El diseño del aire acondicionado es sexista

¿Te congelas en tu oficina mientras que tus compañeros mueren de calor? Podría ser que el sistema de aire acondicionado sea algo sexista.

Antes de que comencemos con una discusión sobre porqué el aire acondicionado, o su diseño en las oficinas y otros edificios públicos podría ser considerado sexista, díganme si esta escena les es familiar. En una oficina, o casi cualquier edificio con aire acondicionado, son las chicas las que siempre cargan con un suéter, chaleco o chamarra y casi siempre nos terminamos quejando de que tenmos mucho frío, mientras que los hombres casi siempre se quejan de tener calor.

En lo personal, casi nunca me he sentido a gusto en un lugar con aire acondicionado. Menos en grandes salones para fiestas, donde las mujeres llevamos vestidos que nos dejan más expuestas al aire acondicionado y los hombres llevan trajes con sacos y corbatas que aseguran que seguro en algún punto de la velada tendrán calor, mientras nosotras, frío. Pero una investigación de un par de científicos daneses ha concluido que no tiene tanto que ver con la ropa que llevamos sino con la propia temperatura de nuestros cuerpos, así como el metabolismo.

Como han descubierto los investigadores Boris Kingsma y Wouter van Marken Lichtenbelt, quienes investigaron si el funcionamiento y la temperatura de los aires acondicionados y los sistemas de ventilación. Estos se diseñaron en los 60s, pensados para en comfort humano, estableciendo valores estándar para estos sistemas. Los dinamarqueses publicaron sus resultados en la revista Nature Climate Change, y conociendo esta historia, quizás no te sorprendan tanto.

El estudio concluyó que las mujeres requieren temperaturas un poco más cálidas que los hombres, en cuanto a aire acondicionado se trata. El metabolismo basal de las mujeres está por debajo de los valores estándar ya establecidos, según informa el diario El Clarín. Para los hombres, la temperatura ideal es de 22 grados, en la casa y el trabajo, y esta es la establecida en en estos sistemas, mientras que las mujeres requerimos estar a 25 grados para estar a gusto.

O sea, estos sistemas de estandarización, realizados hace más de 50 años. por el danés Ole Fanger, se basaron casi completamente en el comfort de los hombres, en especial aquellos de 40 años y alrededor de 70 kilos de peso. Aunque él afirmaba que estos debían ser confortables para ambos sexos, pues contemplaba una variación de tres grados.

Aunque en general, el estudio critica el hecho de que nuevos edificios se sigan construyendo bajo un viejo estándar (que gasta más energía y sólo es cómodo al 50% de la población), aún falta que se realice un análisis de lo que sucede con las temperaturas durante el invierno. Y más importante aún, que proponga una nueva temperatura amigable a todos. Yo sigo extendiendo mi petición a RH: Porfavor, ¡bájenle tantito al aire!