Arquitectas de cambio: Estas chilenas nos impactaron con sus historias en 2016

Desde el 2013, Mujer Impacta y Nueva Mujer premia a mujeres que están haciendo un aporte positivo en su entorno. Las llamamos Arquitectas de Cambio porque gracias a su trabajo están cambiando el mundo.

Nuestras historias se escriben con tinta y papel. Sin embargo, los sueños y proyectos de ellas son mucho más que salir publicadas en una revista. Ellas vieron en su entorno pobreza, discriminación o vulnerabilidad, y se movieron para cambiarlo.

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Sus historias remecen, porque sortearon miles de obstáculos y aún así continuaron. Emocionan, porque los beneficios de su sacrificio se los llevan otros. Conmueven, porque el sufrimiento de los demás lo convirtieron en propio. Nos impactan porque marcaron la diferencia a su alrededor. Sus historias no son sólo tinta y papel. Son humanas. Y si sigues su ejemplo, la próxima historia podrías ser tú.

Educación que impacta
Pullinque no sale en los mapas, ni en la televisión, ni en la prensa. Al buscar en Internet, lo único que aparece de esta zona –perteneciente a la comuna de Panguipulli– es que en la década de los 50 una gran central hidroeléctrica inundó varias hectáreas donde residían mapuches. Pero no sale que fue allí donde una mujer con lupus, abandonada al nacer y luego adoptada por una madre analfabeta, logró que un 2° Básico alcanzara el segundo lugar a nivel nacional en el Simce. Elizabeth Guzmán es directora de su escuela rural, y actualmente trabaja todos los días para que sus 120 alumnos, la mayoría de origen mapuche, valoren sus raíces y tradiciones.

Hay muchas historias ocultas bajo el constante bombardeo informático que recibimos día a día. Y entre éstas encontramos a Susana Navarro, quien se crió en una mediagua con piso de tierra donde su madre se pasaba todo el día exigiéndole que estudiara. Ahora es directora de la Escuela Presbiteriana El Salvador, Peñalolén, reconocido por el Mineduc como uno de los 25 centros educacionales con menor acoso escolar y que está por sobre 20 puntos en el Simce comparado con establecimientos similares. Ella es una mujer que lucha día a día por lograr que los niños de escasos recursos tengan una educación de calidad.

A diferencia de Elizabeth y Susana, en el hogar de María Luisa Vial no hubo grandes carencias. Desde su casa podía ver cómo los pequeños de la población Juan Pablo II jugaban en la orilla del río Mapocho. Al poco tiempo entabló una relación con ellos y descubrió que, aunque iban al colegio, les faltaba mucho en su aprendizaje. Su preocupación por mejorar esa situación la llevó a dedicar gran parte de su tiempo a ayudarles a hacer las tareas sentada en las piedras. Años después, esas rocas se convirtieron en pupitres del Colegio San Rafael de Lo Barnechea, que hoy educa a más de 800 niños en forma gratuita y con una alto grado de excelencia académica.

La bioquímica Marcela Colombres tenía todo para dedicarse a la investigación universitaria, pero lo cambió por un bus. Ella es la líder del proyecto Bus ConCiencia, un laboratorio científico móvil con el cual viaja por todo Chile acercando la ciencia a niños de escuelas vulnerables e invitándolos a soñar.

Luego de descubrir que los preuniversitarios no estaban ayudando a que los jóvenes de escasos recursos se mantuvieran en la Educación Superior, Bárbara Soto creó el proyecto de after school "Yo elijo". Allí se les entrega a los jóvenes los principales valores formadores del carácter y se los apoya en sus estudios para permanecer en la Educación Superior hasta su egreso. Actualmente el programa apoya a más de 300 jóvenes y está en proceso de expansión con varios colegios comprometidos para el 2017.
Mientras Nicola Schiess trabajaba como administradora de la Filarmónica de Viena, en Austria, sintió que le faltaba algo. Decidió volcar su energía en potenciar la cultura en lugares más apartados, y volvió a Chile a fundar el Teatro del Lago en Frutillar, donde presenta más de 200 espectáculos al año, de los cuales más de la mitad son parte del programa Edu Vida. Estas presentaciones han acercado a cerca de 120.000 niños a diversas expresiones artísticas.

Impacto desde la infancia
Andrea Hernández sufrió de abandono cuando era pequeña. Por eso se sintió reflejada en los niños que deambulaban por las calles de La Pintana. Muchos de ellos no sólo tenían carencias económicas, sino también de afecto. Fue así como nació la Fundación Las Parcelas, que acoge diariamente a alrededor de 50 niños para protegerlos de las drogas y la violencia que acechan en la zona, dándoles contención y comida.

Creció en Melipilla en una casa sin ventanas ni baño, que quedaba detrás del taller mecánico de su padre. Gracias a un gran esfuerzo, Magdalena Muñoz logró entrar a estudiar Bachillerato en la UC, donde conoció realidades que le mostraron que su niñez había sido difícil. Esto la movió a crear la Fundación Ideas para la Infancia, que provee de herramientas a las instituciones y profesionales que trabajan con menores y así ofrecerles una vida feliz a los niños.

Cuando Carolina Galaz vio truncado su sueño de convertirse en bailarina debido a una lesión, se refugió en las sonrisas de los niños con cáncer y sus familias. A ellos les enseña a expresar sus sentimientos a través del arte, y a sus padres, a aceptar el dolor de la ausencia. Algunos de ellos continúan pintando una vez recuperados, pero otros llenaron sus casas de dibujos y recuerdos antes de partir.

A diferencia de los niños con cáncer, los pequeños con VIH no generan la misma empatía en las personas. Para la Hermana Nora Valencia esto hace que los niños del Hogar Santa Clara, que ella dirige, sean rechazados desde su nacimiento. Ahí acogen niños enfermos de VIH que no han recibido ningún tipo de tratamiento a los cuales Nora cuida, abraza y les entrega todo el amor que tiene, aunque sabe que ellos al poco tiempo dejarán el hogar para ser adoptados o volver a sus familias de origen.

Prejuicios similares debió enfrentar Paulina Arellano. Su historia comienza cuando se traslada desde la capital a San Javier y comienza a sentirse sola debido a su imposibilidad de tener hijos. Indignada por el proyecto de ley de aborto en tres causales, decidió crear la agrupación Amigos del Maule por la Vida, que ofrece una red de apoyo a mujeres embarazadas que sienten que el aborto es su única salida. Con su trabajo ha logrado que todas las mujeres que han acompañado continúen con su embarazo y siguen junto a ellas hasta que ya puedan subsistir solas con su hijo.

Impactando el entorno
Sandra Ponce fue expulsada de su colegio a los 16 años por quedar embarazada, y a los 23 se enamoró de un hombre que al poco tiempo murió. Profundamente deprimida, tomó una escoba y por las noches salía de su casa en San Ramón y barría todo lo que encontraba: la calle, la plaza y la pasarela peatonal. Lo hacía porque soñaba con que su entorno se llenara de dignidad y color. Y lo logró, con ayuda de algunas vecinas que decidieron salir también de sus casas para ayudarla a limpiar.

Angélica Briones estaba impactada porque veía cómo los niños de su barrio trabajaban, no tenían para comer y muchos de ellos estaban sumidos en las drogas. Acondicionó un club deportivo abandonado para dar clases de BMX Free Style (saltos en bicicletas sobre rampas). Los niños aumentaron en el gimnasio y disminuían en la calle: el deporte ha sido una fuerte herramienta para promover la vida sana. Ahora montó un bike park en un lugar que antes era un basural clandestino.

Claudia Caroca trabajaba como asistente social en una de las cárceles más peligrosas de Chile: Colina 2. En medio de este ambiente hostil, ella creó el taller de reciclaje y medioambiente llamado Colina2.zero, proyecto que enseña a más de 350 internos a construir huertos de hierbas medicinales, paneles fotovoltaicos y muebles con materiales reciclables. Con esto ellos han podido acceder a beneficios penitenciarios por buena conducta, y se han disminuido los grados de violencia dentro del penal.

Luego de estudiar Agronomía, Paula Seguel se fue a vivir a Ñuble, donde ahora es dirigente de la Federación Sindical Campesinos. En esa entidad trabaja por la defensa de los recursos naturales de la zona y en la valoración de las mujeres campesinas.

El impacto de la discapacidad
Cuando la segunda hija de Pamela Prett intentó caminar, se cayó. Había nacido con una atrofia muscular espinal y su única opción para movilizarse sería una silla de ruedas. Sin ningún conocimiento previo, Pamela creó la Corporación Ciudad Accesible, quen Chile. Actualmente trabaja con el MOP en la nueva normativa que regula la construcción de espacios públicos y privados.

Siendo muy joven, Andrea Zondek comenzó a trabajar en la sección de rehabilitación de un hospital público. Cuando visitaba a algunos pacientes dados de alta, descubrió que muchos estaban sumidos en una profunda depresión al ser una carga para sus familias y no tener posibilidad de trabajar. Es por eso que creó la fundación Tacal, que capacita a personas vulnerables con situación de discapacidad y los ubica en puestos de trabajo de acuerdo a sus capacidades. Este año, la institución ganó un premio de la ONU como una de las 25 empresas mundiales que más trabajan en apoyar la inclusión.

A los 24 años, la vida de Carolina Pérez cambió para siempre cuando, debido a un accidente automovilístico, quedó tetrapléjica. Un año después visitaba hospitales para apoyar a personas con lesiones similares a las suyas. Ahora trabaja como docente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile y conduce el programa radial "Saliendo a flote" donde promueve la educación sobre las discapacidades que sufren un 12,7% de chilenos.

Reinserción de impacto
Planeta Tierra. América el Sur. Chile. IX Región. Vilcún. Cárcel. Jessica Rivas está detrás de las rejas, pero no ha cometido ningún delito. Hace más de 10 años es gendarme y se dedica a fomentar la reinserción social porque cree que la prisión no debería ser una escuela del delito. Vio en Gendarmería una oportunidad para surgir y una vez dentro, entró a trabajar en el Centros de Educación y Trabajo de la comuna de San Joaquín, donde logró aumentar las plazas de trabajo a más de 300 y mejorar los sueldos de las internas.

Pía Salas estaba viendo televisión cuando dieron una noticia que cambió su vida para siempre: dos niños vivían abandonados al borde del río Mapocho. Los buscó por horas hasta encontrarlos y ese fue el inicio de Fundación Abrazarte, entidad que hoy dirige y que fusiona el cariño con la expresión creativa, llevando el arte a las caletas. Los voluntarios conversan y comparten con los niños y jóvenes, ayudándolos a mantenerse alejados de las drogas y la delincuencia.

Hija de una madre costurera y un padre bodeguero, Fabiola Salinas se crió en La Legua, lugar al que decidió regresar al quedar viuda con 29 años y 2 niños. Entró a trabajar en una escuela donde el 2004 formó el grupo folclórico Raipillán. En él bailan 300 jóvenes que pueden practicar en un ambiente sano, rodeado de personas que los apoyan y donde sus familiares se vinculan ayudando en la confección de los trajes e implementos. Incluso han logrado financiar los estudios superiores de varios.

Janet Figueroa era consciente de que lo único que se sabía de Alto Hospicio eran las tomas y el psicópata. Por eso decidió cambiar la cara del pueblo del norte y armó el grupo Las Bordadoras de Alto Hospicio. En él participan más de 300 mujeres vulnerables creando grandes murales bordados que cuentan la historia de la zona, con lo que han generado una excelente fuente de ingresos. Ahora se encuentra promoviendo los productos a nivel internacional.

Mientras realizaba una clase de repostería, Eliana Amirá tuvo una idea. La terapeuta ocupacional dictaba talleres de rehabilitación para personas esquizofrénicas y sabía que la enfermedad estaba rodeada de prejuicios que obligaban a muchos de sus alumnos a abandonar sus estudios y trabajos. Creó una pastelería donde los pacientes venden sus productos para así poder costear parte de su tratamiento y trabajar en un ambiente protegido. Hoy ya tienen dos locales atendidos por alrededor de 25 personas.

Cuando aún vestía hábito de monja, Patricia Beltrán entró por primera vez a un club nocturno en Valparaíso. Buscaba sacar a las jóvenes que allí trabajaban de su situación de vulnerabilidad. Hasta que una de ellas la siguió, iniciando el camino de la Fundación Betania Acoge, que hoy dirige la ex religiosa. Por la casa han pasado más de 50 mujeres que, además de capacitarse, terminar sus estudios o encontrar trabajo, han encontrado una red de apoyo para ellas y sus familias.

La hermana María Eugenia Valdés es desde 2010 la Coordinadora de la Pastoral de Diversidad Sexual (PADIS), que busca integrar a los homosexuales a la Iglesia Católica. No busca cambiar la doctrina eclesiástica, sino que ser un espacio de acogida real para estos creyentes que tienen una gran fe y se han sentido discriminados. Hoy ayuda a más de 60 personas y a sus padres, que muchas veces viven el proceso con mucho dolor.

En un viaje a la Araucanía, María de la Luz Larraín se impactó por la extrema pobreza que había en la zona y la dificultad de las madres de familia en lidiar con la crianza y mantener económicamente a sus familias. Al volver a su casa, sacó todo lo que ya no usaba y lo vendió para utilizar las ganancias en microcréditos para mujeres de la IX Región. Así nació la ONG Debuenafe, que ahora tiene varios buzones repartidos por Santiago para recolectar las donaciones. Han sido más de 4.000 créditos los entregados hasta ahora con esta iniciativa.