#LadyYaNoAguanto: Por qué mi video sexual me empodera y no me hunde

#LadyYaNoAguanto muestra que las mujeres no debemos seguir siendo estigmatizadas por tener relaciones sexuales. Ni siquiera por nosotras mismas.

Por Luz Lancheros

En "La Letra Escarlata", la protagonista, al descubrirse su relación ilícita con el pastor del pueblo, tenía que vivir con una marca para ser estigmatizada por todos los miembros de su comunidad. Y a pesar de que lo que sucede en la novela de Nathaniel Hawthorne pasó hace cuatro siglos, hoy en día no han cambiado mucho las cosas para las mujeres. Menos en México.

Esto, sobre todo, cuando una mujer tiene relaciones sexuales y lo que es grabado sale a la luz con o sin su consentimiento. Los memes y comentarios repugnantes en redes sociales, por parte de hombres y mujeres y sobre todo, el mote "Lady" (originalmente aplicado a mujeres que violan la ley o tienen actitudes despóticas hacia otras personas), revelan que en este caso, la única que es protagonista de un incidente de dos, otra vez, es solamente la mujer.

La nueva mujer marcada por las burlas y el circo colectivo es #LadyYaNoAguanto. Una mujer que tiene relaciones sexuales con su pareja en un parque y que se queja de la posición en la que se encuentra. Sin embargo, a pesar de su petición, el hombre la ignora y sigue haciendo lo mismo de antes. Ella ahora es tendencia en redes por sencillamente decir "Ya no aguanto".

Es la "sucesora" de un fenómeno infame que comenzó el año pasado con otra mujer en una universidad al tener sexo en un espacio público. Ella, así como la mujer que ahora ve su rostro expuesto en redes, tuvo que vivir el mismo "escarmiento", la misma hoguera pública de hace 400 años: memes y comentarios grotescos e infantiles, que rastrearan sus redes sociales para exponerla y quizás el oprobio- palabra tan anacrónica como los valores de quienes se burlan o la condenan- de haber tenido relaciones en un lugar público.

Y en todo esto, ¿dónde está el hombre? ¿Por qué él apenas es protagonista secundario de una práctica que si no se hubiera filtrado, suele producirse? ¿Por qué el sexo, cuando llega a filtrarse sin o con consentimiento, suele convertirse en un circo público donde las personas implicadas (en este caso la mujer) ya no son dueñas de su cuerpo, sus acciones, su privacidad, su vida?

Ahora bien, la mujer de este caso, sobre todo es ridiculizada y condenada por no "aguantar". Porque sencillamente se quejó. Porque si se tuviera un poco de sentido común, se vería que sencillamente una mujer no es un muñeco sexual. Y que por eso, ella pidió algo que su pareja no le dio en ese momento, sobre todo en una relación consensuada: respeto hacia sus necesidades. Y eso genera ahora que ella sea como todas las demás "Ladies" que han hecho cosas que increíblemente, aún hoy, son vistas de manera reprobable por hombres y mujeres.

Una mujer marcada, como hace 4 siglos, por una letra imborrable que en algunos casos lleva a la tragedia. Como sucedió con una mujer italiana, Tiziana, que se convirtió en la burla de sus paisanos.

No pudo soportarlo y terminó con una vida que se le tornó insoportable al ella tener la misma letra de la "Lady" de turno, marcada, para siempre, en la web, porque aún no se entiende que un cuerpo desnudo es como un cuerpo cualquiera, que el sexo es una práctica que también disfrutamos las mujeres. Y que exponerlo no es un tabú si se hace con permiso, sino algo de lo que ninguna mujer, en pleno siglo XXI, debería sentirse avergonzada, algo que no debería de esconder ni por lo que debiera ser señalada al ser consciente de sus decisiones y el poder de su propio cuerpo.

A las mujeres, como a los hombres, el sexo nos empodera. Muchas comenzamos apenas a darnos cuenta de ello: el disfrute del propio cuerpo y el dominio y la aceptación del propio placer constituyen el primer paso para liberarnos. Por eso la exposición sin consenso de nuestra sexualidad, esa que muchos hombres usan como amenaza y como arma para lastimarnos tiene los días contados, porque nosotras ya tampoco aguantamos, no viviremos con vergüenza por sentir placer, ya no tendremos pena de nuestro cuerpo desnudo ni del sexo desligado del amor y así, poco a poco, esas armas perderán su efecto hasta el punto en el que el porno, los videos sexuales, las fotos candentes y todas las maneras en las que elijamos expresar nuestra sexualidad sean solo eso y ya no motivo de juicio y escarnio público.