Donald Trump gana las elecciones: ¿Qué pasa con el sueño americano?

El sueño americano de Trump proyecta ese concepto de mujer sumisa, que hace lo que dice su marido, que tiene la cena lista cuando él lo necesite.

Pasada la tensión, expectativas y discusiones, en este día después de las elecciones presidenciales estadounidenses, no sabemos si podemos decir que respiramos tranquilas.

Viéndolo desde una perspectiva externa, el triunfo de Donald Trump sobre Hillary Clinton fue sorpresivo. Con esa narrativa tan agresiva y deslenguada, y tomando en cuenta la experiencia política de Clinton, era difícil creer que el magnate llegara a la Casa Blanca.

Pero lo hizo, y ahora podemos analizar los distintos temas que conforman a este sueño americano que algunos aseguran, será recuperado con Donald Trump. Tal como él dice: “Voy a hacer a América genial otra vez”.

El discurso tuvo enorme influencia en lo que ocurrió en las urnas. Aunque no queramos aceptarlo, gran porcentaje de estadounidenses quiere el ostracismo, recuperar el nacionalismo, volver a ser ese país que decidió mantenerse ajeno a la Primera Guerra Mundial en un principio, porque esa neutralidad les permitía protege su identidad inquebrantable.

Pero Estados Unidos es Estados Unidos. Sus acciones no dejan indiferente al resto del mundo y si tocas a uno, los tocas a todos. Lo que Trump pretende, con sus propuestas de campaña enfocadas en bloquear la inmigración, es justamente eso: aislarse de todo lo que amenace esa “identidad americana”.

¿Y cómo se vivirá el sueño americano siendo ciudadano de ese país? Si se cumple lo que propuso, el sueño americano de las mujeres será coartado, por ejemplo, por las medidas que se tomarían en torno a los derechos reproductivos.

Hasta ahora, Estados Unidos era un ejemplo en el que se basaban los países en desarrollo: las mujeres han podido tomar esa decisión voluntariamente en todos los Estados desde que se aprobó la ley en 1973. Trump quiere eliminar el financiamiento a Planned Parenthood, red popular que ofrece servicios de salud reproductiva, incluidos abortos.

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Ahora, esto es bastante irónico considerando que según él, si tienes dinero y poder, puedes hacer lo que quieras con las mujeres, “agarrarlas por la vagina”.

¿Cuál es el mensaje que envía? Que el sueño americano es sólo para aquellos como él, y que con esa voluntad para hacer y deshacer, las mujeres tendrán que asumir embarazos por abuso y violación de hombres que deciden agarrarlas por la vagina y hacer lo que quieran con ellas.

El sueño americano proyecta ese concepto de mujer sumisa, que hace lo que dice su marido, que tiene la cena lista cuando él lo necesite. Es esa estrella de cine perfecta, que está linda y maquillada, que se vale de eso, de su apariencia.

El sueño americano no aplica para las mujeres inmigrantes, aunque hayan trabajado años para ser ciudadanas estadounidenses de forma legal: eso es lo que explica de cierta forma, por qué muchas mujeres temían reconocer que votarían por Trump.

No existe esa empatía por las que vendrán (el muro que quiere construir Trump en la frontera mexicana tampoco lo fomenta), porque ellas tuvieron que batallar mucho por conseguir lo que tienen, entonces, ojalá no haya más que impidan que sigan soñando con ser ciudadanas reconocidas.

Para Trump, ser estadounidense es un honor y si eres mujer e inmigrante, te tendrá que costar, porque tienes que ganarte ese honor. ¿Aún quieres vivir el sueño americano?