Partir de cero cuando ya te acercas a los 30

No hay edad para cambiar y si es necesario hacer un giro radical de vida sólo porque te va a hacer más feliz, no esperes más.

Se supone que hay una “receta para ser feliz” en la vida: estudiar la carrera que te gusta, trabajar en lo que te apasiona, alcanzar el éxito profesional y compartir todo eso con alguien que amas.

¿Quién hizo esa receta? ¿Qué pasa si hay uno de los ingredientes que no te gusta? Seguramente pensarás que si te saltas algún paso en la preparación de esa fórmula mágica, todo estará perdido, pero no es así.

Muchas de las cosas que hacemos en la juventud no tienen tanto que ver con lo que realmente queremos. A veces por inmadurez o poca experiencia, elegimos ciertos caminos que en ese momento de la vida parecen válidos.

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(cc) Foundry / Pixabay

A medida que uno va creciendo y madurando, comienza a conocerse más a sí mismo, empieza a descubrir lo que realmente le interesa y lo que en realidad no tiene mucha importancia (algo que quizás hace cinco años sí la tenía).

Si ya te estás acercando a los 30, no tienes por qué seguir haciendo algo que no quieres. Si lo que haces no te gusta, no te llena y no te apasiona, estás en todo tu derecho a empezar de cero.

Con empezar de cero, me refiero a cambios radicales o también, a pequeñas modificaciones que pueden hacer grandes diferencias en tu vida. Quizás lo que no te permite sentirte en plenitud es la relación que tienes con tus padres o el lugar donde vives, o cualquier otra cosa.

Nada es irrelevante o poco importante cuando se trata de ser feliz. No importa si pareces una persona resuelta y exitosa a los ojos de los demás; si tú no te sientes así, nada de eso tendrá sentido.