¿Pintar mandalas es realmente un signo de locura?

Si te encanta colorear tus libros de mandalas, entonces te identificarás con esta columna.

Pertenezco a ese pequeño grupo de personas que les gusta pintar mandalas. Esas imágenes circulares que vienen en libritos o que puedes dibujar tú mismo y que se componen de patrones con hermosos diseños.

Últimamente me ha llamado mucho la atención, sobre todo a través de las redes sociales, que algunas personas andan diciendo que pintar mandalas es un signo de locura y que si ves a una mujer haciéndolo, deberías alejarte y correr por tu vida.

Aún no entiendo por qué asocian la locura con una práctica tan inofensiva y que trae múltiples beneficios. Te ayuda a meditar, a la concentración, a la creatividad y a matar el tiempo muerto.

Parece que todo lo espiritual y lo relacionado a las energías es mal visto aún en la sociedad actual. Creo que allí puede estar la respuesta, pues aún existe gente desconectada de su ser interior y que jamás va a entender ni dedicar su valioso tiempo a pintar un “estúpido” mandala.

Sí, es verdad que se puso de moda y por lo mismo que el tema está en el ambiente. Pero, no creo que sea una práctica de locos, ¿o acaso un niño también estaría loco por pintar los recortes de sus dibujos del colegio?

Es más, los invito a hacer la prueba y a volver a esa niñez reprimida donde tanto nos gustaba colorear los cuadernos. A este mundo le faltan más colores, creo que allí está el problema.