Insólito: Ashley Benson confiesa que la tildaron de “demasiado gorda” para un papel

Como ya sabe cómo manejar este tipo de comentarios, la actriz optó por ignorarlo y siguió adelante con sus proyectos actuales.

Aunque me gustaría decir que no me sorprende que aún existan prácticas sexistas en Hollywood, todavía me sigue llamando la atención. No sólo hablo de la evidente diferencia que existe entre los salarios que gana un actor y una actriz, sino que de exigencias que, en la mayoría de las veces, recaen sólo en las mujeres.

Ashley Benson, la exitosa actriz parte del elenco de la serie Pretty Little Lairs declaró que ella también fue víctima del machismo que impera en Hollywood. En una entrevista con la revista Ocean Drive, Benson dijo que la consideraron “demasiado gorda” para interpretar un papel al que estaba postulando.

Primero, ¿han visto a Ashley? Además de ser bella, tiene un cuerpo envidiable; realmente, no sé dónde está esa “gordura”. En segundo lugar, me preguntó por qué el peso sigue siendo una de las cosas más importantes a la hora de elegir una actriz para un papel.

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© Ocean Drive

¿Acaso han rechazado a DiCaprio, John Travolta, Jack Black o Jonah Hill, a pesar de haber estado con un evidente sobrepeso en varias de las películas en las que han participado? No lo creo, o al menos, no recuerdo haber leído en ninguna parte a algún actor quejándose del rechazo por la imagen en ningún lugar.

Ashley Benson ha estado en la industria de la moda y la belleza desde que era pequeña, y sabe que el rechazo es parte de ello. De todas formas, quiso expresar su molestia en la entrevista citada en párrafos anteriores:

Ese tipo de comentarios se dicen todos los días en la industria y pueden causar problemas reales, como trastornos alimenticios. Tienes que lidiar con ello y hacerte fuerte, porque si te afecta, no puedes estar en esta industria. Te volverías loca.

La actriz tiene millones de seguidores en las redes sociales y suele ser bastante espontánea y natural, cualidad que encanta a sus fanáticos. Ella admite que los estándares de belleza actuales son ridículamente exigentes, sobre todo con las mujeres.