“Miss Max”, el certamen de belleza en una de las cárceles más grandes de Brasil

La Penitenciaria Femenina de Sao Paulo, la prisión femenina de alta seguridad más grande de Latinoamérica, fue el escenario para realizar un certamen de belleza que ha devuelto la alegría y esperanza a miles de mujeres que se están tras las rejas.

Brasil es conocido por sus paradisíacas playas, el Cristo Redentor en Pan de Azúcar, la pasión por el fútbol y por supuesto, el culto al físico y la belleza, lo que también lo ha convertido en la cuna de las cirugías plásticas de occidente.

Y, a partir de estas verdadera idolatría por la belleza y la eterna juventud, el país carioca también es conocido por sus innumerables concursos de belleza que rinden tributo a la mujer brasileña.

Uno de éstos es el Miss Max, que se realiza cada año en la Penitenciaria Femenina de Sao Paulo, la prisión de alta seguridad más grande de América del Sur.

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© O Globo

A diferencia de los concursos tradicionales, las mujeres que compiten por el título de Miss Max se encuentran actualmente cumpliendo largas condenas por delitos relacionados con el narcotráfico, el secuestro e incluso homicidio.

Con estas condenas, las mujeres suelen sentirse discriminadas y disminuidas, por lo que este tipo de iniciativas son una verdadera luz de esperanza para quienes están privadas de la libertad.

Con esta motivación, este concurso es similar a otros: un grupo de jueces se basa en los clásicos estándares y criterios para elegir a la ganadora, como la personalidad, carisma, talento y además, su conducta en el centro penitenciario. A esto se suma las participantes transgénero, quienes compiten por el título “Mister Simpatía”.

Para dar a conocer esta realidad, el equipo periodístico del medio Broadly de Estados Unidos, viajó a Brasil para mostrar los detalles de este concurso en una de las cárceles más pobladas del continente; la preparación de las concursantes, las clases de pasarela, el maquillaje, vestuario y otros ámbitos que rodean este tipo de certámenes.

Además, el medio conversó con varias postulantes al título de “Miss Max”, y ellas relataron sus experiencias en la cárcel, los motivos de su condena, el concurso de belleza y cómo esta iniciativa las ayuda a escapar temporalmente de la monotonía de su vida tras las rejas.

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© Broadly

Julinho do Carmo es el organizador creativo del certamen, quien las ayuda a posar y caminar en la pasarela para deslumbrar a la audiencia y a los jueces. Él considera que es una experiencia muy significativa para las mujeres que buscan escapar de su realidad:

Me he dedicado a esto por 20 años. Un día me preguntaron si podía hacer esto y dije ‘estoy de acuerdo’. Lo que la gente piensa es por qué es tan importante un concurso de belleza detrás de las rejas, que las mujeres no tienen una segunda oportunidad. Yo creo que la autoestima lo es todo.

Sin duda, Julinho se siente muy orgulloso de esta experiencia y considera que las mujeres necesitan sentirse queridas, recuperar su autoestima tras haber cometido serios delitos.

El 80% de las convictas están presas por amor (…) La mayoría de las mujeres cometieron crímenes por amor, porque se involucraron con un hombre, o lo hicieron por sus hijos o por sus familias. Todo por amor.

Una de estas mujeres, es Nairajane de Lacerda, quien participa activamente en este concurso y que, al igual que las demás convictas, desea recuperar su autoestima. Con sólo 27 años, Nairajane está presa por tráfico y debe cumplir una condena de tres años en la penitenciaría paulista:

Mi hijo menor, José Vinicious, nació con una complicación. Necesitaba una cirugía a los huesos que costaba alrededor de cuatro mil ochocientos reales. Estaba desesperada, así que fui contratada por alguien, obviamente, no puedo decir su nombre (…) Y en el aeropuerto se me cayó la maleta y ahí encontraron la droga.

Te invitamos a conocer más de la historia de las candidatas de “Miss Max” y los detalles de este particular concurso en el siguiente reportaje realizado por Broadly.