Las Navidades cuando no existía Internet o redes sociales

Sin Internet o redes sociales, la Navidad era mágica. Se compartía en familia, sin teléfonos, selfies o hashtags de por medio

Si fuiste niña o niño en los 90’s, lo más probable es que compartas este sentimiento: las Navidades de ahora no son lo mismo que eran antes. Claramente, la tradición es similar y las instancias para compartir siempre estarán, pero esa magia de años pasados se ha ido perdiendo.

Recuerdo que cuando yo era niña, la Navidad se trataba no sólo de los regalos, sino que de una fecha que tenía una mística especial, una magia que envolvía el ambiente y que te hacía sentir muy bien.

Tuve la suerte de nacer en una familia increíble, en la que siempre se respetó la inocencia de los niños, sin pasar a llevar esa ilusión de creer en algo que, en realidad, era una fantasía sostenida por las tradiciones.

Sin Internet o redes sociales, la Navidad era mágica. Se compartía en familia, sin teléfonos, selfieshashtags de por medio. Tampoco te podías meter a Google para averiguar si Santa Claus realmente existía, sólo te enterabas de la verdad por coincidencias o porque ese compañero de colegio te hacía el desafortunado comentario que mataba tu ilusión (sí, terrible).

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© Christmas Tree

Me gustaba estar con mi familia, creer que realmente había un ancianito rechoncho vestido de rojo que se colaba por la chimenea. La gente se preocupa demasiado por qué regalar, pero al menos yo, lo que más recuerdo son momentos, no cosas materiales.

Comer hasta no poder más, escuchar villancicos y recibir muchos abrazos de mis padres, tíos, primos o abuelos. Las conversaciones eran importantes, no había que esperar a que tu hermana publicara la foto de Navidad en Facebook o Instagram; el mundo todavía no sabía de esas cosas.

Recibías ese regalo que era simple, pero que tenía mucho más sentido: un set de baldes para hacer castillos de arena en la playa, no un tablet que en vez de acercarte a los demás, te hace meterte en tu propio mundo.

No digo que todas esas cosas no pasen ahora, pero de todas maneras creo que Internet ha masificado la idea de que la Navidad es una época para agradar a los demás con cosas caras, carentes de un significado más abstracto o simbólico.