Un excelente plan para darle un giro a tu vida

En 4 semanas haz una limpia y planea una nueva forma de vivir.

Movimiento es vida, y para moverse hay que atreverse a cambiar, encontrar nuevas formas y caminos, ajustar las piezas y reestructurar lo necesario para mejorar cada vez.

En esto se resume el artículo de Genial.Guru, que nos vino a proponer una guía muy linda para darle un giro a nuestra vida de forma positiva. Antes que nada, aclaro que no es necesario sumergirse en el caos para empezar. En momentos en los que nos da por divagar, hay oportunidades disfrazadas para dar los primeros pasos.

En esta propuesta, se trata de hacer una limpieza de todo y empezar a acomodarnos para recibr la vida plenamente. Consta de 4 semanas de trabajo paulatino pero firme.

Semana Uno: trabaja en tu cuerpo y en tus hábitos

Empieza un lunes a las 6am, y ve convenciéndote que entre más temprano inicies, más ventaja le sacas al día. Además del silencio y la tranquilidad que te regala la mañana a esa hora te ayuda a concentrarte mejor en acumular la energía que necesitas para ir con todo.

Otro punto es la alimentación. A partir del primer día reduce las porciones, toma en cuenta que todo lo que comas te ayudará o no a rendir en tu día. En esta primera etapa, trataremos de contrarrestar los efectos del alcohol, tabaco y comida chatarra, hábitos que tenemos arraigados desde tiempo atrás.

Procura no ser radical en el cambio. Es decir, no te quieras convertir en vegano si toda tu vida has comido carne. El proceso es lento, pero definitivamente los dulces, gaseosas y frituras quedan descartadas desde el inicio.

Por otro lado está el tema del deporte y el ejercicio. Todos quisiéramos un cuerpo tonificado, y es la idea, pero más que por vanidad, por salud. Un músculo sano hace a un cuerpo sano. El ejercicio es necesario para mantener la mente saludable y funcionando al máximo.

Inicia con pequeños cambios, en lugar de utilizar el asensor mejor sube por las escaleras, o evita tomar taxi y camina.

Semana dos: limpieza general

Empezando por los espacios físicos como tu escitorio, dormitorio, armario y todos los lugares por donde pasas en el dia.

Por pequeña que sea, cualquier cosa inútil en tu camino te estorba y roba energía. Igual que el montón de regalitos de tu primer novio, que te encantan y recuerdan cosas lindas, pero al final no te sirven, mas que para tener un pie en el pasado.

Otro tipo de limpia, es el de tu lista de pendientes. Esta semana el objetivo es tachar de la lista todo lo que ha vivido ahí por meses o años. Es momento de hacer ese viaje, esa visita y esa llamada pendiente.

Cumple con todo aquello que te propusiste y no le diste continuidad o ni siquiera empezaste, como tus clases de yoga o inglés. Ve sacando todo eso de tu lista y siente cómo te liberas.

La limpieza social también cuenta, como empezar por quitar de tu camino a todas las personas que sólo te quitan tiempo. Vuélvete selectivo y aprende a decir “no” a todo lo que llegue a tu vida y no te aporte ningún valor.

Esto no es fácil, trae consigo muchas despedidas, pero mantén la flecha siempre apuntando al objetivo principal que es mejorar tu calidad de vida.

Semana tres: ordena tus planes y sueños

Una vez que nos libramos de todas esas cargas emocionales y limpiamos los espacios, vamos a definir lo que queremos que ocupe ese lugar.

Empieza por hacer una lista (no importa el tamaño) de todo lo que sueñas y deseas. No te limites.

Ahora, divide todo eso en cosas posibles e imposibles, porque seamos realistas, cuando dejamos que la imaginación vuele, se nos ocurren cosas que van más allá de nuestras posibilidades terrenales. Lo padre de este ejercicio es que por un momento el mundo está a tus pies y dispones de él como te da la gana.

Revisa tus listas, la de lo posible mídela en objetivos a corto, mediano y largo plazo; la de los imposibles mantenla cerca de ti siempre. De alguna manera te mantendrá motivado.

Nunca vayas a la cama sin planear tu día siguiente. Esto te ayudará a aumentar tu productividad. De vez en cuando revisa tu lista general y ve si lo que haces día con día te acerca a esos sueños que escribiste al principio.

Semana cuatro: ve más allá

Esta es la última etapa del proceso. Aquí es donde defines con hechos reales el cómo de las cosas.

Por ejemplo, si todos los días vas por tu cafecito en la mañana, cómpralo en un lugar diferente cada vez. Cambia de ruta para ir a trabajar, empieza a compartir el auto con alguien distinto cada vez que vayas a un lugar, visita ese bar que siempre te ha dado curiosidad. Prueba algo nuevo todos los días.

No se trata de enfrentar los cambios, sino de combatirlos. Toma el sartén por el mango para destruir todo el miedo que vive en tu cabeza y no te deja avanzar.

Por último, descansa. Ojo, descansar no significa revisar el celular o ir de fiesta. Se trata de pasar un tiempo a solas, desconectarte, dormir, respirar o meditar. Piensa en lo que has hecho hasta ahora, los cambios agotan y necesitas tiempo para asimilar lo que está pasando en tu vida a partir de que iniciaste.

Es interesante llegar a este punto y hacer una retroalimentación de todo lo que has avanzado y cómo lo has hecho. ¿Te ha funcionado? Es el momento de preguntarte y darte cuenta si esto ha valido la pena.