Donald Trump en México: del insulto a la incongruencia

El candidato a la presidencia de Estados Unidos ha manifestado en diversas ocasiones que los latinos son dañinos para la sociedad norteamericana

OPINIÓN: Por Raquel Saed*

*La maestra Raquel Saed es especialista en Estudios de México y Estados Unidos y académica del Departamento de Estudios Internacionales de la Universidad Iberoamericana

La visita de Donald Trump a México es parte de la estrategia de sus nuevos dirigentes de campaña para subir en las encuestas, que incluye suavizar el discurso antiinmigrante y antimexicano que ha manejado desde el inicio. A pesar de que significa una incongruencia por todos los insultos expresados, este encuentro representa el pragmatismo norteamericano, que intenta recoger más votos de algunos hispanos que tienen algunas reservas para votar por Hillary Clinton o que son empresarios que consideran que sería bueno para sus intereses.

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Trump ha construido un discurso de racista y divisorio, donde ha creado un enemigo común que son los mexicanos. Les ha permitido a los que lo apoyan insultar y agredir a los latinos que ellos consideran dañinos a su sociedad. Ha exaltado el racismo y con ello, los ciudadanos que tienen actitudes xenofóbicas, se expresan sin remordimientos ni razonamiento contra los hispanos. Hoy, su visita representa la incongruencia con ese discurso de división. Habría que observar cuáles serán las reacciones de estos seguidores, quienes fueron los que lo llevaron a obtener la candidatura y si no se lo estarían cobrando a la hora de la elección.

Además de los asesores de su campaña, al candidato lo está aconsejando el grupo "National Hispanic Advisory Council for Trump", que argumenta que una posible presidencia de Trump sería el mejor camino para lograr una Reforma Migratoria, ya que para concretarla requiere del apoyo del congreso, cuya cámara baja seguirá siendo republicana, mientras que el senado es posible que sea recuperado por los demócratas, en cuyo interés está dicha reforma. Pero son especulaciones retóricas, ya que no corresponde con los discursos del candidato.

El otro lado de la incongruencia es la del presidente Peña Nieto, pues la invitación no corresponde con lo que los mexicanos esperaríamos de quien nos gobierna. Ya se lo están reclamando diferentes grupos sociales y políticos, pues con la visita, el presidente de México está contribuyendo a subir los números de las encuestas de alguien que ha insultado a los mexicanos. El propio contrincante de Trump en las primarias, Ted Cruz, actuó con más dignidad al rehusarse a darle el apoyo por haber insultado a su esposa y a su padre. México debería estar actuando con dignidad y no recibir al que lo insulta.

La justificación que se maneja desde la presidencia, es que Peña invitó a los dos candidatos a dialogar con el gobierno de México para conocer sus posturas para una futura relación, lo que significaría una idea pragmática. Sin embargo, habría que preguntarse cómo se puede tener diálogos cuando se han emitido tantos insultos. Y si este fuera el caso, el presidente mexicano no debería prestarse a ser parte de la logística de campaña para enmarcar el discurso de Trump que emitirá en Phoenix al final del mismo día de la visita y darle la oportunidad de foto que tanto necesita.

Sin lugar a dudas, el presidente Peña no está en campaña, pero tampoco está ayudando a sus compañeros priístas, ya que este tipo de gestos con un individuo que ha insultado a México no puede generar simpatías hacia él ni a su partido. Ya vemos las protestas políticas que se han manifestado de parte de los partidos de oposición e incluso los intercambios en redes sociales que ha tenido el expresidente Fox con el propio Trump poco antes de la visita. Parece que el presidente mexicano carece de una visión política integral.

Las preguntas al presidente de México serían: ¿por qué permitió que fuera la campaña de Trump la que estableciera la agenda de la visita y no lo hizo el gobierno basado en la invitación que le hizo a Hillary Clinton?, ¿por qué está sometiendo a México ante un depredador como Trump, sin importar la imagen de sumisión que se transmite al mundo?, ¿por qué la visita se da un día antes del informe presidencial que este año es particularmente diferente? Quedan muchas más preguntas sin responder de la incongruencia.