Cómo controlar la compradora compulsiva que llevas dentro

Es un problema que puede llegar a los extremos y si sabes que compras cosas que realmente no necesitas, piensa primero en la razón de fondo de estas actitudes.

Te pagaron el sueldo hace unas horas y antes de pensar en pagar tus cuentas o ahorrar un poco de dinero, tu mente no para de imaginar esos zapatos o la chaqueta que viste hace unos días en tu tienda favorita.

Tener ganas de comprar no es sinónimo de compulsión; a todos nos gusta premiarnos de vez en cuando por todo el esfuerzo que hacemos mes a mes en el trabajo y eso no tiene nada de malo.

El problema surge cuando tu necesidad de comprar supera tu propia voluntad. El dinero que tienes destinado a comprar comida o a lavandería lo terminas gastando en cosas que tú misma te das cuenta que no necesitas.

Ahí está la clave: sabes que ya tienes dos pantalones iguales al que estás a punto de comprar, pero lo quieres llevar “por si acaso” lo puedas necesitar algún día, para alguna ocasión especial.

Cuando el consumo te consume

Si tienes mucha ropa guardada en tu clóset que nunca has usado, ni siquiera una vez, es tiempo de que pienses bien en cómo administrar mejor tu dinero. Lo primero que hay que considerar es qué sientes cada vez que compras algo impulsivamente.

Si lo compras porque te gustó, pero al mismo tiempo estás pensando en que lo más probable es que nunca lo uses, ponte un freno.

Si compras algo que te mueres por usar, pero una vez que llegas a tu casa te autoconvences de que nunca lo harás porque te pone nerviosa lo que los demás pensarán de eso, tu compra también fue compulsiva.

Si es un problema que está interfiriendo tu bienestar y calidad de vida, puedes pedir ayuda a un terapeuta que te entregará las herramientas para controlar esta compulsión.

Sin embargo, hay cosas que puedes hacer desde ya para dejar de sentirte mal contigo misma cada vez que compras algo sabiendo que no lo necesitas.

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(cc) jarmoluk / Pixabay

Antes de pasar la tarjeta de crédito, tómate un momento. Sé realista, piensa en si realmente lo vas a usar. Si no estás tan convencida, déjalo pasar y evalúa todas tus sensaciones al respecto.

Si te sientes mejor contigo misma luego de haber rechazado esa tentación, quiere decir que quizás estás comprando demasiado para tapar un problema de fondo: la falta de autoestima y seguridad en ti misma.

Enfócate en otras cosas, anota todos tus gastos y sé consciente de todo el dinero que podrías ahorrar al dejar de comprar compulsivamente. Antes de comprar cosas nuevas, proponte usar todo lo que tengas en tu clóset.

No compres nada hasta haber ocupado todas esas cosas que nunca has usado. Quizás te sientas un poco incómoda, tengas algunas resistencias, pero te darás cuenta de si la verdadera razón por la que no usas esas cosas es porque no te gustan o porque en realidad eres demasiado insegura para ponértelas.

La compra compulsiva tiene que ver con ese deseo de ser alguien diferente, con la sensación de que a través de esas cosas podremos ser distintas, pero en realidad, cuando ya compramos, nos damos cuenta de que no confiamos lo suficiente en nosotras mismas para sentirnos cómodas con eso.