Colombia después del 'No' a los acuerdo de paz: ¿qué sigue?

Después de 50 años de intensa violencia, agresiones y tortura, las heridas siguen abiertas

Por. Mtra. Jimena Esquivel Leáutaud

Académica de Estudios Internacionales de la Universidad Iberoamericana

El pasado sábado 2 de octubre los colombianos votaron por el 'No' en el plebiscito para refrendar los acuerdos de paz alcanzados entre el gobierno de ese país y la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el 'No' ganó con un estrecho margen causando el asombro de muchos, que en diferentes partes del mundo, esperábamos saludar el fin de la guerra y poner término al conflicto armado más largo de América, más de 50 años que han costado la vida a miles de colombianos y han ocasionado igualmente millones de desplazados, desaparecidos y secuestrados.

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Después de los inesperados resultados parece importante hacer algunas reflexiones en torno a los mismos:

Hay quienes consideran que las heridas de la guerra aún siguen muy abiertas y que hablar de perdón y reconciliación resulta complicado después de 50 años de intensa violencia, agresiones y tortura. El rencor fue una fuerte razón del NO.

Algunos otros han señalado que se trató del triunfo del miedo, alimentado por algunos personajes como el expresidente Álvaro Uribe, quien fue uno de los factores políticos que se opusieron desde el principio por considerar que los acuerdos de paz tenían un alto grado de impunidad

Lo más preocupante es la alta abstención de casi 63%, que pone de manifiesto el desgaste democrático y la urgente necesidad de fortalecer la educación en este rubro, situación que no es exclusiva de Colombia sino un común denominador en toda la región latinoamericana.

El presidente Juan Manuel Santos hubiera podido promulgar el acuerdo sin necesidad de plebiscito, pero quiso contar con el apoyo de los votantes colombianos. El 'SÍ' ganó sobre todo en las zonas rurales y en algunas ciudades como Bogotá, Cali, Barranquilla y Cartagena, pero perdió en las demás ciudades grandes. El 'Sí' ganó abrumadoramente, también, en las zonas más afectadas por la guerra: Chocó, Cauca, Putumayo y Vaupés.

Al escuchar al presidente Santos y a Rodrigo Londoño Echeverri, líder de las FARC, se siente que hay distintos planos en la construcción de un país como Colombia. El tono calmado, esperanzador y positivo de los dos líderes del 'SÍ', dejan un sentimiento de seguir trabajando por el país, porque quizá algunos puedan pensar que en un país "de doble moral" como lo es Colombia, el desgaste que deja la violencia, poco importa; mientras en algunas ciudades como Medellín y Bucaramanga entre otras, gana el no, los campesinos, las comunidades indígenas y afrodescendientes, deben seguir junto con las victimas siendo el centro de la construcción de la paz.

En el corto plazo, el gobierno del presidente Santos tratará de convencer a los jefes de las FARC de que reabran una negociación para aceptar nuevas condiciones, se buscará escuchar a los partidos del 'No' para ver qué piden, aunque ya todos saben que piden sobre todo algún castigo para los guerrilleros y es ahí donde la situación se complica.

El gran ruido de la victoria del 'NO', impide reconocer que la otra mitad de los colombianos dijeron que 'Sí' y eso demuestra que hay base social con la cual trabajar, hay capacidad de resiliencia, hay capacidad de perdonar, de soñar en grande.

Se cometió el error de polarizar la paz pensando que era Uribe contra Santos, y precisamente por eso se debe convocar a un pacto aún más incluyente. No hay certidumbre sobre lo que va a pasar, pero definitivamente la sociedad civil ya se está apropiando de la reconstrucción del país y de tránsito a la paz desde la cotidianidad. Es prioritario hacer presión para renegociar desde ya con los del NO para evitar perder el clima y la ilusión que ya se había ganado.