Paz Bascuñán revela detalles de su Navidad con sentido

Le gusta prepararla. Es una celebración que para ella está llena de tradiciones y sentido familiar, pero ante la cual también se rebela cuando aparece la fiebre consumista.

Paz Bascuñán pasa la Navidad igual que de niña: en casa de sus abuelos maternos –el ex presidente Patricio Aylwin y Leonor Oyarzún– donde llegan a sumar cerca de 50 invitados, que incluyen a toda su descendencia. "Es una celebración muy bonita porque mantenemos las mismas tradiciones de siempre, como salir a dar una vuelta a la manzana antes de las 12, con todos los niños, cantando" cuenta.

La que se lleva el peso mayor es su abuela, Leonor, quien prepara todo. Esa noche se come pavo con puré de manzana, pan de Pascua y se toma cola de mono. "Es una cena muy tradicional. Mis abuelos nos han enseñado a tener una Navidad muy convocante y generosa, nos ha pasado que hemos tenido, por ejemplo, amigos que han estado solos en esa fecha y los han invitado. Su casa está abierta para todos", agrega.

Y desde que formaste tu propia familia, ¿cómo se vive la Navidad en tu casa?
Trato de alejarme de la locura de fin de año y la compra de regalos. Conscientemente me pongo límites para no hacer eso y sí para compartir en familia. Es bonito tener tu "propia Navidad", porque puedes instaurar los ritos que quieres mantener en tu familia y agregar otros nuevos. Por ejemplo, en mi familia paterna-materna no existía el tema de la "botita navideña", ¡y a mí me gusta mucho! (risas). Entonces en nuestra familia, Miguel (Asencio, su marido), mis hijos (Teo y Leonor) y yo, tenemos cada uno nuestra propia versión de la botita (risas). No es una bota, es un adorno del árbol, al que le ponemos adentro nuestros deseos. Es nuestro ritual y es muy lindo. Mis hijos son muy chicos, pero ellos me cuentan qué esperan o qué quieren hacer el próximo año.

¿Cómo manejas el tema de los regalos del Viejito Pacuero para ellos?
Mi casa es interesante en ese sentido porque mi marido es anticonsumismo 100%. Por él que no le regalen nada y que no haya ningún regalo (risas). Si ve que a los niños le han regalado muchas cosas me hace esconder algunos para que no tengan tantos. Y en ese contexto lo he invitado a que se relaje. Ambos tenemos claro que no queremos estresarnos o volvernos locos con el tema y que no vamos a crear expectativas muy altas en nuestros hijos, en el sentido que todos los años los regalos deben ir superando a los del año anterior. Los cuidamos, porque en una familia grande como la mía les pueden llegar un montón de regalos. Eso genera ansiedad y se ve: van abriendo un regalo tras otro sin disfrutarlo, porque ya están pensando en el que sigue. Además, eso genera autoexigencia en los adultos, que tienen que tener la plata para comprarle regalos a todos los niños, ¡y que sean buenos! Por lo mismo en la gran celebración familiar hemos adoptado el modelo de amigo secreto, así nos evitamos la locura de comprar 100 regalos. Tratamos de que sea una celebración sencilla.

¿Qué otros rituales rescatas en esta fecha?
Como familia tenemos creencia y formación católica, entonces armamos el pesebre y cuando volvemos de la casa de mi abuela la noche del 24, ponemos a Jesús en él porque ya ha nacido. Mi hijo va a un colegio católico y vamos a la misa de ese colegio, que también era el mío. Ese es otro ritual que hacemos en familia. Ahora, debo decir que soy una pésima practicante y también he tenido mis crisis y me he alejado.

¿Recuerdas alguna Navidad en especial?
En las que hacíamos representaciones, bailes. Para mí eran lejos las mejores, y mis mejores recuerdos.

¿Y algún regalo que te haya marcado?
Tengo dos. Las bicicletas, ¡obvio!, que tuvimos la mala suerte que 2 días después nos las robaron cuando entraron a la casa…, ¡qué pena! (risas). El otro regalo que recuerdo fue una tarjeta con una carta que mi mamá nos entregó a todos los hermanos. Me llamó la atención y lo encontré súper bonito: no quiso comprar regalos, pero sí nos escribió una carta. Eso fue súper valioso.

¿Qué piensas del consumismo navideño?
Una locura. Estamos con un chip en el que pareciera que comprar es casi una necesidad. Chile está lleno de malls y siguen saliendo más. La gente siempre está comprando, y miro y digo "pero si tengo zapatos, ¡no necesito otro par!". Somos una sociedad tremendamente consumista.

¿Qué les regalarías a los chilenos este año?
Tolerancia y sentido del humor. Creo que todo tiene que ver con el estrés de correr, de recorrer tremendas distancias para llegar a un lugar, que esté lleno de tacos. Eso hace que todos estén irritables. ¡Toda la gente está enojada!

¿Cómo sobrellevas el estrés cuando te ves sobrepasada?
Salgo a caminar y hago yoga. Aguanto harto, pero hasta cierto punto, entonces me cuido que no me pase porque empiezo a drenar mal.

¿Cuál es el estado de ánimo que más te define en tus momentos de estrés?
Me pongo súper irritable, me angustio, mi cabeza está en otro lado. Me cuesta que mi cabeza pare. Por lo mismo me cuido harto para no llegar a ese extremo, porque la vida tiende a llevarte allí. Me hago el tiempo para ir a yoga, para llevar a mi hija al jardín caminando, para no consumir programas de TV o alimentos que fomenten ese estado.

Tras el éxito de "Soltera otra vez", ¿tu vida se ha vuelto más estresante, has cambiado tus rutinas?
No. La gente en general es bien amorosa conmigo y trato de tomarlo a mi favor, de no agobiarme. Hay momentos no tan agradables, sobre todo cuando ando con mis hijos, que me ha pasado. Como cuando fuimos al MIM. Si te piden fotos 3 cursos pongo límites y explico que no, porque estoy con mis niños. O me quedo atenta a que si empiezo a tomarme fotos y ellos se enojan, paro. Trato de no enrrollarme poniendo límites mucho más fácil que antes.

Sacas la "Pía" que llevas dentro, tu protagónico en "Sin Filtro", el último filme de Nicolás López…
Muy parecido, un poco menos extrema que ella, eso sí (risas). Igual es loco, porque me ha pasado muchas veces que mis personajes tienen que ver con el momento vital que estoy viviendo. O se me pegan, sus temáticas me rondan.

¿Te pasó con "Pía"?
Siento que sí, que he estado en una búsqueda personal en ese sentido. Los chilenos tenemos dificultad para decir que no. Lo veo en comparación con mi marido y sus amigos, que son españoles. Son mucho más directos y frontales, con límites más directos y claros. Van de frente. Eso es algo que he aprendido con los años.

¿Te costaba mucho?
Muchísimo. No sabía decir que no, poner límites. Encontraba que era una pesadez, y hoy cada vez me cuesta menos.

¿"Pía" lo fomentó?
Sí, fue súper sincrónico. Y es bonito, porque es un personaje con el cual te puedes sentir fácilmente identificada. ¿¡Cuántas veces las mujeres nos vemos superadas viviendo una vida desde lo que se supone que debe ser, pero que no te hace sentir plena?! Como sociedad creo que tendemos a echarle tierra a los dolores y problemas, seguir 'pa'elante'. Pero ese dolor que está bajo tierra fermenta igual y en algún momento va a estallar. Sería distinto si trabajáramos nuestros dolores a tiempo, haciéndolos conscientes. Eso evitaría las explosiones que tiene la gente . Y es de eso que habla la película.

Bajo ese aprendizaje, ¿qué tipo de acciones o actitudes tomas ahora y antes no?
Por ejemplo, si me subía a un taxi y el taxista se ponía a hablar por teléfono me angustiaba muchísimo, pero no era capaz de decirle. Ahora, si pasa, le pido que si va a hablar por teléfono se detenga para bajarme o hable después de que me baje. La persona se perturba, pero estoy en mi derecho. Los chilenos somos malos para el conflicto frente a frente, no nos gusta, pero usamos Twitter y las redes sociales para tirar bombitas. Ahí todos dicen lo que quieren, con un escudo de por medio. Como sociedad lo encuentro súper feo, no habla bien de nosotros, tenemos que ir de frente. Mi hija, por ejemplo, es muy frontal, ella siempre dice lo que piensa, no es tímida, y en un principio le decía "no puedes decir eso porque puedes hacer sentir mal a la otra persona". Mi marido me hizo ver que lo que estaba haciendo era fomentar el estilo chileno, y él no quería eso. Me dejó de una pieza, porque en nuestra educación decir lo que uno piensa sin adornos, sin diminutivos, es súper mal visto. Ahora, hay que llegar a un punto medio, tampoco se trata de que ande tirando bombas todo el tiempo (risas).

¿Cómo fue la experiencia de trabajar con Nicolás López?
Él es un maravilloso director. Genera unos ambientes de trabajo deliciosos, es muy abierto a sugerencias, a que uno aporte, que uno dé su mirada desde el guión hasta la escena misma. Lo admiro y quiero mucho. Trabajar con Sobras siempre es un gusto, porque es un equipo, una familia, profesionales al máximo y que aman lo que hacen.

Los regalos de paz

Para: Michelle bachelet
De: Paz Bascuñán
"Un camión de amor. Creo que todo ha sido muy duro para ella. Me dan ganas de abrazarla. Es muy difícil estar en su lugar".

Para: Miguel asencio
De: Paz
"A mi amor le regalaría tiempo para que estemos juntitos, que es un bien tan escaso hoy en día".

Para: Patricio Aylwin
De: tu nieta paz
"Un libro con los poemas que aprendió de niño y que
todavía recita".

Para: Leonor Oyarzún
De: tu nieta paz
"Rodillas de chica de 15 años".

Para: Mariana Aylwin
De: tu hija
"Unas caminatas largas por el lago Llanquihue".

Para: Carlos Bascuñán
De: tu hija
"Un canario que le cante puras cosas lindas".

"Los chilenos somos malos para el conflicto frente a frente, no nos gusta, pero usamos Twitter y las redes sociales para tirar bombitas. Ahí todos dicen lo que quieren, con un escudo de por medio"

"SIN FILTRO"

La película se centra en la vida de "Pía", una mujer moderna sobrepasada por sus circunstancias, en la estresada ciudad de Santiago. Ella tiene aparentemente todo para ser feliz, como un trabajo en una empresa cool y un marido guapo. Sin embargo, diariamente es pasada a llevar por su jefe, el novio de este, su hijastro y su mejor amiga, y ella no es capaz de hacer algo al respecto.

Hasta que decide someterse a un milenario tratamiento de acupuntura oriental que le practica un singular doctor chino. Tras el proceso "Pía" empieza a soltar todas sus amarras y comienza a decir lo que nunca pudo, sin filtro.