Cosas que no quieres que pasen en una entrevista de trabajo

Es el trabajo soñado y nos preparamos durante días para impresionar en la entrevista que definirá todo, pero lamentablemente algo sale mal.

¿Estoy bien con esta ropa? ¿Qué tengo que decir? ¿Me muestro seria o lúdica? Las entrevistas de trabajo son de esas instancias en que nos encantaría poder controlarlo todo, pero que en realidad, es imposible saber con detalle qué pasará.

Buscar trabajo no es fácil. Muchas personas creen que si son persistentes, van a encontrar el trabajo soñado, y a veces es así. Sin embargo, independiente de si es el trabajo que estábamos esperando o no, sabemos que hay que causar buena impresión.

Justo en el preciso momento en que te llaman o te envían un correo citándote a una entrevista, tu cerebro ya está poniendo ideas en tu cabeza sobre todo lo que tendrás que hacer o decir para conseguir el trabajo.

A veces, más que pensar en las cosas que tenemos que hacer, imaginamos lo que no nos gustaría que nos pasara en ese momento tan esperado. Estas son algunas de las situaciones que nos gustaría que nunca pasaran en un entrevista de trabajo, o que al menos, pasaran lo más desapercibidas posible.

1. Llegar tarde

Si eres un atrasado crónico, vas a tener que empezar a cambiarlo si quieres llegar a tiempo a una entrevista de trabajo importante. Nadie quiere causar la impresión de irresponsable o despreocupado, sobre todo si, de mala suerte, el supuesto futuro jefe es un reloj humano.

2. Mancharse la ropa antes de llegar

Hace una semana decidiste lo que ibas a usar para ese día y has cuidado cada detalle para que no le pase nada a tu hermosa blusa blanca. Justo cuando entras al ascensor, un hombre te da vuelta su café encima y quieres desaparecer de la tierra.

3. Hablar poco o hablar demasiado

Claramente, esta es la instancia para hablar de lo bueno que eres en tu profesión, pero tampoco es necesario hacer un discurso de cinco horas. Por el contrario, si te quedas callado o contestas con monosílabos, es probable que no te seleccionen porque, de hecho, tienes que hablar.

4. Tener problemas estomacales inoportunos

Si hay algo que no queremos que nos pase en un día como ese, es tener el estómago “resentido”. Lo más paradójico, es que a muchas personas les ocurre esto cuando están nerviosas, y aunque lo traten de evitar, pueden sufrir de “ruidos molestos” o urgencias que evidenciarán su estado.

5. Describirte a ti misma con las cualidades que más odias de ti

Los nervios pueden ser muy traicioneros, sobre todo cuando te toca hablar de ti misma. “Soy responsable, aunque a veces soy relajada, pero no eso no quiere decir que sea irresponsable, sólo que a veces se me olvidan las cosas”. ¡Next!