7 mujeres ficticias nos hicieron enamorarnos de la obra de Gabriel García Márquez

Las mujeres fueron el centro de la obra del escritor y a su vez, simbólicas dentro de su universo

Por Luz Lancheros

Nadie hizo a Colombia (ni lo ha hecho hasta ahora), más universal que Gabriel García Márquez, quien contó todo un universo de emociones, contradicciones e historias a través de la suya propia, en Aracataca y el Caribe de comienzos de siglo XX. La exquisitez, la ensoñación, las miserias humanas, la melancolía. Todo eso hizo que la obra del Nobel sea un referente no solo del realismo mágico, sino de la humanidad.

Pero, las mujeres son uno de los pilares más fuertes de su obra. Son las que ponen orden, o muestran cuán complejo es vivir en una sociedad caótica y desbordante como la que él creó en su propio universo. Y por eso, les mostramos las más icónicas.

DESCUBRE MÁS:

La matriarca de "Cien Años de Soledad". La única que lucha por mantener su casa y a su familia encausada en el orden y el progreso. La única que tiene sentido práctico y refleja la realidad cotidiana de la novela. Para su desgracia, termina viviendo hasta más de los 100 años, decrépita y viendo cómo su familia desaparece, así como lo que construyó.

La atormentada hija de Úrsula representa el miedo de las personas al amor y a sus emociones. No correspondida por Pietro Crespi y amargada por ese hecho, ya no puede amar por temor a ser lastimada. Cuando el italiano quiere casarse con ella, esta lo rechaza y él termina suicidándose. También rechaza a Gerineldo Márquez y llega a tener amores prohibidos e incestuosos con su sobrino Aureliano José.

A diferencia de la película que a más de uno enojó, la del libro era más dominante y determinada. Solía reaccionar con rabia ante lo que la contrariara y era un poco más terca que la que interpretó Giovanna Mezzogiorno. Esto hizo que se enamoraran de ella Florentino Ariza y Juvenal Urbino en "El amor en los tiempos del cólera".

Hija adoptiva de Úrsula y José Arcadio Buendía en "Cien Años de Soledad". Representa la pasión. Comía tierra de pequeña y así lo hará ante sus crisis emocionales. También se chupa el dedo. Comprometida con Pietro Crespi y rival de su hermana Amaranta, se enloquece de pasión con su hermanastro, José Arcadio y termina casándose con él y haciendo el amor ruidosamente, despertando así a medio pueblo. Cuando él muere (sin saberse si ella lo mató), ella se encierra en vida y tiene una muerte miserable. Pero Úrsula siempre consideró que ella tenía la fuerza de la que carecían sus otros hijos para sacar adelante a la familia.

Aparece en "Doce Cuentos Peregrinos". Precisamente, en el cuento llamado "El rastro de tu sangre en la nieve", en los años 60. Habla tres idiomas y es tan fuerte, que ella manda en su relación. Pero después de casarse, al pincharse con una rosa, muere desangrada.

Es el símbolo de la modernidad en "Cien Años de Soledad". A diferencia de su madre, la bogotana Fernanda del Carpio, llena de prejuicios sociales, envidia y resentimiento, y de su hermana, Meme, quien termina en un convento, encerrada y sin decir palabra, Amaranta Úrsula abraza su propia libertad. Se casa con un belga, Gastón, a quien amarra con un dogal. Trata de recuperar la casa y a Macondo con mucha energía. Termina enamorada de su sobrino, Aureliano Babilonia y muere desangrada al tener a su hijo.

La joven que se va con los Buendía y otros colonos a fundar Macondo. Lee las cartas y hace oficios domésticos. Tiene hijos con Aureliano y José Arcadio Buendía. Siempre tiene un espíritu determinado y alegre, a pesar del olvido de los hombres y sus desventuras. Termina regentando un burdel y muere a los 145 años de edad.