¿Las redes sociales están creando narcicistas?

Mírame. ¿Por qué no me miras? ¿No te gusta mi foto? ¿No tengo suficientes seguidores? ¿No valgo la pena?

¿Recuerdas cómo percibías el mundo cuando eras niña/o? ¿Sentías que eras importante y que los demás debían entregarte amor simplemente porque lo merecías? Posiblemente.

Los niños llegan al mundo cargados de amor. Es un amor sincero, natural; una capacidad que vamos perdiendo a medida que crecemos. No quiere decir que un adulto no pueda amar, pero difícilmente, logrará entender el amor como lo hacía cuando era pequeño.

¿Por qué ocurre esto? Hay muchas razones, pero el ego es una de las principales. Los seres humanos no nacen con ego, pero lo desarrollan desde los primeros meses de vida.

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Sólo piensa en esta dinámica: un bebé depende de su madre para sobrevivir. Ella sabe que debe alimentarlo y no se lo cuestiona. Ahora, el niño no puede hablar y cuando quiere algo, llora.

A medida que va creciendo, el niño sabe que los adultos están pendientes de él, entonces aprende a manipular. Es algo inconsciente, supervivencia pura.

Como su madre no lo alimenta cuando debería, o sea, de acuerdo a las necesidades naturales y no en los horarios que dicen los médicos, el niño llora para llamar la atención y para conseguir lo que quiere.

Y así comienza. Lo complicado es que en vez de eliminar esa coraza de ego que es necesaria para sobrevivir cuando eres indefenso, seguimos alimentando la idea de que somos el centro del mundo y eso trae conflictos con los demás, porque los otros seres humanos también tienen su propio ego y también creen que son el centro de mundo.

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Las redes sociales son potenciadores del ego. Exhibimos lo que somos (o lo que queremos mostrar), nos exponemos a la opinión del resto, pero nos sentimos atacados cuando alguien nos dice algo contrario a lo que pensamos.

Volvemos a ser niños indefensos, pero ya no podemos experimentar amor puro, sino que lo convertimos en necesidad de aprobación. Hablar de narcicismo son palabras mayores, pero sí se puede afirmar que las redes sociales convierten a las personas en seres más egocéntricos, indefensos, expuestos e inseguros.

Claro que el mundo no es blanco o negro, hay matices y si usas las redes sociales no quiere decir que seas un egocéntrico.

El problema es cuando basas tu valor en esas conexiones: cuando niño llorabas para que te dieran de comer, y tu madre lo hacía porque te amaba. Ahora, cuando no tienes la atención que esperas, te frustras y lo interpretas pensando que no vales o que no eres suficiente.

¿La enseñanza? Las redes sociales no son el problema de base: debes tener claro cómo te presentas ante ellas y cómo interpretas lo que ocurre. ¿Te aportan en algo o sólo te frustran? ¿Te importa más lo que dice la gente que no te conoce y que te sigue en Instagram, que los que te aman y que te conocen en carne y hueso?