Fotografía vintage y la vuelta al papel

Existe una amplia variedad de cámaras y productos que buscan traer de vuelta el valor y la experiencia que entrega la fotografía analógica.

La fotografía es uno de esos pasatiempos y pasiones que jamás pasan de moda. A pesar de que el avance de la tecnología ha dejado atrás al mundo analógico, aún existe gente que se interesa en lo antiguo como los vinilos y los autos de colección.

Como una forma de reencantar a la gente con el mundo de la fotografía analógica y de que se vuelva al papel nació, hace cuatro años el proyecto Migo, que comprende un laboratorio y una tienda fotográfica en Santiago de Chile.

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© Migo

Es un hecho que con el arribo de lo digital y con las perfeccionadas cámaras de celular, el rubro de los laboratorios fotográficos sufrieron enormemente. Sin embargo, se niega a extinguirse tal como lo expresó el fundador de dicho proyecto, Cristóbal Valdés:

Hay un grupo grande que está con nostalgia de lo físico y sobre todo las generaciones nuevas que nacieron en el mundo digital, pues lo analógico resulta una experiencia nueva para ellos. Así se ve en el grueso de nuestros clientes que corresponde a un público joven que rescata cámaras viejas de sus padres o que enganchan con este mundo y lo empiezan a explorar.

La experiencia de hacer una foto analógica es muy diferente a hacer una digital, pues hay que llevarla al laboratorio, existe un espacio de incertidumbre sobre cómo va a ser la imagen y por lo tanto hay un aprecio muy distinto.

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© Yazmin Cardoso

Precisamente eso es lo que busca lograr Migo, más que acumular fotos en dispositivos digitales, que se impriman y se pongan en cosas físicas. Así crearon varios productos en formatos vintage que pueden ser una buena idea de regalo para las fechas especiales.

Rescataron los bastidores que son un clásico tipo de póster ochentero y también crearon un producto llamado Woodie que son fotos montadas en maderas de 10×10. Además, fabrican imanes con fotos estilo Polaroid, fotos en paspartú con marco y creativos álbumes, como uno para el tamaño de las fotografías de Instagram.

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© Migo

Tanto para alguien muy dedicado a la fotografía como para alguien que se está iniciando, existe una variedad amplia de cámaras según los gustos y los resultados a los que se pretenda llegar.

Para las fotografías instantáneas el mundo de Fuji es el adecuado, en cambio las Polaroid son el formato clásico que todos tienen en la retina. Por otro lado, si se quieren lograr resultados creativos, las Lomo son las ideales, pues están pensadas para situaciones de mucha luz y tienen funciones que permiten jugar con efectos.

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© Yazmin Cardoso

Dentro de las Lomo, el modelo Diana es unos de los clásicos de fines de los 60 y de principios de los 70, con un rollo de 35 mm. De ese entonces viene el concepto de lomografía que se considera un movimiento artístico y que incentiva a la experimentación, como poner una imagen sobre otra, jugar con flashes de colores, hacer películas fotográficas y realizar tomas con ojo de pez.

También existe una línea de cámaras más profesionales, que rescatan la estética vintage a través de lentes antiguos. En definitiva, sea cual sea la cámara, la pasión es la misma y la fotografía es todo un mundo que sigue encantando. La propuesta es volver al papel y rescatar el pasado.

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© Yazmin Cardoso