Cómo mantenerte en contacto contigo mismo

Estas son algunas actitudes que necesitas cambiar para mantenerte cerca de tu verdadero yo.

Hoy, mientras estaba trabajando, en algún momento me perdí. Ya sabes, de esas veces que te clavas en tus pensamientos y la mirada se te va. De hecho me pasa muy seguido y cuando reacciono ya perdí 15 minutos mínimo sin mantener el control de lo que pienso y hago.

A eso le llamo desconectarse de uno mismo. Puede suceder de mil formas además, lo de las miradas perdidas es una consecuencia de ello. No ser capaz de estar en un solo lugar y en el tiempo presente, quiere decir que algo te angustia y se está robando tu concentración.

Cuando de repente tienes una sensación de opresión en el pecho, todo te pone nervioso y se siente como un presentimiento raro, debes poner atención porque probablemente tu cuerpo está pidiendo a gritos que te alinees con él. Existen varias formas en las que esto puede suceder.

Una de ellas es decir que sí a todo. A veces nos reservamos los “no” porque no queremos causar problemas o rechazar a la gente y le damos la vuelta a cosas que nos incomodan haciendo de cuenta que no pasa nada y no nos afectan. La falta de honestidad hacia uno mismo causa daños. Cuando intentas quedar bien, cuando mientes o eres hipócrita, intoxicas tu espíritu.

Otra forma de abandonarnos es complaciendo a todos. Tiene que ver con no saber decir “no”, pero lo grave es sentir culpa por ello. Cuando te piden un favor y lo aceptas inmediatamente porque se trata de una persona a la que quieres mucho o a la que le debes un favor. No se trata de dejar de ser solidarios, sino aceptar que lo que te piden va en contra de tu código y poner límites.

Dejar de creer en el amor o que tus primeras impresiones sobre las personas sean siempre negativas te desconectan. Tú eres amor, naces lleno de él y la vida te va desanimando al respecto. Cuando asumes que todos te van a traicionar o que la humanidad ya no tiene esperanza, limitas cualquier intención positiva y lo que es peor, instalas mensajes equivocados en tus pensamientos.

Dejar de defender lo que amas y en lo que crees te desconecta de tu verdadero yo. Tampoco es que debas pelearte con todo el mundo, pero debes tener firmeza en tus decisiones para no dejarte llevar por lo que los demás opinen.

Deja las críticas atrás. Todas las personas que se encuentran en tu vida, tienen algo que enseñarte. Concéntrate en eso y no te dejes llevar por la tentación de apuntar a lo negativo.

Atesora tus momentos a solas y vívete completamente sin temor. Muchas veces nos escondemos entre el ruido por miedo a toparnos con algo que no nos gusta de nuestra personalidad, pero debes estar siempre seguro de lo que eres para proyectar lo que quieres. Eso sólo lo descubres cuando convives contigo mismo.

Deja de adjudicarte los problemas. Cuando peleas con tu novio/novia y te adjudicas toda la culpa, derrochas perdón y te desvalorizas. Todos hacemos daño y es importante que reconozcas tu parte y reconciliarte con eso que hiciste mal, pero también acepta que habrá cosas que deban resolver los demás y en las que no tienes nada que ver.

Estamos en constante conexión y desconexión. Creo firmemente que la mayoría de nuestros problemas de salud física y emocional se debe a la incapacidad de mantenernos unidos con nuestra propia profundidad; lo que pensamos, lo que deseamos y vemos en el futuro. Todo lo que concibimos y percibimos debe alinearse con cada acción y palabra.

Si de repente notas que las ideas se te van, que te quedas como ida y dejas de escuchar una plática o no puedes concentrarte, tal vez es el mensaje de que necesitas reestablecerte. Sal a caminar, despéjate y háblate. Averigua lo que te tiene distraído y atiéndelo.