Plugs anales: todo lo que necesitas saber antes de usarlos

Usaré un enchufe anal por primera vez. Hice mi tarea: investigué. Comparto mis hallazgos con ustedes.

No se necesita ser principiante en placer anal para serlo en plugs o enchufes anales. Yo por ejemplo nunca he usado uno, pero sí he practicado sexo anal. Por eso, antes de usar uno de estos juguetes, quise saber bien de qué se trata, para prevenir exabruptos mientras descubro mis propios alcances.

¿Para qué?

Para divertirme, para calentarme sola pensando en el hecho y la posibilidad, para calentar al otro.

También para que la próxima vez que haya sexo anal me duela menos, sin que deje dolerme un poco, porque un poco de dolor me es necesario, sólo un poco. Para agregar un nuevo componente a mi juego de sumisión.

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© Ali Express

De menos a más

Uso mis “conocimientos previos”, parto de lo que ya sé: que cuando se usa un sex toy por primera vez, lo mejor es comenzar por la versión más frugal.

Cuando me inicié en los vibradores, no empecé por el Rabbit, sino por un modelo básico, no demasiado grande, ¿cierto? Con los plugs tendría que ser igual.

Hay que empezar por lo más pequeño, que también será lo más barato. Tal vez invertir un poco más y comprar un kit para principiantes, con plugs de diferentes tamaños, hechos de materiales suaves y en colores lindos. Seguro que en mi sex shop de confianza sabrán darme razón de ellos.

La forma y el material

Si logro sentirme cómoda (o dulce, feliz, soportablemente incómoda) con un plug elemental, entonces estaré lista para arriesgarme y probar con otro más grande, o de un material menos amable, como el aluminio.

En cuanto a la forma, hay modelos para diferentes propósitos. Los más curveados están diseñados para estimular la próstata, de la que yo carezco por fortuna.

Por eso pienso conseguirme un enchufe pequeño, de silicón, más corto que largo, con una base ancha y sin peluches, porque ya dijimos que se empieza por lo básico, y no sé si al galán se le antoje el disfraz.

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© Ali Express

¿Qué tanto tiempo?

Esto de probar con uno de estos juguetes se me ocurrió después de que leí un artículo al respecto. La autora decía que era buena idea ir a la escuela, al banco, a la oficina, con un plug colocado. O sea, todo el día. ¿Será que algún día yo consiga tal hazaña? Ánimas, y que me ampare dios.

Los expertos recomiendan que, si se intenta andar por la vida llevando un enchufe, se cargue con una bolsita plástica resellable, en caso de que la meta se vuelva muy incómoda y una quiera cargar con el juguete de forma higiénica.

Obviamente, habrá que empezar por unos minutos, luego una hora, ir aumentando el tiempo gradualmente.

Otras medidas

Tres cosas que ya sabía pero que no está de sobra recordar:

  1. Hay que usar lubricante. Mucho, todo el necesario.
  2. Es mejor comprar juguetes que sean fáciles de limpiar. Si son de silicón, más vale usar limpiadores especiales, que no resequen el material.
  3. Los plugs demasiado grandes o de materiales pesados (como el vidrio o el metal) pueden causar desgarres, si se llevan puestos demasiado tiempo. Hay que tener cuidado.

Con suerte, la semana entrante mi columna llevará por título “Mi  primera experiencia con un plug anal”. Denme su bendición.