El criticado look de la asesora de Trump es más político de lo que creen

Se han burlado bastante del look de Kellyanne Conway, asesora de Trump, en su posesión. Pero este refleja lo que pasa en la política mundial.

Por Luz Lancheros/ Metro World News

Kellyanne Conway fue quien, de cierta manera, "domesticó" a Trump para hacerlo más presidenciable. Fue su asesora de campaña y también será su consejera. Es una comentarista conservadora famosa en la televisión de su país. 

Pero ahora se ha hecho notable en las redes sociales alrededor del mundo su look para la posesión de su nuevo jefe. Uno que recuerda al uniforme de los colonos en plena guerra independentista contra los ingleses en el siglo XVIII y que claramente va en consonancia con el discurso de Trump: "Hacer grande a Estados Unidos otra vez".

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Por supuesto, se han burlado de ella con memes de todo tipo en Twitter. También critican que haya llevado un disfraz. 

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Pero la moda es política. Conway da un poderoso discurso con su vestido. Ella muestra el nacionalismo que Trump incluyó en su discurso con su bandera con su traje Gucci, marca que ha usado también Melania y que, irónicamente, muestra apertura social y cultural, algo por lo que también criticaron a la Primera Dama en su momento. Y también es irónico que, como lo muestra la página Net- A- Porter, el look que Alessandro Michele creó ahí fuera inspirado en Londres, la capital del país que colonizó a Estados Unidos. Costó 3600 dólares. Algo que ni Michelle Obama hubiera podido permitirse, en ánimo de hacer accesible lo que usaba para las mujeres de su país. 

 

 

 

Pero por otro lado, como decía un tuitero, es una mirada al pasado.

Tiene razón: el mundo mira al pasado. El conservatismo que aún impera en el mundo a pesar de las redes sociales y su apertura optimista, es un hecho. Brexit, Colombia y otros ejemplos en 2016 lo demostraron. Que existan marchas contra los derechos gay es un hecho. Que series como "The Crown", ultramonárquicas, sean las preferidas en Netflix por los jóvenes, lo prueba. Que la publicidad de moda ya no sea tan atrevida como en las épocas del "porn-chic", lo prueba.

Conway con su vestido es radical. Tan radical como un sans-culotte francés en el siglo XVIII, aunque con ideología distinta. Muestra el radicalismo y el discurso tan tajante de la nueva administración en su país. Muestra, a diferencia de una Michelle Obama, que usaba diseñadores latinos y de todo el globo, el ultranacionalismo presente en el discurso del nuevo presidente.

Melania, por otro lado, se hizo de un vestido sobrio de una marca estadounidense WASP por excelencia: Ralph Lauren. 

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Recuerden que el gran relato de esta marca de lujo (y con el que ha conquistado al mundo) es la sofisticación estadounidense como modo de vida: gente caucásica, rica, sobria, que encarna el "American Way of Life" de una manera chic. No en balde la marca también les hizo los uniformes a los deportistas olímpicos el año pasado, expresando sobriedad, pero también nacionalismo. 

Con Melania se ve el cambio de imagen que ha tenido desde que su marido asume el cargo. Austeridad. Riqueza menos ofensiva. Discreción a lo Jackie Kennedy, de quien prácticamente adoptó el estilismo. Segundo plano, porque el primero quizás lo ocupe su hija, Ivanka, quien claramente, con un traje más dinámico y moderno, muestra que ella será la imagen más cercana al rol que Melania ocupará de manera reservada.

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