Señales de que estás siguiendo tu pasión

Nada es fácil, pero cuando amas lo que haces no hay imposibles.

Todos tenemos una pasión, algo que nos mueve y despierta en nosotros la mayor inspiración. Esa pasión nos deja crear e innovar, nunca quedarnos dormidos en nuestros laureles. Cuando decides perseguirla y trabajar por ella debes enfrentar miedos e inseguridades, porque no siempre lo que deseas es sencillo.

Si de algo te sirve, no hay absolutamente nada fácil en lo que verdaderamente vale la pena. Parte fundamental de una vida plena, es el trabajo constante, la disciplina y la voluntad. Si logras combinar estas tres cosas, ya estás del otro lado.

Ahora, cómo saber si lo estás haciendo bien y estás haciendo lo que te apasiona. Puedes pensar que es ovbio, ero aún trabajando en el mejor lugar, con el mejor sueldo, con la mejor actitud, llegan momentos de estrés y duda, de miedos y decisiones importantes. Precisamente por eso debes identificar si estás en el lugar y camino correctos, para superar los momentos duros y continuar.

  1. La primera señal es que nunca dejas de moverte. Siempre quieres conocer nuevos lugares, vivir en ciudades diferentes y crear ambientes distintos. Lo haces porque entiendes que es la única manera de ampliar perspetivas.
  2. Sabes por dónde empezar y qué hacer para dar el primer paso. Titubeas un poco, pero nunca te detienes.
  3. No se trata de trabajar duro ni más tiempo, sino de trabajar mejor. Esto es interesante, una persona que sabe utilizar su tiempo de manera organizada y aprovechándolo al máximo, nunca se desvela trabajando.
  4. Haces de lo que te apasiona un hábito, nunca una costumbre.
  5. Cuando las cosas van mal o pierdes el control sobre algo, sabes que estás a punto de ser testigo de algo mágico.
  6. De vez en cuando rompes las reglas. El espíritu de la aventura no te deja quedarte con la duda sobre nada y siempre lo averiguas.
  7. Tienes clarísimo que hay personas a quienes puedes ayudar, personas que trabajan contigo de la mano y personas que pueden ayudarte.
  8. Estás de acuerdo en que la gratitud vence cualquer mala actitud.

Para que las cosas funcionen, deben intervenir todos los factores y el más importante eres tú siempre. Ten en cuenta que tú eres quien decide las dosis de todo lo que va a ser parte de la mezcla y cuándo es momento de integrarlas a la receta.

El miedo y los cambios repentinos son parte de la magia, y no quiere decir que lo que estás haciendo esté mal. Cuando lleguen las dudas, haz una pausa y un recorrido a través de todo lo que ha sucedido, entonces reafirma o cambia de ruta.