy diferente a la nuestra. La riqueza cultural en un país donde se hablan 11 idiomas oficiales es impresionante, y esa es la razón por la que también decidí estudiar allá y no en un lugar más tradicional como Inglaterra o Estados Unidos. Hay personas de distintas etnias, lo que algunos lo plantean como una desventaja, pero para mí fue todo lo contrario", cuenta.

"La razón para realizar el voluntariado tiene que ver con optar por una vida misionera. Pertenezco a la Iglesia Adventista, opté por esto porque siempre ha estado en mí la disposición de servir. Entonces, cuando inicié este proceso, no se trataba sólo de aprender inglés fuera del país, sino de cambiar también el curso de mi vida en general, porque allá voy a trabajar en un hospital adventista, y más adelante la misión va requiriendo más profesionales… Obviamente mi idea no es estar allá sólo durante el tiempo que dura el volutariado, sino después dedicarme de lleno al trabajo que se realiza en el hospital, ojalá no tan sólo por un año, sino por un periodo más largo".Imagen foto_00000002

¿Qué sabes de Chad?
Que es uno de los países más pobres del mundo y con una de las mayores necesidades en salud, porque por ejemplo la tasa de mortalidad materno-infantil es súper elevada. De hecho se mueren muchas mujeres y niños porque no hay atención profesional del parto. ¡Las necesidades son enormes! Las cosas que nosotros tenemos súper instauradas, como el lavado de manos o el uso de anestesia, allá no se logran, porque tampoco están los recursos disponibles. Otro dato interesante es que el idioma oficial es el francés, lo que no deja de ser un desafío para mí, ya que para la vida diaria deberé aprenderlo.

"Mientras estudiaba inglés viví en la casa de una familia musulmana, experiencia que me acerca un poquito más al país al que llegaré; aprendí de las creencias y el estilo de vida de la gente". Soleily tiene el apoyo incondicional de su familia e incluso deja a su pololo en Chile, pero se va tranquila y feliz porque con él comparten la visión de vida y también la apoya totalmente en esta nueva etapa que inicia.

¿Qué te motiva a vivir una experiencia de este tipo?
Cuando uno decide estudiar una carrera del área de la salud, tiene presente el entregar un servicio y atender a las necesidades de las personas. Desde que entré a estudiar Obstetricia siempre estuvo en mí el deseo de ayudar, y el voluntariado era algo que tenía pendiente. Es parte del compromiso que hice con Dios, él me entregó esta profesión, y por amor a él uno responde a ese llamado, para entregar lo mejor de uno. Este es el momento apropiado para hacerlo y no postergar este sueño.

La República de Chad es un país sin salida al mar ubicado en África central, que limita con Libia al norte, con Sudán al este, con Camerún y Nigeria al suroeste, y con Níger al oeste. De acuerdo a un informe del Banco Mudial, al año 2013 su población era de casi 13 millones de habitantes, sólo el 68% de los niños va a la escuela primaria y la mitad de la población es analfabeta. Y el acceso al agua potable es un problema frecuente.

PAULA CHRISTENSEN: "TENEMOS EL DON DEL SERVICIO"

Chilena emprendedora, realiza una importante y difícil tarea: dar a conocer a chilenos y el mundo parte de nuestra carretera austral.Imagen foto_00000003

Por: Carolina Palma

Estudió Traducción Inglés-Alemán en la Universidad Católica porque le gusta mucho viajar, relacionarse con culturas distintas, y al terminar se dio cuenta que no le gustaba estar sentada detrás de un computador, sino que deseaba estar con la gente. Hace 22 años fue con su familia de vacaciones a la Carretera Austral, compraron un campo y empezaron a crear una empresa turística para atender a extranjeros, Mallín Colorado Ecolodge. "Ahí yo era súper importante, porque sabía inglés y alemán. Gracias a este proyecto turístico me hice cargo de las ventas y el marketing, y me tocó viajar afuera para dar a conocer la Patagonia".

Su idea era mostrar el lodge, pero se dio cuenta que los turistas no sabían ni siquiera dónde estaba el Lago General Carrera, así es que recorrió con un mapa en mano Europa y Estados Unidos, hablando sobre el sur del Chile.

Es muy importante su trabajo, porque nuestro país hace pocos años comenzó con una mayor promoción de sus riquezas en el extranjero. De hecho contamos con el nuevo eslogan "Chile, naturaleza abierta", que representa totalmente nuestra geografía. "Es importante la promoción siempre, porque el año pasado fuimos el destino de turismo-aventura número uno del mundo. Se ha hecho un trabajo muy grande para que se conozca nuestro país como un destino lleno de naturaleza, porque eso somos. No vienen al mall ni a las playas. Ellos vienen a ver el desierto extremo, los glaciares extremos y la Patagonia deshabitada. Es algo único", cuenta.

Hace algunos meses formó parte de las 100 Mujeres Líderes de nuestro país, una validación a su esfuerzo en la región donde decidió emprender y a la cual ama.

Paula, ¿por qué crees que te escogieron entre las 100 mujeres más influyentes de Chile?
Me pregunto por qué me eligieron, y me doy cuenta que cuando tienes que liderar un equipo de trabajo, cuando tienes que ser jefe, es un aprendizaje enorme trabajar con jóvenes. Me apasiona. Es tanto lo que uno puede conducir, guiar, que a la larga vuelven hacia ti, te preguntan, te agradecen. Es importante para un líder sacar lo mejor del otro. Darse cuenta que este cabro es bueno para hablar con los extranjeros; este otro es más relajado, más distraído, pero estaría estupendo para ser guía de una familia chilena, que se haga amigo de los cabros chicos. O para un par de viejitos, mejor si es una guía mujer, para que esté más preocupada de la señora, de los detalles. Si viene un grupo de 20 personas, necesitas un guía que tenga autoridad, que mande, porque si no nunca saldrán a la hora.

¿Todo eso lo aprendiste en el camino o estudiando?
Primero lo aprendí en mi casa. Mis papás nos enseñaron que uno tenía que ser lo que tenía que ser. No tenía nada que ver con que ellos querían que fuera médico o ingeniero. Ellos fueron descubriendo lo que iba saliendo de nosotros. Además, estuve en el movimiento de Schöenstatt muchos años y fui jefa también en la parte espiritual. Es un movimiento católico y que potencia lo mejor de cada uno. No todos nacimos para ser lo mismo, para llegar al mismo lugar o para tener el mismo éxito. Cada uno, originalmente, viene con un bagaje interior, que aparece poco a poco y que es un aporte para su entorno. No serás feliz hasta que des lo que tienes que dar.

¿En la industria del turismo se ven más hombres o mujeres?
Ambos. Incluso tengo detectado un grupo de mujeres, dueñas de lodges, que están a lo largo de toda la Carretera Austral. Cada una maneja su lugar, lodges grandes, con nivel de servicio alto, y son mujeres.

Tenemos habilidades para el turismo…
Es que esta industria es de servicio. Tengo una experiencia muy bonita. Al viajar te das cuenta que eres tú y tu maleta en un país desconocido. Por lo mismo, necesitas todo: desde que esté el papel higiénico en el baño hasta que tengan algo de comer, cuando tienen agua. Se necesita desde lo más básico hasta lo más sofisticado. Estás súper vulnerable. En ese sentido, la mujer dueña de lodge es la más indicada para darse cuenta que tal señor necesitará un tecito cuando llegue a su habitación, o que la mujer necesitará sacarse el maquillaje, entonces le pondrá un pañito doblado. Detalles. Para qué decir el tema culinario. Somos las mujeres las que hacemos el ambiente en el comedor, tenemos la delicadeza de probar que todo esté rico. No es que ningún hombre lo haga, pero nosotros tenemos el don del servicio. Es parte de nuestra esencia querer que el otro esté bien, que se sienta bien, y eso es muy valioso.

¿Qué buscan los extranjeros en Chile?
En Chile se ha desarrollado mucho el deporte aventura. Siempre preguntan qué actividades más movidas hacer. Pueden subir un cerro, hacer rafting, subir a un caballo o meterse a las cuevas de mármol en kayak. Eso es muy apasionante. Es importante invitar a los operadores, a las agencias, para que los turistas vengan a eso. Los chilenos también tienen mucho interés. Los papás quieren que su hijo se suba al caballo o hacer un trekking de tres horas. Se ha generado un interés enorme por la vida al aire libre.Imagen foto_00000004

Pero los precios siguen siendo caros, ¿no?
Es que Chile está caro. Viajando por diferentes partes, te das cuenta que el costo de la vida de este país es alto. Pocos países lo superan. Es un destino caro, y para el turista extranjero es un vuelo gigantesco y caro. Además, para ir al sur, norte o Isla de Pascua, son muchos kilómetros que recorrer. Y sí, la región de Aysén es cara. Te diría que irán bajando los precios.

Las Torres del Paine son sumamente explotadas. Algunos ecologistas critican mucho esa realidad. ¿Qué te parece?
En esta región estamos muy preocupados, porque es frágil. En un pueblo con 500 personas, si llegan 5 mil turistas, no da abasto la infraestructura ni la alimentación. Estamos preocupados porque es muy bonito, y el turismo crece exponencialmente. Por otra parte, la carretera es de tierra, entonces deben andar 5 horas en camino de tierra, y eso frena bastante a la gente. De todas formas, creo que la belleza de la carretera es superior. Estamos preocupados de no sobreexplotar, por lo mismo, hay que poner restricciones de cantidad de visitas. Tenemos mucho que aprender de lo que ha pasado en Torres del Paine. Tiene que haber un control de ingreso, como hace poco se comenzó a hacer en las Torres, pero ya es tarde. Queda mucho por crecer, porque es una de las regiones que menos visitas tiene, pero cuidado, porque es una zona muy frágil.

LAS MARAVILLAS DE AYSÉN
Cuando uno piensa en Magallanes, lo hace inmediatamente en Torres del Paine. ¿Qué tiene Aysén?
Te diría que hay atractivos interesantes por todas partes. Hacia el norte, lo más conocido es el Parque Queulat, que tiene el ventisquero colgante y unos bosques húmedos maravillosos. Hacia el sur está el lago General Carrera, compartido con Argentina; las catedrales de mármol, el atractivo mayor de la zona, junto con la laguna San Rafael y los campos de hielo norte. Hoy no sólo vas en un catamarán full day tipo crucero, sino que puedes ir en botes más chicos. Además, en Campo de Hielo Norte se puede caminar sobre hielo o ver las cuevas de hielo.

¡Dónde está exactamente ese lugar! Qué maravilloso debe ser caminar en hielo…
Tienes que viajar hacia el sur de Balmaceda, por la Carretera Austral, en Puerto Tranquilo están las catedrales de mármol y la laguna San Rafael, y está la zona para caminar en hielo. Eso es algo único. La actividad en sí no es cara, pero llegar allá lo es. Aparte del pasaje de avión, tienes que arrendar un auto o contratar un operador turístico.

¿Se puede hacer por el día?
No soy partidaria del tour flash, porque Aysén es una experiencia en sí misma. Por lo menos se necesitan cuatro noches para disfrutar el sur de Coyhaique, ir a las catedrales, cabalgar, hacer rafting en el río Baker, kayak en el lago Bertrand o visitar el parque Patagonia. Ojalá que la gente aproveche. Al segundo día no puedes creer dónde estás. Hay poca conexión a celular, solamente en los pueblos. Cuando subes un cerro, estás en otro mundo y hay muy poca densidad de población. En Santiago la familia está atosigada, los niños van a fiestas, hay que buscarlos, que el mall, que las cuentas. Allá te levantas con un rico desayuno y vas a ver un lago, un glaciar o un río. Uno se reconecta con uno mismo, con la familia, te transformas en un par de días.

¿Cuál es la mejor temporada?
Abrimos en noviembre y cerramos en abril, porque la gente suele ir en estas fechas. El clima no es malo en invierno, así es que me imagino que de a poco se extenderán las fechas. En invierno es muy frío, pero llueve muy poco a orillas del lago General Carrera. Aunque los días son cortos por la luz, y las excursiones son siempre largas.

Tú conoces muchas partes del mundo. ¿Lo que tenemos en Chile realmente es único?
Hay lugares parecidos en los polos. En el norte de Noruega o en Rusia hay lugares similares, o el desierto de Australia tendrá lugares poco habitados. Por lo menos, en la región de Aysén, la conjunción de pampa, montañas, lagos, hielo, termas, todo en un mismo lugar, es increíble.