Simone Biles: de las drogas y el abandono al oro olímpico

No quiere ser comparada con otros atletas porque ella tiene un talento especial y el mundo ha comenzado a darse cuenta de él

Por Olivia O'Gam Espinosa

"No soy la próxima Bolt o Phelps. Soy la primera Simone Biles", así respondía a la prensa internacional, la joven de 19 años que ha maravillado al mundo con sus hazañas en gimnasia artística. Ella no quiere ser comparada con nadie, simplemente desea ser ella misma y que sus logros se reconozcan.

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Con 1.45 de estatura y 47 kilos, ha hecho que todas las miradas se posen sobre ella con su fantástica forma de moverse sobre el caballo y la viga de equilibrio. Nadie tiene su perfección, seguridad, equilibrio y belleza para moverse. El oro que ahora la cubre (13 medallas) ha sido gracias a su desempeño en la Olimpiadas de Río 2016 y otros campeonatos mundiales, así como fruto de su esfuerzo y dedicación. 

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Nacida en Ohio, Estados Unidos, Biles tuvo una infancia difícil. Con apenas 3 años los servicios sociales estadounidenses tuvieron que separarla de su madre, Shanon Biles, quien entonces enfrentaba graves problemas de drogadicción y alcoholismo. Su custodia pasó a su abuelo y su segunda esposa, a quien con el tiempo comenzó a considerar una segunda madre.

Cuestionada por la prensa sobre su infancia, Biles respondió tajante: "Cuando era más pequeña me preguntaba qué habría sido de mi vida si no hubiese pasado nada de esto. A veces todavía me pregunto si mi madre biológica se arrepiente y querría haber hecho las cosas de manera diferente, pero evito plantearme estas preguntas porque no las tengo que responder yo", dijo la gimnasta a medios estadounidenses.

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La gimnasia no tardó en llegar a su vida, con apenas seis años ya soñaba con convertirse en una profesional. Luego de una visita que su escuela hizo a un espacio en donde se ofrecían clases de gimnasia artística, quedo claro que no sólo tenía el deseo sino el talento para lograrlo. Su especial manera de saltar, llamó la atención de los entrenadores, quienes no dudaron en escribirle a sus tutores comentándoles de sus habilidades.

A los 8 años fue descubierta por la entradora Aimee Borman, quien supo explotar todo su potencial y convertirla en una atleta de alto rendimiento. Desde entonces, Simone ha sido tres veces campeona mundial en suelo (2013, 2014 y 2015) y dos veces campeona mundial en viga de equilibrio (2014 y 2015). Una de sus principales características es que sus ejercicios son de gran dificultad. Un ejercicio lleva su nombre, 'Biles', consiste en un doble mortal extendido con medio giro.