Tomasa del real: “Lo que yo hago me hace sentir poderosa, me hace sentir ganadora”

El Neoperreo llegó para quedarse.

Hay algo hipnotizante en las palabras de Tomasa del Real. Y Tomasa lo tiene claro. Con 30 años, la oriunda de Iquique ha estado revolucionando el reguetón chileno.

Un género que a pesar de ser profundamente criticado por un sector de la sociedad; es en iguales partes, admirado y disfrutado por otros. Finalmente, es algo así como una especie de dicotomía social en donde muchos, reniegan de algo que con un par de copas, disfrutan sin culpas.

No soy nadie para dictaminar cuáles son los gustos musicales que deberían imperar en nuestra sociedad. Ese ejercicio me parece una burrada. Pero sí soy capaz de entender por qué causa tanta fascinación un personaje como Tomasa.

Con más de 20 videos en su cuenta de Youtube, esta chica que reconoce que no tiene idea de música, rescata una estética feísta y grotesca para darle una vuelta a un género que por estos días, se encuentra un poco entrampado en una discusión acerca de lo violento y misógino de sus letras.

Discusión por lo demás, para nada nueva, pero que se ve otra vez en la palestra gracias a la controversia de la canción de Maluma, 4 Babys, un tema que ha sido acusado de fomentar y naturalizar la cosificación sexual de las mujeres.

Tomasa en ese sentido, es parte de ese movimiento. Mezclando el reguetón, electrónica y el trapDel Real canta sobre dominación sexual, los lujos, marihuana, cocaína y sexo. Mucho sexo.

Vino hace poco a una tocata en el Centro Arte AlamedaFuimos a conversar con ella sobre varias cosas. Sobre la discriminación, sobre el doble estándar, sobre feminismo y sobre empoderamiento.

-¿En qué está Tomasa?

Quiero quedarme un rato en la casa. El verano es rico en Iquique. Lo que estoy armando se llama Neoperreo. Es un hashtag que habla de esta nueva movida de nueva música bailalable. No sé si el disco se llamará directamente así, pero es la idea.

Es independiente, lo tiro a Itunes, Spotify, Soundcloud, los videos en Youtube y eso. Soy tatuadora. He viajado por todo el mundo tatuando y he tenido la oportunidad de conocer muchos productores. Ellos son los que te llaman para los carretes.

-¿Estás creando escena?

Claro.

-¿Por qué reguetón, por qué trap?

Porque soy de Iquique y allá es puro reguetón. Pasan los autos full tunning, sonando fuerte por las calles. Nunca me lo cuestioné.

Sé que acá en Santiago, toda la movida es más estirada y siempre ha sido del tipo “No, es que no escucho reguetón” o ahora “Es que soy tan moderno, que ahora escucho reguetón”.

Siempre ha estado esa ambigüedad y nunca ha sido tan fluida esa relación. No podría cantar rap porque nunca me relacioné con los raperos. ¿Cachay?

-Partes desde una posición moral bacán. Siempre se le ha acusado al reguetón de ser extremadamente misógino con la mujer, pero tú inviertes los papeles siendo una mujer que toma las riendas de las cosas. Y eso, no  todos lo entienden ¿Cómo lidias con esa dicotomía?

Acá yo tengo mi teoría. El reguetón está “satanizado” y la gente piensa que  por ser mina, estoy dando mi punto de vista como mujer. Empoderándome. Y no lo veo así.  Soy lo mismo que un hombre haciendo reguetón, sólo que soy mujer.

No cambio el discurso, no hablo de otras cosas. Sigo cantando cosas machistas.

Siento que la gente no entiende, que pueda haber una mujer que cante un género sin tener una postura contraria. Sólo porque erís mina, te obligan a tener una lucha o un discurso. Y  soy una persona normal que nació mujer y que canta reguetón. 

Cuando un hombre canta reguetón nadie dice “¡oh el hombre empoderado!”.

-Pero es que ahí radica la curiosidad que despiertas. Porque la que se cosifica es a la mujer en esta música…

Y yo hago lo mismo. Me cosifico.

-¿Así que no tienes ni un problema con eso?

Es que me gusta el reguetón. No quiero cambiarlo. No quiero hacer la versión B. A mí no me sale un reguetón “profesional”, lo hago desde mi ignorancia musical.

-¿Te consideras ignorante musical?

Claro. Nunca canté. Sólo canto porque me gusta, pero nunca fue mi postura cantar “para representar el lado femenino de la volá” o decir “el reguetón es cosa de hombres y debería haber una mina”.

-Nunca te lo cuestionaste entonces…

Siempre lo he dicho. Si hubiera nacido hombre, me llamaría Tomás y haría reguetón igual. ¿Cachay? Es al revés, es una discriminación inversa.

Y es porque soy mujer te apuntan con el dedo y te dicen “¡ah, tú eres mujer y cantas reguetón, eres empoderada!” y yo ¡nada! Sólo canto.

Nacer de la carencia

-Hay una plasticidad en tu video  que es el recurso del mal gusto, como para conceptualizarlo de alguna forma…

Claro po’, de la ignorancia, de lo pobre. Del trap. Que son huebás que una absorbió por estar callejeando.

Tú no absorbes el reguetón de tus papás, lo haces de tus amigos, de la calle, del aburrimiento, del ocio, de estar en nada.

Y como amante de esa categoría lo reproduzco. El resultado que me sale es esta cuestión rara. Más alternativo.

Por ejemplo digo, voy a hacer un video ¡Pero no tengo nada! Ya, entonces una amiga y una cámara ¿Dónde es bonito por acá? Ah! El desierto. Y ¿qué me pongo? Un bikini rosado.

Ese es mi recurso. Es el resultado del no recurso. El resultado de la absorción de una huebá que es de mierda, de lo que todo el mundo reniega. Lo agarro, y lo abrazo. Digo “amo esta huebá”. 

No vengo a decir que los hombres lo están haciendo mal y yo bien. No, lo voy a seguir haciendo igual de mal, hasta que me censuren.

-¿No piensas que estás aportando con una iconografía a este movimiento y que muchos de tus fans te adoran por eso?

¡Claro! Para mí es bacán. El otro día estaba mirando un documental que decía que todos nuestros ídolos musicales son producto de muchas manos metidas. Por eso cuando al público le metes algo real, sin ser de la mejor calidad, la gente se enamora.

Tengo fans que se enamoran –no de mí, porque no me conocen como humano- de mi voláAcá está prohibido decir me gusta lo chano. Me gusta lo flayte. Lo que hago me hace sentir poderosa, me hace sentir ganadora.

-Es decir que de cierta forma, igual te empoderas…

Claro, pero no como discurso. Sino como persona. No creo que vayan donde Daddy Yanquee vayan y le digan “tu cantas reguetón y eres súper empoderado”. No el loco hizo lo que quiso.

Odio Nacional

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-Tu música visibiliza que para el mainstream no es tema. El trap y el reguetón es algo que existe, que se ve en las poblas, pero que sin embargo muchos ignoran y atacan. A Maluma lo estuvieron atacando por su tema “4Babys” pero parece que no entendemos que eso es solamente reflejo de una realidad…

Hace un tiempo tuve un atado con una feminista que me acusaba de haberme vendido “al sistema” por aceptar ser embajadora de Puma. Y loco, piénsalo, no soy flaca, no soy de Santiago, canto reguetón, para mí esto es un orgullo. 

Es fácil ponerse en contra de todos, pero es inteligente decir “pensamos diferentes y podemos vivir en este mismo mundo”.

-¿Está muy sensible la gente en internet. Antes el concepto de hater no existía. Mucha gente se siente libre de ser hater sin entender las consecuencias que eso puede tener en el mundo real.

Se terminó destruyendo toda la escena nacional. Antes había full escena. Artistas gráficos, djs, músicos,  plásticos,  etc. Ahora todos se odian. Se desarmó todo.

Y eso pasó por toda la mala onda que le echaron encima.

-¿Quién es tu público?

Los flaytes, los gays, los raros. Los que perdieron el miedo de decir “me gusta el reguetón”.

Siento que abrí una puerta para los que no podían decir que lo disfrutaban. Mucha gente me dice “pongo un tema de la Tomasa, y pasa colada”. De ahí enganchan y ponen reguetón toda la noche.

Es como una especie de “lubricante social”.