Michelle Obama, la primera dama que conquistó al mundo

Michelle deja una huella profunda en la mente de millones de personas, gracias a su gran trabajo en favor de los sectores menos favorecidos

Por Olivia O'Gam

La historia de Michelle Obama no se cuenta a partir de que Barack Obama gana la presidencia de Estados Unidos en 2008 y ella se convierte en primera dama. Ella tiene una historia de superación que vale la pena contar. 

Descendiente de esclavos, como reveló un artículo del The New York Times, Michelle creció en un barrio pobre del sur de Chicago. Sus padres jamás fueron a la universidad, pero le enseñaron el valor de trabajar duro. Su madre, desde casa, y su padre como empleado del Departamento Hidráulico de la ciudad, puesto que no abandonó a pesar de padecer esclerosis múltiple. 

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Pocas personas confiaban en sus capacidades, pero ella no se dio por vencida. En sus discursos ha confesado que, en su época de estudiante, le preguntaban con qué clase de hombre le gustaría casarse, en tanto a su hermano lo cuestionaban sobre lo que quería estudiar.  No dejó que esto la desanimara.

Se convirtió en la alumna más destacada de su clase, aunque ello implicara largas jornadas de estudio y levantarse a las cuatro de la mañana. Ingresó a la Universidad de Princeton para estudiar Sociología y Cultura Afroamericana y en 1985 concluyó sus estudios como abogada en la Universidad de Harvard.

Para 1989, época en la que daba sus primeros pasos como abogada en el bufete Sidley Austin, Michelle tuvo a su cargo a un joven estudiante llamado Barack Obama. De inicio no le tomó importancia, de hecho, le disgustó que llegara tarde a una de sus primeras citas de trabajo. Tiempo después cambió de opinión y comenzaron a salir. Se casaron luego de 3 años de relación.  

Cuando en 2008 Barack Obama se convierte en presidente de Estados Unidos, Michelle brilla con luz propia y se convirtió en un ejmplo para millones de mujeres en el mundo.