5 cosas que nos pasan cuando despertamos con mucho sueño

Aunque hagas esfuerzos sobrehumanos, simplemente no puedes evitar estar en piloto automático en las mañanas.

¿Hola? ¿Estás ahí? Sé que sí, pero todavía tienes demasiado sueño para contestar. Las mañanas pueden ser rudas, sobre todo las del lunes y aunque necesitamos estar activas para empezar el día, nos cuesta salir del modo zombie.

Hay personas que se despiertan muy activas (las envidio) pero, lamentablemente, ese no es el caso de todos. Aunque estemos acostumbrados a levantarnos temprano, la verdad es que nunca nos acostumbramos, o al menos, hablo por los que aman dormir como yo.

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© Durmiendo Mejor

El sueño nos hace más lentos, distraídos e irritables, es por eso que siempre sentimos que todo lo malo nos pasa cuando tenemos sueño. No es que sea todo malo, es que en realidad tenemos demasiado sueño para procesarlo.

Si eres como Garfield, me imagino que te sentirás un poco identificada con esa lista o, quizás, quieras leerla un poco más tarde, cuando ya te hayas activado.

Chocas con todo lo que está a tu paso

Te levantas, empiezas a caminar y ya te pegaste con la manilla de la puerta, con el mueble de la esquina y tropezaste con los zapatos que están tirados en el suelo. Aunque te encantaría que eso no pasara, lamentablemente no lo puedes evitar.

No quieres que nadie te hable, en serio

No es que seas malhumorada o amargada, simplemente prefieres no escuchar demasiados sonidos agudos o conversar con mucha gente cuando recién estás despertando.

Se te quedan la mitad de las cosas al salir de tu casa

Uno de los peligros de estar siempre en piloto automático por las mañanas es que siempre, siempre, se te va a olvidar algo. Puede ser la billetera, el celular, las llaves o en casos extremos, los zapatos.

Imaginar tu mañana sin un café muy cargado no es opción

¿Quién es el mejor amigo de los somnolientos? El café. Si te cuesta demasiado abrir los ojos en la mañana, es probable que también te desesperes si no te queda café en la despensa.

Pospones el despertador una, dos, tres veces

Te aseguraste de poner cinco alarmas, cada una con dos minutos de separación para que no exista posibilidad alguna de que no te despiertes. ¿Funcionó? No, y ahora estás atrasada y tienes que hacerlo todo muy rápido.