Confesiones de una mala feminista: "Preferiría ser una mala feminista que no serlo"

a través de sus propias experiencias, esta feminista busca convencernos de que el feminismo no puede existir si no se lucha por un cambio.

Por Karen Hernández

Roxane Gay es una feminista autoproclamada que habla sobre cómo muchas veces nos comportamos, seamos feministas o no.  Sin embargo, las acciones que ha propuesto para poder cambiar este sistema de prejuicios, patriarcal y represor, han llevado a que sea calificada como "una mala feminista"

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"Cuando tenía 20 años, tenía esta de idea de feministas peludas, enojadas con los hombres y que odiaban el sexo (como si eso fuera malo). Hoy en día veo cómo son tratadas las mujeres del mundo y la ira, en particular,  parece una respuesta perfectamente razonable"

"Pero en aquel entonces estaba preocupada por el tono que estaba usando la gente al insinuar que podía ser feminista. Ser etiquetada como feminista era una acusación; una palabra tabú y desagradable. Me etiquetaron como una mujer que no sigue las reglas, que pide demasiado, con alta autoestima y que se atreve a creer que es igual o superior que un hombre". Pero el "mal feminismo" de Roxane no está nada lejos de lo que las mujeres buscamos, y a través de su humor ácido, esta crítica escritora hace una reflexión sobre cómo la forma en la que consumimos la cultura ha transformado la visión del papel de la mujer, así como el concepto del feminismo. 

De acuerdo con Gay, los principios básicos del feminismo están en pensar que las mujeres merecemos el mismo sueldo que los hombres y que tenemos derecho a elegir sobre nuestros cuerpos, o tener posturas religiosas, políticas y sociales diferentes.

Pero ¿qué es lo que hace a esta escritora una mala feminista?

1. Para empezar, confiesa que escucha música con letras que denigran a las mujeres: "Perra, dale, muévete hasta que duela la concha", ejemplifica con la canción de los Ying Yang Twins, "Salt Shaker".

2. Cree en hay tareas de homrbes, como matar insectos, sacar la basura, cortar el césped o arreglar maquinaria.

3. El rosa es su color favorito, y gusta de las revistas de moda, ve comedias románticas y los cuentos de hadas.

4. Acepta a las mujeres que deciden tener hijos y dedicarse al hogar.

¿Por qué es importante para Gay resaltar esto? Para hacer a un lado el feminismo convencional ya que este no toma en cuenta a las mujeres de color, ni transexuales ni homosexuales y que sólo defiende a las blancas de clase media alta, de cuerpos èrfectos.

Existe cierta presión y miedo ante la etiqueta "feminista" (buena o mala) pues hay muchas expectativas que cumplir y el "mal feminismo" es el primer paso para actuar con mayor fuerza. "Las malas decisiones hace que sea más difícil lograr la igualdad que merecemos pero podemos cambiar el canal cuando un programa de televisión trata la violencia sexual contra mujeres como un deporte (llámese un Game of Thrones. Podemos cambiar el radio cuando suena una canción que trata a las mujeres como nada. Podemos ir al cine cuando no es una película donde no se trata a las mujeres como ojetos de decoración".

Por otro lado, Gay propone que los hombres también pueden ser partícipes de este feminismo, cuando piden que haya más mujeres en su equipo de trabajo o que lideren un proyecto, y claro, nosotras podemos negarnos a participar si no se adoptan estas posiciones.

Son acciones de valentía que hacen que jefes, directores de cine y personas con gran poder decisivo creen "un cambio duradero y significativo". El feminismo no es perfecto y es justo un cambio de matices lo que esta autora propone para lograr verdaderas oportunidades para las mujeres. "Prefieron ser una mala feminista, que no serlo en absoluto".

Puedes ver su exposición completa aquí.

 

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