La chilena que ayuda a las asesoras de hogar a empoderarse

Hace tres años dirige un programa de la Mutual de Seguridad sobre capacitación integral para asesoras del hogar, cuyo propósito es ser una experiencia de formación, transformación y bienestar.

María José Rodríguez ha dedicado la mayor parte de su trayectoria profesional a la producción de eventos, consultoría organizacional y coaching, pero hace un tiempo su carrera dio un giro al área social que le ha cambiado la vida. El 2013 la Mutual de Seguridad le pidió hacer una actividad piloto de capacitación para asesoras del hogar, y se dio cuenta que debía diseñar dinámicas atractivas para motivar a las mujeres a participar en el único día libre que tenían en la semana. "Me puse en su lugar, me pregunté a qué actividad me gustaría ir un día domingo. Entonces enfoqué el taller como una instancia de aprendizaje entretenido, donde además de capacitarse, las atendieran y tuvieran actividades compartidas".

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Recuerda que la primera vez asistieron 20 mujeres y convocó a un equipo de profesionales que las peinaron, maquillaron y retrataron. "Nos preocupamos que todo fuera muy cuidado, que sintieran que ese momento era un regalo para ellas. Cuando terminamos el taller las vi más empoderadas y conectadas consigo mismas", afirma.

A partir de entonces fueron desarrollando talleres domingo por medio sobre diversos temas, como huertos orgánicos, cocina saludable, mindfulness y primeros auxilios. "Trato que las capacitaciones estén a la vanguardia, que las herramientas impacten positivamente en sus hogares y sean un aporte en el desarrollo de sus trabajos, pero también generamos instancias de integración para que se conozcan, hablen de sus vidas, de lo que les pasa, lo que les duele, lo que les importa".

Considerando la buena acogida de los talleres, la Mutual de Seguridad decidió transformar esta propuesta en un programa integral, abarcando temas más allá de la prevención de riegos. Actualmente participan alrededor de 60 mujeres, entre los 21 y los 70 años, provenientes de Chile, Colombia, Perú, Ecuador y Honduras. "Esto ha fomentado la socialización, el aprendizaje y el respeto entre ellas. Si alguna tiene un problema, todas se unen para ayudarla… Se ha formado un grupo muy colaborativo".

Para María José ha sido muy importante involucrarse en esta iniciativa; piensa que todo lo que aprendió en su carrera de Administración de Servicios y en su vida profesional le ha permitido derivar en este programa, que es lo que realmente le apasiona. "Me he encontrado con grandes mujeres, cada una de sus historias no termina de sorprenderme, somos súper cercanas, me siento parte del grupo, de esta comunidad. Creo que he hecho un montón de trabajos en mi vida, pero este es uno de los que sin duda me ha traído más realizaciones. Lo que he hecho antes no fue un camino en vano, pero ahora quiero dedicarme a todo lo que tenga que ver con desarrollo social".

Durante los tres años que lleva el programa, se ha sorprendido del compromiso de las empleadoras. "Todos los años realizamos una graduación al final y las participantes invitan a sus jefas, que van con toda la familia a compartir con ellas. Han sido testigos también de cómo ha ido cambiando su manera de vivir, de disfrutar".

Este año cumplieron uno de sus sueños como grupo. En abril lograron ir a Isla de Pascua luego de recaudar fondos a través de bingos y comidas durante el 2015. "Fue increíble el enfoque colaborativo que le dimos al proyecto, algunas incluso no viajaron, pero igual participaron en todas las actividades para juntar plata", cuenta con una sonrisa de emoción. Cuando María José planificó el viaje no dimensionó lo que significaba lograr ese objetivo; ahora mira las fotos del viaje y sabe que los sueños compartidos se pueden cumplir.

Vocación social
Tenía 15 años cuando un día sintió que debía celebrar la Navidad de manera diferente. Les dijo a sus papás que quería ir a una casa de acogida del Hogar de Cristo para compartir y jugar con los niños. Ellos la entendieron y la apoyaron, tal como lo hacen ahora con sus proyectos. "Mis papás son muy acogedores y sensibles, todas las personas son igualmente bienvenidas en su casa". De hecho su mamá es quien prepara los desayunos para los talleres, "le da un toque más acogedor a lo que hacemos".

Cuando chica era la regalona de su familia y le tenía mucho cariño a la persona que trabajaba en su casa. "Tuve una nana que se llamaba Gloria, éramos muy partner, para mi cumpleaños le gustaba llevarme ella la torta, era parte importante de la familia". Pero además de su vocación social, María José tiene otra pasión: el flamenco. "Hace tres años que lo practico, siempre me gustó bailar, por eso también es una actividad que está muy presente en los talleres".

Actualmente los cursos del programa han derivado en temas que tienen que ver más con las necesidades psicológicas de las mujeres, profundizando en mejorar la autoestima y bienestar. "Es un espacio para ellas, pero no desde su trabajo, ni siquiera como mamás o dueñas de casa, sino como mujeres. Desde ese lugar empiezan a aprender a conocerse y a saber lo que necesitan de una manera muy sana".

El próximo paso es lograr que más personas se beneficien con esta iniciativa. "La idea es abarcar también las regiones; es un programa que se puede replicar perfectamente en las municipalidades". Se emociona al pensar en el cambio positivo que ha visto en estas 60 mujeres, y cree que esta iniciativa se ha presentado como una oportunidad para cumplir sus propios sueños. "Quiero ser una soñadora, pero una que concreta, que actúa para afectar positivamente la vida de otras personas".