“Hygge”: El secreto de la felicidad danesa digno de imitar

Descubre qué significa este concepto y cómo implementarlo en tu vida.

No es ningún secreto que ciertos países europeos son admirados por sus altos estándares de vida. Y de entre todos ellos, Dinamarca, lleva la pauta.

Ha sido elegido en varias ocasiones como uno de los países más felices del mundo. En 2014, ocupaban el séptimo lugar a nivel mundial en donde su gente era más feliz.

Gallup, una empresa que se dedica a realizar sondeos de opinión frecuentemente usados en medios de comunicación de masas, señaló que el país era el único de los denominados “nórdicos”, que estaba dentro de las primeras 15 posiciones de su ranking: “State of Global Well-Being”.

En el informe, los daneses son  destacados  por cumplir con habilidades en tres áreas diferentes:

  • Alto nivel para cumplir propósitos (es decir, cumplir sus objetivos y estar motivados en ello)
  • Buena situación financiera (que conlleva obviamente un menor nivel de estrés)
  • Una buena comunidad (que se refleja en mejor interacciones sociales con todos los que te rodean).

Pero sumado a todo eso, hay un elemento que las sociedades foráneas aún están intentando descifrar y ese es el término: “hygge”

Una de las traducciones crudas del término en inglés de hygge es cosiness. Significaría “acogedor o íntimo”, sin embargo no existe una traducción literal para su significado.

“Es difícil encontrar una palabra; sería una mezcla entre acogedor, bienestar, estar en una situación en la que te sientes cómodo, relajado y libre”

O por lo menos, así, lo explica al sitio Verne Mikkel Larsen, agregado de comunicación de la Embajada danesa en España.

Algo cercano sería a la sensación de estar en una chimenea en el invierno tomando una rica taza de café. Una comida con los seres queridos. Dormir en la tarde plácidamente junto a tu pareja.

Ese tipo de experiencia es lo que vendría a ser hygge.

Hygge tampoco hace referencia exclusiva a momentos específicos. Es una forma de ver y sentir las cosas. Disfrutar las acciones, las conversaciones, tu tiempo a solas y acompañado. Sacar lo mejor de cada experiencia como un aprendizaje y volver una especie de filosofía de vida.

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El origen de la palabra no está del todo definido. Se piensa que se empezó a utilizar a fines del siglo XVIII y como referencia a la intimidad del hogar y su atmósfera acogedora. Hay registros ya de su uso en el sentido más moderno en escritos cerca del siglo XIX y desde ahí, se ha vuelto un término de amplio uso dentro de la sociedad danesa. Y también algo que exportar.

Tantos han quedado maravillados con la significancia del vocablo que se han propuesto llevarlo a sus propias sociedades.

La periodista británica Kayleigh Tanner le ha dedicado un sitio llamado Hello Hygge “para publicar todo lo que iba descubriendo y compartirlo con otras personas”.

Muchos artículos de prensa trata de guiarte sobre qué pasos debes seguir para poder alcanzar el “hygge” pero finalmente nada parece captar (en forma de manual claro está) la esencia.

La misma Tanner da una definición sencilla que parece muy apropiada. Hace referencia a que se puede sentir en cualquier momento y bajo cualquier forma, como ella, estando por ejemplo “sentada en un tren vacío viendo cómo entra el sol por la ventana”.

Creo que esa sensación es fácilmente identificable.