Vestido de graduación en homenaje a Malala

Una genial forma de hacer conciencia sobre la educación para mujeres en el mundo

En definitiva que la forma en que nos vestimos puede comunicar mucho más allá que sólo el gran estilo o buen gusto que tenemos a la hora de combinar ropa. Hay veces que la ropa, o a veces falta de ella, es una forma de hacer una declaración política o de hacerlo como una protesta. A veces, simplemente es una forma de crear conciencia.

Y una chica de la ciudad de Victoria, en Canadá, llamada Erinne Paisley lo acaba de hacer de una manera magistral con su vestido de graduación. El mismo fue elaborado con tareas viejas que había entregado a la escuela (sí, de papel). No sólo eso, sino que le escribió en rojo la frase:

Recibí mi educación. No todas las mujeres tienen ese derecho. Malala.org

Por supuesto, no se refiere a otra Malala que al premio Nobel de la Paz y activista por la educación en el mundo.

Además de elaborarlo, fue ese vestido con el que asistió a la ceremonia de graduación de su generación, y por último, tomó el dinero que habría usado en un vestido para donarlo a la fundación de Malala Yousafzai.

Me di cuenta de la mucha atención que se le pone en la graduación, y la culminación de la educación preparatoria.Tenía muchas ganas de ayudar y apoyar a todo el trabajo increíble que hace la fundación Malala . Un vestido de graduación está hecho para representar lo que eres como persona, y siempre he tenido una inmensa pasión por el activismo y la retribución a la sociedad.

Erinne vió a Malala en vivo el año pasado en Reino Unido, donde habló en el We day UK, una conferencia para jóvenes alrededor del mundo donde los asistentes conocen de los problemas y propuestas para solucionarlos. Se sintió profundamente inspirada por la joven pakistaní, “de una manera que ni siquiera puedo describir”, como reporta el portal Hello Giggles.

Siento una conexión profunda con esta causa y esta situación porque soy una mujer que ha nacido en una vida privilegiada por tener la oportunidad y el derecho de una educación preparatoria gratuita. Ver a Malala en persona me hizo darme cuenta que las chicas que no tienen derecho a una educación son parecidas a mi o a cualquier otra persona. Ellas nacieron en una circunstancia que no se merecen.

Si se preguntan cómo hizo para confeccionar el vestido, por dentro está totalmente unido con cinta. Le tomó a Erinne y a su amiga varios intentos de prueba y error para lograr unirlo. Al final, sólo quedaban viejas tareas de matemáticas porque los ensayos y otras tareas se fueron con los primeros diseños del atuendo. Quizás Mayhem les habría dado buenos tips.

La respuesta al vestido ha sido maravillosa, ha recibido más de 25,000 compartidos en Facebook, y la ahora graduada lo está vendiendo en una subasta (ya va por los 600 dólares). Como era de esperarse, todo el dinero se irá a la fundación Malala. ¡Qué maravillosas formas de cambiar al mundo!