Rosalía Arteaga, expresidenta del Ecuador, aconseja a Rafael Correa que escuche al pueblo

Rosalía Arteaga es una amante de las letras, acabó de presentar su libro número 13 y recuerda con coraje las decisiones de la política nacional cuando estuvo al mando del país.

"No hay que decir nunca", respondió Rosalía Arteaga, expresidenta de la República del Ecuador, respecto al cuestionamiento sobre si regresaría a la política actual, sin embargo  aclara que ella sirve al país de otras maneras.

En este sentido, el mes pasado, presentó dos libro denominados "Conjuros" y "Rosa Carmín", que cuenta con 42 poemas dedicados a las mujeres de Ecuador y América. Es un recorrido por la historia que demuestra la presencia, la trayectoria, el sello de la mujer en este continente, aborda temas como el heroísmo, la interculturalidad y la historia.

"Me apasiona leer y escribir, de hecho tengo libros en todos lados, en la cocina, mi oficina, mi habitación, en fin… Los dos últimos que presenté plasman mi gran admiración hacia las mujeres y porque me encanta contar su historia; además es hermoso trabajar con la magia de las palabras. Y como soy abuela también me gusta escribir cuentos para que mis nietos los guarden en su memoria", señala.

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Colabora dentro del periodismo con su programa de televisión "Cara a Cara con Rosalía", un programa radial en radio María y también con medios escritos nacionales e internacionales. Es, a simple vista, una mujer multifacética ya que también dicta conferencias en universidades extranjeras y en varias instituciones dentro del país.

Arteaga es presidenta del Consejo Asesor de Fundación FIDAL y Presidenta Ejecutiva de la empresa A.S. Producciones. Dentro de FIDAL su enfoque es capacitar líderes en el Centro de Formación para el Futuro. "También vengo formando y estimulando a los maestros con los concursos de excelencia educativa. A veces la gente me pregunta de dónde saco tiempo pero como ven no me aburro con tantas cosas por cumplir a favor del país, esa es mi manera de servirle", acota.

Nueva Mujer la visitó en la comodidad de su hogar y ella dice que en otra vida habría sido decoradora de interiores ya que en cada rincón alberga recuerdos de cada uno de sus viajes que dan como resultado un lugar acogedor y muy colorido.

 Nació en Cuenca, provincia del Azuay, el 5 de diciembre de 1956. Ha sido madre de 4 hijos, el segundo de ellos fallecido por complicaciones derivadas del síndrome de Down. Entre sus  obras se destacan La Presidenta, una crónica sobre su paso por la vicepresidencia y presidencia de la República, y Jerónimo, dedicada a su hijo fallecido. Divorciada de Pedro Fernández de Córdova.

Rosalía confiesa que la política ya no le seduce y que recuerda con coraje cuando la avasallaron de su cargo de Presidenta Constitucional en 1997. "Perdí yo pero también perdió el país, no me dejaron comandar a mi pueblo por el hecho de ser mujer. Hoy en día se ven avances y también me han tomado como un referente de este impulso pero yo no me siento representada por algunas de las mujeres. La Asamblea ha sido prácticamente sometida al Ejecutivo y cuando hablamos de democracia debemos hablar de división de poderes", argumenta.

Si el presidente Rafael Correa le pide un consejo a Rosalía, ella afirma que le diría: "que escuche más, que escuche al pueblo".

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Su trayectoria profesional es avanzada y ha ocupado altos cargos, que incluye el de presidenta de la República.

El 6 de febrero de 1997 cuando el Congreso Nacional cesó del cargo de Presidente de la República al Ab. Abdalá Bucaram por encontrarlo incapacitado mentalmente para ejercer dicho cargo, Arteaga, quien fungía de Vicepresidenta asumió la Primera Magistratura en la tarde del 7 de febrero, convirtiéndose entonces en la primera mujer en la historia republicana que ocupó el cargo de Presidente Constitucional de la República.

Lamentablemente su condición de mujer, la falta de un partido fuerte que la respaldara, su poca experiencia política, intereses políticos y un vacío constitucional que no había sido resuelto fueron más fuertes que el derecho que debía asistirla, y el 11 del mismo mes el Congreso se inventó el cargo de "Presidente Constitucional Interino" y le entregó el poder a Fabián Alarcón.

Traicionada por quienes debían respetar y hacer respetar la Constitución, de manera poco entendible la Dr. Arteaga volvió a ocupar su cargo de Vicepresidenta y, por todos los medios, denunció que se estaba viviendo un régimen de facto. Poco eco encontraron sus denuncias y, por el contrario, nuevamente sufrió el maltrato machista de quienes habían usurpado el poder. Ella debió renunciar a la política y hoy tras más de 18 años comanda en otros ámbitos.