¿Por qué regalamos flores? Breve historia de una tradición

Para nosotros es natural regalar un ramo de flores para felicitar a alguien. Pero, ¿por qué lo hacemos?

Cuando vemos una flor, lo primero que pensamos es que es linda. Puede que a algunos les sea indiferente, pero para la mayoría de nosotros, que te regalen una flor es un acto simbólico, que demuestra amor, cariño o amabilidad.

De hecho, las flores tienen un significado social que va más allá de un simple gesto: destruir o romper los pétalos de una de ellas es ofensivo, y si alguien te ve arrancando una de un patio ajeno, es probable que te llame la atención diciéndote que “eso no se hace”.

Pero, ¿por qué regalamos flores? Aunque parezca natural, vale la pena averiguarlo. Así como regalamos flores, también podríamos entregar plantas u hojas, pero no, queremos que la otra persona se sorprenda con la belleza y el aroma de un lindo ramo de tulipanes o lilios.

Se cree que la tradición viene de mucho más atrás de lo que podríamos pensar. Obviamente, las flores son algo estéticamente bello, y en ese afán por lo hermoso, las personas las rescatan como un elemento que vale la pena sacar de su entorno natural.

Con eso claro, la costumbre de regalar flores viene de la Edad Media. Al revisar la literatura de esa época, como la obra de Gonzalo de Berceo, se puede notar la presencia de las flores como algo con significado.

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(cc) Pixabay

En Milagros de Nuestra Señora, libro que narra en carácter alegórico 25 hechos milagrosos llevados a cabo por la Virgen María, Berceo menciona:

La verdura del prado, la olor de las flores,/ las sombras de los árboles de tempranos sabores/ refrescaron me todo, e perdí los sudores/ podrie vevir el omne con aquellos olores.

Sin embargo, el lenguaje de las flores, también denominado como floriografía, le atribuye un sentido a cada flor, algo que va más allá de un simple elemento bello de la naturaleza que podemos ver, oler o regalar.

Esta especie de manual se creó en la época victoriana; es ahí donde se codificó el significado de cada flor, la intención que puede existir detrás de ella y los códigos sociales que se les atribuyen. Se cree también que la florigrafía proviene de Persia y que ese manual ya existía en el siglo XVII.

El conocimiento de los países árabes en relación a aromas y perfumes es un precedente que marca la importancia de las flores. Al reconocer su poder sobre la piel, los perfumistas mezclaron flores y descubrieron que con un catalizador como el alcohol y el aceite, podían generar algo más que un simple aroma.

Se dice también que la diosa griega del amor, Afrodita, amaba las rosas y es por eso que hoy en día y a través de la historia, este tipo de flor se asocia al romanticismo.

Regalar flores es una forma más de comunicación. Queremos enviar un mensaje que puede reemplazar las palabras; a veces, es una vía para expresar nuestros sentimientos, esos que no nos atrevemos o que no sabemos cómo declarar.