Concurso Mujer Impacta: Paola Moret, todo por la danza

Durante 15 años fue una destacada integrante del Ballet Nacional Chileno. El 2013 decidió dar un giro social a su carrera con el programa "Puedes bailar", que dirige hasta hoy.

Era día de clases de ballet. Su mamá la pasaba a buscar al colegio en Isla de Maipo para comenzar un largo trayecto hasta el Teatro Municipal de Santiago. En el Metro le hacía el tomate en el pelo y llegaban prácticamente corriendo. Esa fue su rutina tres veces por semana desde que Paola fue aceptada en el Municipal, a los 6 años. "Era un poco hiperactiva, me encantaba bailar desde chica y mi papá me propuso audicionar. Cuando quedé, no me despegué más de la danza".

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Es consciente del esfuerzo que hicieron sus padres para que ella cumpliera sus sueños, sobre todo desde que también es madre. Cuando nacieron sus hijos Gastón (8) y Amanda (6) dejó la capital para volver a Isla de Maipo. "Es un muy buen lugar para crecer, pero cuando yo era niña el viaje a Santiago era más engorroso de lo que es hoy, y mis papás siempre me apoyaron en todo… La verdad es que los admiro y agradezco la oportunidad que me dieron".

Cuando tenía 8 años, el kinesiólogo que evaluaba a los bailarines le dijo que su cuerpo no era apto para el ballet; entonces comenzó con terapias para corregir su estructura ósea. Sin embargo, las dejó cuando decidió que no quería cambiar su cuerpo. Le advirtieron que tendría ciertas limitaciones para bailar, pero sus ganas eran más fuertes, y a los nueve años logró entrar a la carrera de Intérprete en Danza en la Universidad de Chile. "En ese tiempo existía la posibilidad de estudiar pequeña, cosa que con los años lamentablemente se perdió; ahora la oportunidad es para estudiantes que están saliendo del colegio".

Al egresar, su carrera de bailarina tuvo un rápido ascenso. Estuvo en varias compañías hasta que decidió postular al Ballet Nacional Chileno (BANCH). A partir de ahí se dedicó 100% a la danza contemporánea. "Desde el primer año estaba haciendo roles importantes, también me tocaba salir mucho fuera de Chile junto a una pequeña comitiva representando al Ballet Nacional". El primer reconocimiento a su dedicación y constancia llegó el 2004, cuando tenía 24 años y recibió por primera vez el premio Altazor; se repitió el 2005 y el 2008. La Asociación de Periodistas de Espectáculos (APES) también la premió el 2006 por su participación en la obra "Alter Mahler".

No todo era trabajo para Paola. En el BANCH conoció a quien se convirtió en su marido, el bailarín Cristián Contreras. "Nunca pensé que me iba a enamorar de un bailarín, porque son compañeros de trabajo, entonces siempre los vi como amigos. Con Cristián nos conocimos mucho bailando, funcionábamos súper bien como dúo en cuanto al fiato, pero también teníamos nuestros problemas; a mayor confianza es más difícil trabajar".

El 2008 fue mamá por primera vez. Paola estaba en un muy buen momento y tenía posibilidades de comenzar una carrera en el extranjero, pero el instinto maternal fue más fuerte. "Las instancias más difíciles para mí dentro de la compañía fueron cuando nacieron mis hijos. Bailé mucho tiempo embarazada, hasta los seis meses, y después me incorporé bastante rápido también; ellos tenían cinco o seis meses y yo ya estaba nuevamente en el escenario. Fue fuerte emocionalmente, uno quiere estar con sus hijos todo el tiempo y el ballet te demanda muchísimo; fue muy difícil compatibilizar la maternidad, además que el cuerpo también cambia".

Puedes bailar
Aunque pensó estudiar Derecho y finalmente se inclinó por su vocación artística, la inquietud por lo social se mantuvo, y hace algunos años sintió que debía aportar de alguna forma. "Me comencé a cuestionar lo que estaba haciendo, hasta qué punto era satisfacción personal".

Desde el 2013 Paola dirige "Puedes bailar", un programa del Teatro del Lago creado para promover la integración social a través de la danza contemporánea. "Trabajamos con chicos de distintas realidades sociales, de distintas culturas incluso. Jóvenes que no se encontrarían normalmente en la vida se reúnen en este espacio para compartir, y la danza nos da una plataforma de igualdad para construir y trabajar".

El programa existe hace cuatro años, y los 60 alumnos que participan –entre 13 y 20 años– asisten fin de semana por medio a los ensayos, donde trabajan con rigor y perseverancia. "Es muy bonito ver cómo van creciendo en todo sentido. Los que tenían problemas de autoestima, que bailaban con timidez, van levantando la mirada, tomando confianza".

Este año Paola dejó los escenarios para convertirse en la Coordinadora del área de Danza del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes. Un nuevo desafío, completamente distinto a lo que estaba haciendo, pero sabe que desde ese lugar puede seguir contribuyendo. "Creo que la danza a nivel nacional tiene mucha necesidad, y espero aportar con la experiencia que tengo, con mi amor a la danza, lograr que los bailarines trabajemos de manera organizada y colaborativa para que se pueda visibilizar, tomar el lugar que le corresponde y lograr más cercanía con la gente".