6 grandes pensadoras que han sido olvidadas por la academia

Estas mujeres rompieron estereotipos y lucharon contra las barreras para generar un cambio, sin embargo, no son las primeras en aparecer en los libros de texto o en buscadores en la red

Por Antes de Eva

Miguel Civeira

Según Arendt el mal no es algo demoniaco ni incomprensible, sino algo muy banal y superfluo, es la ausencia de pensamiento profundo; para Beauvoir la biología no marca un destino inamovible, sino que está moldeado por la cultura.

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En un par de textos anteriores argumenté por qué es importante hablar de mujeres ilustres en las materias de humanidades con enfoque histórico, y presenté a seis grandes pensadoras que creo deberían estudiarse en la materia de Filosofía. Hoy presento a las otras seis. Aclaro que no pretendo con esto plantear una lista definitiva, sino sólo proponer desde mi experiencia, mis conocimientos y claro, mis inevitables sesgos (soy parcial a la tradición anglosajona, so there's that). Estoy seguro de que muchas lectoras y lectores tendrían propuestas diversas y hasta mejores. También les comparto que a partir del próximo año escolar la materia de Filosofía en bachillerato será reducida de dos semestres a uno solo, lo cual es una lástima, pues me veré obligado a quitar a muchas figuras señeras, hombres y mujeres, del programa.

Esta filósofa inglesa formó parte de la corriente conocida como utilitarismo, de gran importancia para la reflexión tanto ética como política, pues sostenía que las acciones deben juzgarse moralmente por sus consecuencias, y que por tanto el propósito de la política es lograr el mayor bienestar para el mayor número de personas. Harriet, ya una célebre feminista, se casó en segundas nupcias con uno de los máximos representantes del utilitarismo, John Stuart Mill. La influencia de ella en la filosofía de Mill fue tremenda, al punto de que se podría decir que lo educó en el feminismo. De hecho, estos dos grandes pensadores trabajaron muy estrechamente y creo que al hablar del uno se debería hablar de la otra (cuando se trata de Harriet siempre se menciona a John, pero rara vez ocurre al revés). Ambos eran considerados "radicales" para su época, pues estaban a favor de la igualdad total de hombres y mujeres en la educación y la ley, de la abolición de la esclavitud y del sufragio universal. Su obra más importante es La emancipación de las mujeres.

La más famosa de las sufragistas estadounidenses, primera mujer que apareció en las monedas americanas y que fue arrestada en 1872 junto con otras activistas que votaron en las elecciones presidenciales —lo cual era ilegal, por supuesto. En realidad, más que hablar de Anthony en específico, el subtema es el movimiento sufragista (parte del tema de la filosofía política del siglo XIX), así que bien podría haber escogido a otra americana como Elizabeth Cady Stanton (1815-1902) o a la británica Emmeline Pankhurst (1858-1928). Lo importante es que los estudiantes conozcan no sólo la lucha de las mujeres por el voto y por la igualdad de derechos, sino los argumentos que se usaron en ese largo debate: cómo se justificaba esa desigualdad y cómo las sufragistas combatieron el discurso sexista con argumentos racionales. Sobre todo, cómo ese mismo sexismo sigue presentándose de otras formas hoy en día: argumentos muy similares continúan usándose para atacar al feminismo.

Ya entramos en la filosofía política del siglo XX, centuria de terribles acontecimientos, de entre los cuales destacan las guerras mundiales y múltiples revoluciones. Hablando de lo cual no podemos dejar de mencionar a la activista Rosa Luxemburgo, de quien ya habíamos tratado aquí. Filósofa marxista de origen polaco y fundadora del Partido Comunista Alemán. Criticó tanto el comunismo soviético como las formas moderadas de la socialdemocracia. Sostenía que las reformas al capitalismo no eran suficientes, y que era necesario que las clases trabajadoras tomaran el poder, pero creía que el régimen bolchevique se estaba convirtiendo en una tiranía que usaba los ideales comunistas para mantener en el poder a una clase privilegiada. Fue torturada y asesinada por el gobierno alemán durante una revuelta en 1919. Una de sus obras más importantes es Reforma o revolución.

Empezamos el tema hablando de socialismo en sus variantes soviética y occidental, repasamos el capitalismo liberal, estudiamos detenidamente el fascismo y el nazismo, y terminamos viendo el anarquismo. Esto manda que hablemos de Emma Goldman, una de las pensadoras más influyentes de esta corriente política. De origen judía y nacida en Lituania (Imperio Ruso), huyó de su casa hacia Estados Unidos a los 15 años. A los 20 se convirtió en activista. También vivió en diversos países de Europa y en Canadá. Fue una de las fundadoras del anarco-feminismo, pues entendía el patriarcado como una forma más de opresión. Se oponía tanto al capitalismo como al comunismo soviético y consideraba que ciertas acciones de violencia, si eran estratégicas, estaban justificadas. Creía en la libertad individual para la autoexpresión y el disfrute de la vida. Una de sus obras más importantes es Anarquismo y otros ensayos.

Esta filósofa alemana de origen judío se especializó en filosofía política. Ante el ascenso del nazismo huyó a Francia y durante la guerra ayudó a rescatar niños judíos de Austria y Checoslovaquia. Cuando los nazis invadieron Francia pasó un tiempo en un campo de concentración, pero logró escapar a los Estados Unidos, donde escribió sus principales obras. Trabajó como profesora universitaria y de hecho fue la primera mujer en enseñar en Princeton. Tiene dos trabajos fundamentales para entender la historia del siglo XX: Los orígenes del totalitarismo y La banalidad del mal. Este último fue inspirado por el juicio a al oficial nazi Adolf Eichmann. Arendt señala que quienes hacen el mal no son precisamente monstruos, sino que las personas comunes y corrientes son capaces de cometer monstruosidades porque nunca cuestionan las reglas del sistema al que pertenecen. El mal no es algo demoniaco ni incomprensible, sino algo muy banal y superfluo, es la ausencia de pensamiento profundo.

Llegamos con la única pensadora que estaba originalmente en el programa escolar, y con la última de nuestra selección. Simone de Beauvoir nació en una familia de clase media acomodada y muy religiosa. Estudió filosofía en la Sorbona, donde fue una alumna destacada. Ahí conoció al filósofo Jean Paul Sartre, con quien tuvo una relación amorosa de muchos años. Su relación era muy abierta; nunca se casaron ni tuvieron hijos y se permitían tener otros amantes. Inició su carrera como novelista y profesora, y su primer libro de filosofía fue El segundo sexo, que la convirtió en una de las pensadoras más importantes del feminismo y una de las principales influencias para la segunda ola de movimientos feministas. De Beauvoir es famosa por su frase "una no se nace mujer, sino que se hace mujer", lo cual se refiere a que el ser mujer está marcado por lo que la sociedad entiende que ello implica, y que aunque la biología es fundamental para entender su situación en la vida, no marca un destino inamovible, sino que su carácter está moldeado por la cultura.

Con esto terminamos por ahora. Quizá en un futuro no muy lejano podamos incluir a algunas pensadoras más recientes, pero por el momento confío en que partimos de un buen inicio para conocer más la obra de las grandes filósofas y lo mucho que sus palabras nos pueden enriquecer e inspirar como seres humanos.

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