Quisiera ser

Estoy en una posición bastante contradictoria, porque a pesar de que apoyo el hecho que no hay nada mejor que personas auténticas, yo no lo estoy siendo del todo.

Siempre he sido abierta en cuanto a lo que escribo, y esta ocasión no será la excepción. Últimamente he estado teniendo en mente las palabras “quisiera ser…”

Quisiera ser delgada. Quisiera ser como (Inserte aquí el nombre de alguna Instagram star). Quisiera ser…más bonita

Y no me había dado cuenta, hasta que alguien cercano me dijo “¿Por qué no tratas de ser tú misma?, te vendría mejor”.  Debo admitir que en el momento me molestó, pero fueron unas palabras tan acertadas.

Instagram nos vive mostrando imágenes de estas chicas que son todo lo que yo quisiera ser; cabello largo estilo ombré, piel bronceada, un pequeño cuerpecito tonificado y con un look de espíritu libre que ama el mar, y aunque trate de verme así, es muy difícil que lo logre, porque no está en mi naturaleza ni en mis genes.

Quisiera tener todo el tiempo del mundo para caminar por la playa y practicar surf, pero tengo clases en la universidad todos los días y soy bastante torpe a la hora de mantener el equilibrio.

También me hubiera encantado tener un cabello larguísimo y con tonos claros, pero cuando traté de hacerlo me lo arruinaron y quedé con un color rubio como de conejita Playboy. Y lo que más me gustaría sería tener un cuerpo delgadito, pero no puedo evitar disfrutar todas esas ocasiones en las que vamos por pizza y hamburguesas con mis amigos.

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© Favim

A pesar de lo anterior, me encanta subir fotos a mi cuenta personal, y aunque la mayoría de ellas he disfrutado tomarlas o han sido en ocasiones especiales, hay otras en las que detrás del encuadre ideal, tomé mil más para lograr que mis brazos no salieran gigantes, o tuve que buscar la iluminación correcta antes de tomarme una selfie usando el #makeupoftheday.

Estoy en una posición bastante contradictoria, porque a pesar que apoyo el hecho que no hay nada mejor que personas auténticas, yo no lo estoy siendo del todo, en especial porque todavía lucho por estar contenta con mi apariencia.

No seré radical, y diré que cerraré todas mis cuentas en redes sociales como lo hizo Essena O’neill para evitar esto, porque de hacerlo, sería como desconectarme con una gran parte del mundo.

Tampoco culparé a todas las cuentas que suben estándares de belleza difíciles de alcanzar, porque ellas sólo hacen su trabajo, pero sí sé que debo comenzar a trabajar en mí y entender que mi vida no debe ser perfecta como una fotografía de Instagram.

Hay días en los que mi lucha se hace más difícil, y me asusta verme en un espejo. Pero hay otros en los que me siento increíble. A veces pienso que soy una montaña rusa de emociones, y es algo que me ha atacado por mucho tiempo, pero por eso mismo decidí compartirlo, porque sé que no soy la única que en algún momento se ha sentido insegura de su apariencia.

Poco a poco voy aprendiendo que ser bonita no lo es todo, y que detrás de cómo me veo están mis sueños, lo que me apasiona y todo lo que me hace única.

Entender esto no ha sido fácil, pero cuando mis trolls internos me atacan, comienzo a pensar la frase “si el mundo fuera ciego, ¿a cuanta gente impresionarías?”

Me atrevo a escribir esto no porque quiero dar lástima, ni ser recordada como alguien insegura o débil, sino como alguien lo suficientemente honesta como para hablar de sus luchas, y también contar de cómo las superará.

Instagram y el mundo te pueden decir miles de cosas, pero al final, la opinión que importa respecto a tu imagen es la tuya y que te sientas bien aunque no te veas “Insta perfecta”.