Equidad

Monserrat Álvarez: "No conocí el machismo hasta que entré a trabajar"

Conductora de Teletrece AM, es una de las periodistas más reconocidas del medio nacional. En su primer trabajo conoció lo que es el machismo, postergó su sueño de ser alcaldesa, la campaña #NiUnaMenos la remeció, y ahora es mucho más proactiva con la causa femenina. ¿El rol que la llena completamente? Ser la mamá de Adrián (25), Domingo (17) y Rita (14).

Por: Jessica Celis Aburto. Fotografías: Gonzalo Muñoz.
Pelo y maquillaje: Sole Donoso.

Aborto por tres causales
Estoy súper de acuerdo con la Ley, pero igual tengo un problema con ella. Creo absolutamente en los derechos reproductivos de la mujer, y en esas 3 causales; estamos hablando de un aborto súper restringido que tiene que ver con la compasión y mujeres que sufren, porque por ejemplo, su hijo va a morir cuando nazca. Someterlas a esperar al nacimiento de ese hijo me parece terrible. Y en el caso de violación, que es el tema más polémico, soy súper partidaria de incluirlo porque no puedes obligar a nadie, y menos a una menor de edad, a tener al hijo de un violador, que lo más probable es que sea de su familia o su padre biológico o su padrastro. ¡Imagínate! Me parece que aplicar los principios de manera tan ortodoxa es lo que me molesta de la gente que está en contra de la Ley, porque hablamos de situaciones súper críticas, no es el aborto generalizado. Creo que por suerte se ha dejado fuera de la discusión –porque me parece sin solución– el tema de cuándo comienza la vida. Y es justo ahí donde siento que tengo una inconsecuencia que no he logrado resolver, porque estoy absolutamente en contra de la pena de muerte. Creo que ningún ser humano tiene la capacidad de definir el término de la vida de otro. Entonces, no sé cómo resolver ese principio con mi adhesión al aborto en las 3 causales. Igual es un aborto restringido a las 12 semanas, y por lo mismo me parece que la discusión es súper válida. Tampoco se puede calificar de conservadores o cartuchos a quienes creen que de verdad la vida comenzó tras la fecundación…Imagen foto_00000004

#NIUNAMENOS
El #NiUnaMenos me removió mucho y me transformé en una militante más del movimiento y la causa de la mujer. Creo que fue una campaña muy vital porque de alguna manera visualizó algo que no puede perpetuarse: el maltrato y la violencia contra la mujer. Un tema que ha sido de las sociedades patriarcales, histórico, y tan escondido también. Me parece muy interesante cómo se ha ido viviendo el proceso. Hoy, frente a algo que antes era visto con "normalidad", se ha tomado conciencia que no lo es. Y encuentro que este año ha sido meteórico el avance en eso, al menos en esta parte del mundo. El #NiUnaMenos es una forma unánime de plasmar un tema que es valórico, del país y el mundo entero. Estamos a años del mundo musulmán y también de Rusia, donde se acaba de aprobar una ley que elimina como delito el maltrato a la mujer cuando tiene lesiones leves. Putin lo chequeó y lo visó, y fue una ley propuesta por una mujer. Rusia tiene uno de los índices de femicidio más altos del mundo. Ahí la Iglesia Ortodoxa avala que, por ejemplo, a los niños se les pegue en ciertas ocasiones porque es parte de la disciplina y de la libertad que tiene la familia.

Feminismo
Mi hogar paterno y materno era muy feminista, muy igualitario. En mi casa todo lo hacían hombres y mujeres (tiene 2 hermanas y 2 hermanos), aunque sacar la basura sólo lo hacían los hombres (risas). Tuvimos una educación muy igualitaria. Mis papás vivieron mucho tiempo en Estados Unidos, entonces había una hora para lavar los platos y todos hacíamos nuestras camas.

Machismo
Nunca viví el machismo hasta que entré a trabajar. Quedé sorprendida. En ese contexto, el machismo no sólo se trata de que hombres y mujeres ganemos distinto. Me sorprendió cómo los medios de comunicación están comandados por hombres, y eso tiñe mucho las cosas, incluidas las pautas. Una como mujer pregunta otras cosas, tienes una cercanía distinta con los conflictos. Creo que los medios de comunicación necesitan mostrar las dos partes. Muchas veces sólo se muestra la visión masculina de la vida, desde los hechos policiales o la política. Es lo mismo que pasa cuando hablas con tu pareja y ves cómo hay un mundo de diferencia en cómo se percibe el mundo, y a veces son esos los conflictos que se producen entre los géneros. Cuando en un equipo de trabajo los hombres son toda la cabeza de serie, las ideas de las mujeres no son igualmente escuchadas, y eso es algo que no podía creer hasta que entré a trabajar, a los 25 años. Fue en Teleduc de Canal 13, donde participé en un programa de Educación Cívica. La investigación del mundo no puede ser monopolio de los hombres, por ejemplo, en los medios de comunicación.

Ahora trabajo en un equipo comandado por una mujer y donde somos muchas mujeres (Teletrece AM), y creo que eso nos ha hecho ser exitosos. Cada vez nos va mejor, porque la calidez, cierta emoción y el acercamiento que existe, es una tecla que da una editora, que la damos nosotras. El Polo (Ramírez) también es sensible frente a muchas cosas. Sin duda sería distinto si fuese un equipo comandado por hombres.Imagen foto_00000002

Política y alcaldía
Siempre me interesó la política. Fui presidenta del centro de alumnos e invité a mi colegio a Ricardo Lagos, en plena época de la dictadura. También participé en el Comité de Elecciones Libres para el Plebiscito del 88. Tuve el sueño de ser alcaldesa, pero así como están las cosas, en este minuto no me atrevo a presentarme. Me dio susto el tema de que a veces una buena intención y gestión no es suficiente. En este momento de mi vida es un proyecto postergado por cómo veo el mundo político. Me preocupa que para esta próxima elección no se ha logrado transmitir ni transformar la política, renovarla. ¿Cuánto se va a demorar Chile en renovar su sistema y clase política, siendo que la sociedad lo pide a gritos? Pensé que el proceso de traspasar lo que siente y piensa el chileno que vive una crisis de credibilidad iba a provocar un elemento provocador en estas elecciones, pero siento que no va a ser así. Será más de lo mismo. Se está atrasando demasiado ese proceso, creo que la democracia chilena es súper robusta, que de verdad tenemos un país que es un ejemplo de institucionalidad, pero que si estira más el elástico podemos llegar a niveles de corrupción graves. Pese a que acá existen casos, creo que estamos en súper buenos niveles en relación a Latinoamérica.

Chiqui Aguayo y el garabato
Pienso que los garabatos y la vulgaridad muchas veces se dan por falta de recursos para provocar la risa de manera inteligente. Rechazo el mal lenguaje en el humor hecho por hombres y mujeres por igual, aunque concedo que a veces un garabato bien puesto puede ser parte de una buena rutina. El abuso y la banalización del garabato en Chile no fue cosa de Chiqui Aguayo. ¿Cuántas veces un hombre ha sido igual de vulgar arriba de ese escenario? ¡Y no se le juzgó como a ella! No me acuerdo con quién, pero he tenido que apagar la tele en otros festivales ante humoristas que palabra por medio dicen un garabato. Y a ellos no se los criticó con esa vehemencia. Lo criticable es el humor facilista, y que hay mucho en este país, así como mucho público que también se ríe con él. Para mí la actuación de Chiqui se llevó a un tema de género, cuando lo que se debe discutir es si fue buen o mal humor.

Presión por ser joven
Me impresiona que la gente te diga "estai flaca, estai buenamoza". Eso siempre va junto, ¡y no puede ser! No sé cómo cambiar mi cabeza para no pensar eso. Y no puedo decirte que no me importa y que no tengo internalizado lo mismo, pero creo que es una esclavitud innecesaria, pero no sé qué camino vamos a tomar las mujeres al respecto. Es un tema que me importa, tengo cierta vanidad, pero ideológicamente no estoy nada de acuerdo en que la flacura sea un valor. Creo que uno debe andar bonita y arreglada, que tienes que preocuparte o a veces hippear y no tener ninguna preocupación, pasarlo bien, pero eso no tiene que ver con estar delgada o no. Hay mujeres –muy pocas– que están felices con su cuerpo, que lo irradian, hay otras que envejecen muy bonito, y ahí uno dice "algo tiene esa persona", que es algo que se relaciona con lo interno. La presión por verse joven y flaca viene muy dentro de uno, no es sólo lo que te ponen los otros. Es como que la autoestima está muy situada en el tema físico. Y en ese sentido la tele es muy fuerte; a mí no me importa tanto verme flaca. Me importa sentirme bien, entonces creo que es una esclavitud contemporánea súper complicada.

Nunca he entrado al quirófano. Me cuido yendo a la dermatóloga una vez al mes. Tengo 48 años y me siento más joven (risas). Las mujeres estamos mucho mejor físicamente que las de 48 hace 100 años. El reloj biológico no te acompaña muchas veces en la sensación interna, pero eso es irremediable. Uno quizás se sienta joven teniendo 80 años también. No sé si lo habrán sentido otras generaciones de mujeres, pero siento que tengo muchas cosas por hacer todavía, que la vida me ofrece un montón de cosas, y eso es muy bueno.Imagen foto_00000003

Maternidad
Siempre quise ser mamá, nunca dudé de eso. Para mí ha sido fundamental en la vida, y me muero si no hubiese tenido hijos. Hay muchas mujeres que no quieren serlo, y otras que no lo han sido por diversas razones. En ese sentido creo que hay una cosa social en la que ellas se sienten miradas en menos en su feminidad. Mi hija de 14 años, Rita, me dice "no sé si quiero ser mamá", y luego que va a adoptar. Respeto un montón a las mujeres que no quieren tener hijos, y es súper fuerte ver cómo cargan con un estigma social muy fregado. Me encantan las mujeres solteras que adoptan, las que compran espermios o congelan sus óvulos y tienen su guagua. Si quieres ser madre, eso me parece totalmente legítimo y lo entiendo totalmente.

Las batallas por ganar
La batalla que nos queda por ganar es en lo doméstico. Son muy pocas las mujeres en Chile que pueden decir que el trabajo del hogar y la crianza de los hijos es compartido 50 y 50. El padre de mis hijos es un súper papá, pero las mujeres seguimos teniendo la carga de lo cotidiano sobre nuestros hombros, y cuando los hombres, por ser "modernos", no lo reconocen, me indigna. Prefiero un hombre que dice que "la mamá de mis hijos es seca y hace mucho más que yo", que a esos que juran –y hay muchos– que hacen lo mismo que una. Cuando no se reconoce ese trabajo se acarrea un dolor muy grande, porque significa que la mujer no es vista por sus pareja y no es valorada en su rol de madre. El pensamiento multitasking es algo que tenemos nosotras. Por ejemplo, estoy trabajando y de verdad pienso en que tengo que llamar al gásfister. Es ahí donde debemos dar una gran conquista para sentir que estamos en igualdad de condiciones para enfrentar al mundo en el aspecto laboral. Cuando esa pata coja se arregle, va a significar muchas cosas para nosotras. Creo que los Millenials y su libertad podrían ser beneficiosos en el tema del hogar. Pienso que van a ser hombres que no se van a sentir afectados en su masculinidad y le dirán a su mujer "trabaja tú y yo que hago cargo un rato de lo doméstico". Ahí hay una esperanza.

Una chochería
"Intensamente", de radio Oasis, es una delicatesen radial, un programa que siento que es para "mover la neurona". Voy a entrevistar no al típico invitado, sino a gente que está innovando, que tiene experiencias de vida interesantes, periodistas que tienen que contar de sus investigaciones, etcétera. Me pasa que cuando entrevisto a alguien y me cuenta algo que no sé, quedo bien como 3 días. Eso alimenta el espíritu, la cabeza, te mueve las neuronas. Ese es el espíritu del programa. Si, por ejemplo, vamos a hablar con una experta en luz, vamos a hablar de la importancia de la luz y poner música relacionada al tema. Es un programa redondito, lleno de delicadezas (lunes viernes a las 19.30 horas, en el 102.1 FM).

Revisa el backstage de la sesión de fotos de Monserrat Álvarez para Nueva Mujer