El último abrazo

Nada se añora tanto como el tiempo ni se odia tanto como la espera.

Pocas cosas se comparan con la sensación de abrazar a alguien después de mucho tiempo. Hay un calor que te hace cosquillitas en el alma y te sacude cualquier pensamiento, tu mente despeja cualquier duda y tu cuerpo se rinde.

Cuando entre los dos se interpone la distancia, el mundo hace ruido y de él surgen monstruos disfrazados de inseguridades y memorias de heridas pasadas a las que cuestra trabajo no mirar directo. Lo único que te salva de la locura es la esperanza.

Nada se añora tanto como el tiempo ni se odia tanto como la espera. Cuando por fin pasa el abrazo y las miradas se encuentran, todo se calma y el silencio se presenta como el mago del instante en el que hace que todo vuelva a suceder.

Volver a sentir, volver a creer, volver a tocar el corazón. Llegas, te vas, das vueltas y te quedas. No existe casualidad alguna que te haga descuidar el roce de la piel, ni el sonido de su respiración aliviada de por fin descubrirse vivo.

Reencotrarse con la profundidad de un “te quiero”, un “te extraño” y admirarla en los ojos de quien estuvo ausente, le da un significado completamente distinto a la nostalgia. Qué importa si pasó un día, o dos meses, o un año o una mañana, la ausencia es la ausencia.

Descubre el poder que tiene una caricia y la magnitud de cada uno de los pasos que te alejan o te acercan de lo que amas, ¿cuántos suspiros le has dedicado? ¿cuántas veces te has resignado a lo imposible?

Detente justo en este momento, siente lo que tus manos te quieren contar de este cuerpo sobre el que hoy te recargas, cada latido que te regala es una respuesta, escúchala y no lo devuelvas. Esto es lo que hay, así se siente lo que toda la gente quiere y tú lo estás teniendo: el amor.

Ya no hay tiempo para imaginarse nada, la realidad es maravillosa, el momento es único. Está aquí, ha regresado. No para siempre, no hay promesas ni futuro. Quédate con él y vívelo hasta que el tiempo decida que estás lista para dejarlo ir de nuevo.