Equidad

Las periodistas mexicanas que arriesgan la vida para salvar al mundo con la verdad

El papel de medios y periodistas está en evidenciar las desigualdades que causan violencia, incluso si esto implica poner en riesgo la integridad física

Por Corina del Carmen

Antes de Eva

Ante la situación de crisis que se vive en México, una de las alternativas a la violencia, la impunidad y el mal gobierno es la verdad. Ahora más que nunca el papel de medios y periodistas está en evidenciar las desigualdades que causan violencia, en mirar aquellos rincones oscuros y polvosos donde el poder pretende enterrar la verdad para continuar con sus atropellos como si nada.

      DESCUBRE MÁS

 

Aquí en México, uno de los cinco países más peligros, según declaró la UNESCO en noviembre pasado y como lo dijo la Organización de Estados Americanos (OEA) desde 2010, las periodistas, además de ejercer uno de los oficios más peligrosos, se arriesgan doble en este país feminicida, sin miedo trabajan por poner luz en esos rincones, sus armas son la verdad, la información y la libertad de expresión.

En este lugar en el que nos tocó vivir, y en el que sobrevivimos los embates de un mal gobierno, las periodistas ponen el cuerpo por el derecho de todas las personas a la información, la comunicación y la libertad de expresión y con esto salvan vidas.

No lo digo como algo retórico, metafórico, ni hipotético, de verdad salvan vidas, esto a pesar de la violencia que sufren como periodistas y como mujeres, la cual aumentó un 70 % en 2014 y 2015, de acuerdo con el Informe El Poder del Cacicazgo: Violencia contra Mujeres Periodistas realizado por el Área de Libertad de Expresión y Redes de Periodistas, de la organización Comunicación e Información de la Mujer AC (CIMAC).

En la presentación de dicho informe en noviembre pasado, convergieron mujeres periodistas que arriesgaron la salud, la familia y la vida con tal de sacar a la luz lo que el poder quería mantener en la oscuridad.

Lydia Cacho, periodista feminista defensora de los derechos de las mujeres y de la infancia, fue la moderadora en una mesa, en la que las mujeres periodistas, Lucía Lagunes Huerta, Gloria Muñoz Ramírez y Mayte Azuela, evidenciaron la violencia a la que son sujetas, mientras Fabiola González Martínez, coordinadora del Programa de Libertad de Expresión y Redes de Periodistas de CIMAC, reveló los detalles de esta violencia.

Con Lydia me vino a la mente una anécdota que ella misma ha contado en público y que yo tuve la fortuna de escuchar en privado de parte de una de sus protagonistas.

Cacho es famosa por su pluma imparable que revela los entretejidos del poder donde las mujeres y las niñas somos la carne de cañón. Hace más de 10 años salió a la luz Los Demonios del Edén, investigación periodística que mostró las redes de trata y explotación infantil en México vinculadas al sector empresarial y político.

Gracias a esta investigación Lydia salvó la vida de las niñas víctimas de esos depredadores, y a uno de ellos lo hundió en la cárcel. Esa investigación que salvó vidas, puso la suya en riesgo, y fueron las integrantes de la Red Nacional de Periodistas, encabezadas por Lucía Lagunes quienes la salvaron.

A Lydia la secuestraron agentes policiales al mando de Mario Marín, entonces gobernador de Puebla. Era día de fiesta en diciembre cuando Lydia iba secuestrada en un auto que la llevaría miles de kilómetros desde Cancún hasta Puebla. Lucía Lagunes y las periodistas de la Red dejaron de lado el festejo y monitorearon el trayecto de Lydia, la arroparon, cerraron filas con ella, lo que al final resultó en un “hay que soltar a esta vieja, trae cola” de parte de sus secuestradores, lo demás es historia.

En ese mismo auditorio, escuchando a las periodistas, estaba Carmen Zamora Villedas, sobreviviente de la violencia feminicida en Ecatepec, uno de los municipios más violentos para las mujeres en el Estado de México, entidad que ya sobrepasó el horror de Juárez.

Carmen Zamora quien vive la violencia machista por partida doble, primero se enfrentó a la violencia feminicida que quiso terminar con su vida cuando su ex esposo Claudio Baruch intentó matarla, y ahora enfrenta la violencia institucional en su búsqueda de justicia. Carmen además es defensora de otras sobrevivientes, la Fundación Carmen Zamora acompaña 13 casos más de mujeres que escaparon a la tortura y la muerte.

Por su condición de sobreviviente y defensora, Carmen logró llamar la atención de las autoridades, de fiscalías especializadas, ministerios públicos, etc, quienes pretenden ayudarla en su exigencia de justicia, instituciones que están para eso, para garantizar el acceso a la justicia y que sin embargo son lentas, ineficaces, negligentes, como si a propósito no quisieran hacer su trabajo a favor del derecho de las mujeres a una vida libre de violencia.

En esa situación de Carmen, ese mismo día de la presentación del informe de CIMAC me confió que gracias a una nota que Gema Villela Valenzuela hizo sobre su caso para la agencia informativa Cimacnoticias, la Fiscalía al fin respondió como se debe y atendió su caso. Otro ejemplo del periodismo salvando vidas.

Estos son sólo dos casos, de los miles que estoy segura existen en este país, en el que la labor de las periodistas por desentrañar la verdad salvó vidas, literal. Ellas continúan arriesgando la propia en un país donde la violencia y la impunidad vienen desde arriba. De acuerdo con el Infomre El Poder del Cacicazgo en un 54 % de los casos, los agresores fueron servidores públicos, nada es más claro, es el Estado contra la verdad, son ellas contra la muerte.

Y EN IMÁGENES