Equidad

En el Día de la Mujer, ¿quién fue la primera mujer detective en Estados Unidos?

Mucho antes de conseguir el derecho al voto, y antes de la abolición de la esclavitud, ya una mujer se había convertido en detective.

Muchos piensan que el primer logro significativo de las mujeres en Estados Unidos fue lograr su derecho al voto en el 1920. Sin embargo, en esta Semana de la Mujer, hay otra hazaña que vale la pena recordar.

En el 1855, Kate Warne entró a las oficinas de quien era el primer detective en la historia estadounidense, Allan Pinkerton, para pedirle trabajo como investigadora. Entre sus argumentos estaba el que, como mujer, podría infiltrarse en ambientes donde los hombres no podían entrar, y hacerse amiga de las esposas de los sospechosos para conseguir información. Al día siguiente de esa entrevista, Warne se convirtió en la primera mujer detective en la historia de Estados Unidos.

Warne, de aproximadamente 25 años, nacida en Nueva York y recientemente viuda, fue tan exitosa en su trabajo que rápidamente se convirtió en la mano derecha de Pinkerton. Él comenzó a contratar a más mujeres investigadoras y Warne terminó supervisando un departamento de detectives donde todas eran mujeres.

Aunque trabajó casos de robo, espionaje, asesinatos, envenenamientos, fraudes y más, su caso más notable fue el de la protección del presidente Abraham Lincoln en el intento de asesinato de Baltimore en 1861. Warne fue a quien enviaron a investigar el caso y, de acuerdo a sus resultados, procuró un vagón de tren especial para su “hermano inválido” en la ruta del presidente en Pennsylvania. De esta manera, Lincoln pasó desapercibido por Baltimore.

Kate Warne murió en el 1868 a la edad de 38 años, posiblemente por pulmonía.

El investigador privado local, Fernando Fernández, quien se promulga fiel creyente de los derechos de la mujer, comentó que “hay muchas profesiones que se pensaban solo de hombres, donde se ha comprobado que las mujeres tienen dotes que las hacen excelentes. Corredoras de carreras de autos, chefs y mecánicas son solo algunas. Pero en el campo de la investigación, las mujeres tienen ventajas definitivas sobre los hombres. Son intuitivas por naturaleza, detallistas y se les hace bien fácil entablar conversaciones. Además, eso del sexto sentido de ellas es cierto. ¿O quién no recuerda un regaño de su mamá por algo que no se suponía que supiera? Las madres lo saben todo: las investigadoras, muchas veces, también.”

Fernández terminó diciendo que ha contado con compañeras investigadoras en su oficina y en investigaciones externas. “La experiencia siempre ha sido interesante y muy positiva.”