Desde mi punto de vista, este 2015 se ha convertido en el año para celebrar el increíble poder femenino.
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Diferentes libros, canciones y famosas nos recuerdan que atrás quedaron esos años de princesas que esperan ser rescatadas y ahora lo que se hace es leer un buen libro, vestirse con el mejor outfit y levantarse a luchar por tus sueños.
Como una “Internet adicta” me he topado con mujeres increíbles que me han inspirado a seguir mis sueños, tales como Sophia Amoruso de Nasty Gal y autora de #GIRLBOSS y Amy Odell, editora de Cosmopolitan y escritora de Tales from The Back Row.
Algo que tenían en común ellas dos, aparte de trabajar en la industria de la moda, es que ninguna se detuvo cuando le cerraron las puertas o les dijeron NO y esto fue lo que hizo la diferencia entre el resto de chicas con las mismas metas.
Muchas de nosotras nos vemos frustradas cuando una oportunidad que parecía perfecta, desaparece. A mi me ha pasado –cantidad infinita de veces-, pero ahora que veo atrás, me doy cuenta que si me hubiera quedado llorando con una pinta de helado de chocolate, años después no podría llamarme a mi misma CEO de mi vida.
No, no es que tenga un negocio exitoso ni una empresa de rimbombante nombre; al contrario, estoy apenas comenzando mis veinte y con mi primer empleo, pero tengo la voluntad, el deseo y las agallas de salir y tocar infinidad de puertas.

Empecé esta aventura cuando tenía 16 años e iba al colegio. Tuve mucho miedo e infinidad de dudas, pero si no me hubiera atrevido, no estaría escribiendo aquí en Belelú y con un blog de moda y belleza en mi país.
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No quiero continuar con mi historia porque no pretendo hacer de este post un artículo con un testimonio con final feliz, lo que quiero hacer es motivar y celebrar a todas aquellas que decidimos convertirnos en CEOs nuestra vida.
¿Qué es convertirte en tu propia CEO? Que tú tienes el poder de tomar tus decisiones, de jugar tus cartas y de elegir tu propio camino.
Seguir este camino no quiere decir que te convertirás en la siguiente Miranda Priestly y que con una actitud arrogante conseguirás todo, significa que aprovechando tus cualidades y siguiendo tu pasión, trabajarás incansablemente hasta conseguir lo que quieras.
Que buscarás ser mejor cada día y serás agradecida con la vida. Pero un poco de mascara, perfume y zapatos altos no está de más.
¿Será fácil? La respuesta está en la frase trillada “nada que vale la pena es fácil”. Así es, si estás en plan de convertirte en jefa, prepárate para saber que has adquirido la responsabilidad más grande de todas. Los mejores jefes son los que más trabajan y los que dan el ejemplo a sus empleados.
Se vienen muchos retos, pero ¡ánimos! Que no hay mejor sensación que ser la #GIRLBOSS de tu vida.