El que te quiere, no te aporrea

Una persona que te ama, no te maltrata en ningún sentido. Te respeta, te contiene, acepta tu voluntad y no la trata de cambiar a su conveniencia

Nuestro lenguaje alberga dichos y metáforas que han estado presentes desde que somos niñas/os. Son frases que imitamos de nuestros padres, que aprendemos en el colegio, de los medios y de nuestro entorno, en general.

Hay algunas que son optimistas, como “Después de la tormenta siempre sale el sol” o “No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”, pero también existen las que reafirman el machismo: “Para ser bella hay que ver estrellas”. “La suerte de la fea, la bonita la desea”.

Aunque sean aberrantes y totalmente ridículas, esas frases son sólo la guinda del pastel, porque todo parte con “El que te quiere, te aporrea”. Quizás no compartas su significado, pero es probable que más de alguna vez hayas pronunciado esa frase.

No es una sutileza; es más, es un enunciado tan potente que puede definir la manera en que se desarrollará un adulto en el futuro. Una niña entiende que para que la quieran, la tienen que agredir y el niño, acepta ese mensaje porque los adultos lo pronuncian con un dejo de humor, como si fuera gracioso.

Si hablamos de feminismo y machismo, también necesitamos revisar la responsabilidad de los adultos. Las generaciones más antiguas fueron criadas en una sociedad más patriarcal que la actual, pero eso no es justificación para no hacer el esfuerzo de cambiar perspectivas, paradigmas, realidades.

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La indiferencia también agrede y violenta, decir que fuiste criado “en otros tiempos” no contribuye. Los niños escuchan y asimilan todo, siguen patrones, y si dejamos de decir que el que te quiere te aporrea, vamos a contribuir a formar una sociedad más responsable.

Una persona que te ama, no te maltrata en ningún sentido. Te respeta, te contiene, acepta tu voluntad y no la trata de cambiar a su conveniencia. Dejemos de decirle a las niñas que los niños las molestan o les pegan porque en realidad, sienten algo por ellas. No más.