Suicidios: Chile es el país donde más han aumentado las cifras

Según el último estudio del Centro de Políticas Públicas de la Universidad Católica, a nivel mundial las tasas de suicidio han aumentado en un 60% en los últimos 45 años; casi un millón de muertes anuales son por esta causa, lo que equivale a que una persona se suicida cada 40 segundos en algún lugar del planeta. Y en nuestro país, las muertes autoinfringidas en jóvenes y adolescentes han aumentado.

Por: Marita Barías

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el suicidio como "todo acto por el que un individuo se causa a sí mismo una lesión o un daño, con un grado variable en la intención de morir, cualquiera sea el grado de intención letal o de conocimiento del verdadero móvil".

Según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Chile es el país donde más ha aumentado el suicidio, después de Corea del Sur, con una tasa de 13,3 muertes por cada 100.000 habitantes. A su vez, Chile duplica la tasa de mortalidad juvenil por suicidio de Latinoamérica y El Caribe. De hecho, 1.500 decesos en el país son autoinfringidos, ocupando el segundo lugar en número de muertes no naturales, después de los accidentes de tránsito.

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Sin embargo, más allá de estas tristes estadísticas, el problema en nuestro país respecto del suicidio se concentra en los jóvenes: en el 2009, la tasa de suicidios en adolescentes de 10 a 19 años era de 7 por 100.000, y se espera que para el 2020 llegue a 12 por cada 100.000 habitantes. El reciente estudio del Centro de Políticas Públicas de la Universidad Católica apunta a que estas cifras tendrían relación con el considerable aumento en conductas de riesgo en adolescentes y jóvenes entre 10 y 24 años, tales como conducta sexual riesgosa, consumo problemático de drogas, alcohol, tabaco, alimentación poco saludable, sedentarismo y estados depresivos.

Para Javiera Astudillo, psicóloga y coordinadora del Programa de Escuelas de la Fundación San Carlos de Maipo, "es fundamental contar con un enfoque preventivo que fomente la sensibilización y la detección precoz en los distintos niveles en que están insertos los niños, niñas y adolescentes (familia, escuela, grupo de pares, etcétera). Se necesitan estrategias orientadas a la identificación oportuna del riesgo suicida, lo que posteriormente debe derivar a la evaluación psiquiátrica y psicosocial capacitada en este tema".

La atención en salud mental en Chile es escasa. En la Región Metropolitana hay una disponibilidad de hospitalización de sólo 40 camas, capacidad con las que se debe atender –además de los intentos de suicidio– casos como intoxicación por sustancias, conductas de riesgo graves o cuadros psicóticos, entre otros. "Tenemos una atención especializada insuficiente, lo que dificulta el diagnóstico oportuno, realizar el tratamiento adecuado y el seguimiento psicoterapéutico que se requiere", señala la profesional, agregando que "además, la disponibilidad en el sistema de salud público de profesionales capacitados en la detección y atención en este tipo de casos es escasa, lo que dificulta la posibilidad de intervenir oportunamente".

Una enfermedad silenciosa

La depresión va afectando lentamente, en silencio, a quien la padece. Según un estudio de la OMS, el 17% de los chilenos sufre de depresión, posicionándonos como uno de los países con las tasas más altas a nivel mundial. Y el suicidio es una de sus consecuencias, asociado a la presencia de un trastorno mental, a una depresión, cuadro psicótico, esquizofrenia o cuadro bipolar, que acompaña a la conducta suicida –muchos de estos cuadros sí están cubiertos por el plan Auge– pero esta no la explica al 100%. Siempre, además, se acompaña de factores sociales asociados a la historia de la persona.

Juliana Rodriguez Bothe es magister, sicóloga clínica especialista en diversidad sexual y actualmente trabaja en el Centro Integrado de Especialidades Psicológicas como investigadora en temáticas de suicidio adolescente y diversidad sexual en Chile. A ella le preguntamos si existen factores genéticos en la posibilidad de suicidarse. "Es un fenómeno que ocurre por múltiples causas. Así es que, según algunos estudios científicos, los factores genéticos sí pueden influir. El gatillante de un suicidio suele ser un evento estresante, como rupturas amorosas, conflictos familiares o con personas cercanas, problemas financieros, legales o en el trabajo. También situaciones que estigmatizan, generan humillación o vergüenza pueden ser gatillantes a un intento de suicidio (bulliying)".

¿Son factores sociales, personales, una mezcla o depende del caso?
El suicidio es multifactorial, y ambos factores influyen en el proceso suicida que pueda experimentar una persona. Así es que es una mezcla de ambos. Por ejemplo, una persona con una depresión, sumada a una historia familiar de casos de suicidio, más ser víctima de algún tipo de discriminación, puede ser esta mezcla de factores de riesgo lo que lo lleve al intento de suicidio.

¿Existe el perfil de una suicida?
Existe algo llamado factores de riesgo y comportamientos que dan cuenta de ello, que son términos más adecuados en la temática del suicidio. En cada persona los factores se unen de forma distinta, pero nos sirve conocerlos para saber que cuando hay varios sumados, debemos estar alerta.

Factores de riesgo para las mujeres

Juliana Rodríguez explica que para una mujer, los factores de riesgo son los siguientes:

* Las mujeres tienden a tener más intentos de suicidio.

* Los intentos de suicidio no son llamados de atención de las mujeres. De hecho, aquellas que intentan suicidarse están en mayor riesgo de volver a intentarlo dentro de los 6 a 12 meses siguientes.

* En Chile hubo un aumento considerable del suicidio femenino entre los 20 y 29 años. Así como también la adolescencia es un periodo al cual hay que prestar atención, ya que según la OCDE, Chile tiene la segunda mayor incidencia de suicidio adolescente en el mundo.

* Vivir con una enfermedad mental.

* Presencia de autolesiones. Por ejemplo, incisiones con elementos cortantes.

* El desempleo, el divorcio, la viudez recientes son situaciones estresantes que pueden sumar. Entre más factores de riesgo tenga una persona, mayor es la posibilidad de que intente suicidarse.

¿Es posible que los desórdenes hormonales en la adolescencia afecten de tal manera de gatillar una depresión temprana y la posibilidad del suicidio?
Si se está hablando de un trastorno hormonal durante la adolescencia podría pasar, ya que es 10 veces más alto el riesgo de cometer un suicidio si hay una enfermedad mental, así es que sería un factor de riesgo muy alto. Si se está hablando de los típicos cambios hormonales que vive una adolescente, sería en casos muy puntuales en los que estos cambios generan una depresión y por lo tanto un suicidio.

Signos de alerta

La familia –o el círculo más cercano– deben estar siempre atentos a distintas actitudes, como por ejemplo cambios drásticos en el humor o en sus acciones cotidianas, cambios en la alimentación o en el sueño, frases como "si yo dejara de existir sería mejor para todos" o "ya no quiero vivir más, no aguanto". Segundo, explica Juliana Rodríguez, no es necesario "saber" de suicidio para poder ayudar. Simplemente ayudar a encontrar el apoyo específico que necesita la persona es vital. Por ejemplo, llevarlo a un centro de salud mental y que sea asistida por profesionales. Tercero, en momentos donde la persona manifieste estar en crisis, la familia puede escuchar y ofrecer la confianza para hacerlo, puede reiterar verbalmente el apoyo con frases como "yo estoy acá para ayudarte en lo que necesites", "estaré pendiente de ti". Cuarto, entender que no son llamados de atención casuales es muy importante. Las personas que tienen un comportamiento suicida suelen dar avisos previos a un intento justamente para ser ayudadas.

¿Se puede prevenir?
Sí, se puede prevenir, siempre se puede prevenir. Hay que estar atentos a los factores de riesgo y a los avisos previos. Tomar en serio las frases como "no quiero vivir más", "me quiero morir", "es mejor si no existo"… Y en caso de tener una sospecha al ver que hay varios factores de riesgo, acudir a profesionales especialistas en salud mental es una acción preventiva. Para esto es ideal encontrar un profesional que le genere confianza y donde se sienta cómoda la persona. En caso de que alguien se vea muy convencida de quitarse la vida, acuda a urgencias con ella e indique que asiste por una ideación suicida.