"Querido individuo": carta abierta al hombre que intentó violarme

Esta chica escribió un poderoso manifiesto que habla por ella y por todas las mujeres cuyos cuerpos han sido víctimas de abusos.

Por Karen Hernández

"Tus ojos eran negros, me miraste profundanmente y dijiste que te importaría un carajo si decía que no (J'en ai rien à foutre)" 

Sara Roebuck, del Reino Unido, acababa de mudarse a Paris cuando un hombre intentó violarla en el baño de un club nocturno. Aquel año (2015), la intención de Sara era estudiar  conocer y divertirse fuera de su país, sin embargo, el destino le tenía preparada esa prueba de vida que hoy enfrenta con la cabeza en alto y el poder de la palabra.

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De acuerdo con el relato de la chica, el hombre atoró la puerta con un extintor que se encontraba cerca del lugar para después abalazarse sobre ella y someterla contra el lava manos. Por fortuna, Sara logró escapar y gracias a las marcas de manos que quedaron impregnadas en su cuerpo, probó frente a las autoridades lo que había ocurrido.

El intento de violación que sufrió la chica, apenas fue llevado a corte, donde se encontró frente a frente con el agresor. Su arma. una carta que habla por ella y por todas las mujeres que han atravesado por lo mismo. 

Sara leyó la carta frente al agresor, durante el juicio, demostrando que no era la misma chica indefensa que fue atacada ni la misma chica que vivió con miedo durante un año.

"Esta vez la puerta está cerrada para tí y ahora te encuentras frente a tres jueces y un abogado a mi izquierda", dice la chica.

"Escribo para dejar claro la gravedad de lo que hiciste (…)  Escribo esto porque estoy cansada, exhausta de historias como esta (…) Quiero que todos entiendan cómo y por qué seguimos, como sociedad,  con la realidad venenosa y violenta de la violación, la gravedad de los ataques sexuales, de la complejidad de la misoginia y del pesodel patriarcado que minimiza las acciones del violador y que culpa a la mujer cuyo cuerpo fue arrebatado de su propia piel".

Casos como el de Sara, muchas veces son pasados por alto, incluso aún cuando hay muerte implicada y si se habla de ello, es por puro morbo o pose. La sociedad no está preparada para luchar contra aquello que ataca la integridad física y mental de las personas. Mientras más alejados se mantengan de esa realidad, mejor.

Pero Sara, se atrevió a exponer su palabra frente al violador. "Quiero que los hombres lean esto y se sientan tan enfermos como las que lo hemos vivido. Quiero que las cosas cambien", explica en la carta.

"Intentaste abusar de mí, socavar mi sexualidad, encerrarme en una jaula como un animal, pero no lo harás con mi inteligencia, mi integridad o mi fuerza". Las palabras de Sara cobran más y más fuerza conforme vas leyendo, hasta que llega un punto en el que te apropias de ellas, como si fueces a quien sometieron contra la pared, contra el lava manos, contra el suelo.  ¿Por qué? Porque todas somos vulnerables, víctimas de un modo u otro de mentes enfermas que creen que pueden dominar nuestra integridad como si se tratase de un trapo viejo.

Cuando Sara denunció lo ocurrido,  logró comunicarse en un idioma que no es el de ella para que la corte tomara en serio su palabra y aún así, el agresor defendió que no le había hecho nada malo, que sólo habían sido unos segundos y que ni siquiera la había encerrado ni que tampoco había intentado quitarle la ropa. "Dijiste que sólo me tocaste una o dos veces-. Que si estabas sobre mí en el suelo, era porque había derramado mi bebida y me había resbalado y que cuando notaste que estaba menstruando, con un tampón puesto, te detuviste". Aún así, el agresor lo intentó todo.

"Yo lloraba y gritaba y tú me sostenías con fuerza y lastimabas cada parte de mi cuerpo que no tenías derecho a tocar. Lo único que impidió tu acto fue mi propia sexualidad"

"Esto va para todos los hombres que alguna vez han intentado atentar contra mi cuerpo sin mi consentimiento. Para todos aquellos que me han tocado en clubs nocturnos, para el hombre que una vez tocó mis senos mientras caminaba por la calle o el hombre que se frotó los genitales enfrente de mí, mientras me veía. Esto va para el hombre que me abandonó en la calle a las 4am, después de una fiesta diciéndo que sólo me había invitado  para cogerme.  Esto va para todo hombre que me ha visto como sólo un cuerpo que no merece más que ser violado. ¿Cuál fue mi papel en todo esto? Que estaba viva y respirando"

Sara Roebuck no escribió esta carta como víctima, sino como una mujer que vivió lo que muchas cada día y que busca luchar en contra de la violencia y discriminación sexual.  Hoy sus palabras se han viralizado como un manifesto contra la violación. Aquí puedes leer la carta completa.

"Eres una leona. No tienes miedo, eres imparable, eres increíble y lograrás grandes cosas. Me rehúso a que esto me defina, hablo y lucho por lo que creo es lo correcto y ustedes también lo harán"

 

 

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