"El apoyo de las mujeres es ejemplar en la atención de emergencias"

Una mujer bombera cuenta sobre su labor en la atención de emergencias del Cuerpo de Bomberos del Distrito Metropolitano de Quito. Descata el respeto que existe entre sus compañeros.

Por Gabriela Vaca Jaramillo

Gipsy Pullas, 27 años, siempre soñó con convertirse en una bombera para brindar el servicio prehospitalario en emergencias. Para ello se formó como paramédica y ha trabajado durante tres años en el Cuerpo de Bomberos del Distrito Metropolitano de Quito al que califica como una Institución de Seguridad pionera en el respeto y la equidad de género.

"Desde muy joven tuve esta gran oportunidad de formar parte del equipo de bomberos, gracias a mi coronel Eber Arroyo, quien me ayudó, cuando era adolescente, a definir mi futuro profesional. Ahí pude hacer una práctica en la ambulancia y decidí estudiar para ser (ahora ya) una paramédica", cuenta.

Gipsy señala que perdió la cuenta de cuántas emergencias ha atendido en su labor. Calcula que al día se atienden unas 10 en el servicio prehospitalario, entre accidentes de tránsito, emergencias clínicas, casos gineco-obstétricos y además trabaja en conjunto con sus compañeros de siniestro colaborando en el rescate de personas.

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Algo que esta mujer bombera destaca es que dentro de la Institución siempre se ha sentido a gusto, gracias al trato igualitario con sus compañeros. "Yo no he percibido muestras de machismo hacia mi labor, todo lo contrario… gratitud por el servicio que damos con voluntad y amor. Esto es una familia y por ende siempre ha existido el respeto", enfatiza.

Pullas, pese a que aún es soltera y sin hijos, manifiesta que algunas de sus compañeras son madres de familia y las admira por "ser unas Damas de Fuego ejemplares, que están en los momentos más difíciles dando apoyo a otras familias. Y si yo llego a ser madre pues seguiré cumpliendo con este compromiso, incluso para que mis hijos se sientan orgullosos".

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Ella tiene a su novio que es piloto de las Fuerzas Armadas, de quien ha recibido un magnífico apoyo y confiesa que lo enamoró con esa pasión por salvar vidas. "Tenemos un tiempo limitado para compartir pero sin duda me siento respaldada", dice.

Hay un plus irremplazable en la labor de las mujeres bomberas y es precisamente que la mano de una mujer para atender una emergencia es vital. "Nosotras amamos lo que hacemos. Aportamos un 100% a nuestro trabajo. De hecho nos llamamos Damas de Fuego, porque son términos que conjugan cuando trabajamos contra los incendios pero además porque es lo que nos impulsa, hablando emocionalmente, para atender con delicadeza, con pasión y responsabilidad a todas las personas", considera.

Pero no todo es positivo. Gipsy cuenta que en un conversatorio con mujeres que trabajan en otras instituciones de seguridad ha visto muchas quejas por el descontento de los actos machistas hacia su trabajo, cuando las hacen a un lado por mantener ese criterio de "que son el sexo débil". Aunque ella no se siente parte de estos escenarios considera que hay que luchar contra ese irrespeto hacia otras mujeres uniformadas.

El Cuerpo de Bomberos también cumple con el tema de equidad salarial. "Todos ganamos igual, hombres y mujeres. Acá prevalece nuestro conocimiento y las ganas de trabajar, mas no el género", recalca.

La Institución tiene varias áreas para atender emergencias diarias como el Área de Siniestros; encargada de apagar incendios, Área de Rescate, Área de Incendios Forestales, Departamento de Materiales Peligrosos y el Área de Atención Prehospitalaria. En cada una de éstas hay un gran equipo femenino que colabora con la atención inmediata para atender a la ciudadanía. Hay 235 bomberas, de la cual 100 son mamás.

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Durante los días 5, 6, 7, 8 y 9 de mayo de 2017, Quito será la sede del "II Encuentro Continental de Bomberas", que es un espacio de diálogo que busca empoderar el rol de la mujer bombera a nivel institucional e internacional. En este evento intercambiarán conocimientos, experiencias, nuevos paradigmas de innovación, conceptos de operatividad, tecnología y comunicación, que hacen que la gestión de los mismos, se base en nuevos y mejores servicios con estándares de calidad, a través de procesos vanguardistas, brindados a la comunidad, al igual de los desafíos que enfrentan para mantenerse en la senda del servicio a la misma.