Momentos en que el mundo te recuerda que queda poco para los 30

Sí, ya sabemos que quedan sólo unos años para cumplir 30, pero no es necesario que los demás te lo recuerden todo tiempo, ¿no lo creen?

Tener 30; qué extraño sonaba esto cuando éramos adolescentes. Rebobinando un poco el cassette (sí, el cassette), recuerdo que cuando tenía unos 15 o 16 años, pensaba en los 30 como algo realmente lejano.

A esa edad, uno no se preocupa de muchas cosas, o al menos, las cosas por las que uno se preocupa no son realmente tan terribles como nosotros creíamos que eran en ese momento.

¿Cómo me imaginaba que iba a ser a los 30? En conversaciones con amigas, uno solía referirse a las tres décadas como una etapa adulta por no decir vieja en la que, supuestamente, estaríamos medianamente resueltas en la vida.

Ahora que me quedan algunos años para ponerle treinta velitas al pastel, los pensamientos son muy distintos. En primer lugar, no me siento para nada vieja, al contrario de lo que mi yo de 15 años pensaba que me sentiría a los 26 en ese entonces.

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(cc) Mislav Marohnić / Flickr

Lo que sí es cierto, es que aunque no lo queramos, después de los 25 ocurre algo extraño; es como si los planetas se alinearan y produjeran un efecto magnético en la Tierra que hace que la sociedad te restriegue en la cara que ya no eres una “chiquilina”.

En esta transición, lo que más me ha shockeado ha sido lo de “señora”. “¿Señora, quiere comprar esta crema antiarrugas?”. Obviamente, si escucho esa frase, no voy a darme vuelta pensando en que le están hablando a otra persona.

Sólo hasta que la vendedora me toca el hombro, me doy cuenta de que ese “señora-crema antiarrugas” era para mi. ¡Falta de respeto! Admito que ya empecé a usar cremas antiarrugas, pero todavía no soy señora, aunque lo peor de todo es que a mi edad, podría serlo perfectamente.

“¿Hija, ya estás ahorrando para tu jubilación?”. ¿Cómo? ¿De qué me perdí? La jubilación es mucho más lejano que tener 30 o 40 años, pero de todas formas, tus papás quieren que sepas que “es importante ahorrar para el futuro, para cuando tengas 80 años”. No quiero saberlo, tengo 26 años.

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(cc) DenisDenis / Flickr

Bueno, las redes sociales son un caso aparte. Nunca te diste cuenta en qué momento pasó o qué fue lo que gatilló todo esto, pero de un día para otro, muchos de tus amigos en Facebook publican fotos del día de su matrimonio, o del momento en que sus hijos dicen “mamá” por primera vez.

Aunque yo aún me siento joven y lo soy, hay una especie de “vocecilla interior” que también quiere que tenga claro que me acerco a los 30 años.

Esa voz te dice que ahora tienes que ir al centro comercial a ver cosas de decoración y no ropa, que los viernes son para descansar y no para salir de fiesta siempre y que no puedes despilfarrar dinero porque tiene que alcanzarte hasta fin de mes.