5 preguntas que debes hacerte todos los días

Preguntas básicas que te sitúan en la realidad y que pueden hacerte una persona más feliz.

¿Será posible que unos cuantos segundos de reflexión sobre lo que hacemos y dejamos de hacer, marquen una diferencia en nuestro día a día? Rachel Yahne del Huffington Post, considera que sí.

La bloguera comenta que se trata de plantearse las preguntas adecuadas, aquellas cuyas respuestas sean de veras nos pongan a pensar, nos convenzan. Para ello, se basa en el esquema de Benjamín Franklin, quien solía preguntarse a diario cómo aprovecharía el día.

Las siguientes preguntas, según Rachel, servirán para hacerte pensar en cómo inviertes tu tiempo, tus energías y tus intenciones. Con suerte y la reflexión derivada de las respuestas trae consigo un cambio significativo.

¿Cuál es mi intención este día?

Se trata de aprovechar el entusiasmo matutino, en caso de que lo haya. Porque hay días en que nos levantamos de muy buen humor. Otros, sucede todo lo contrario. Como sea, la autora propone fijarse un propósito y hacer todo lo posible por alcanzarlo.

O sea que, si no hay entusiasmo ni ganas de salir de la cama, ni hablar, hay que echar mano de la disciplina y pensar en una meta convincente (y alcanzable, por supuesto).

¿Por qué estoy haciendo esto?

Esta pregunta es ideal para quienes, de repente, nos sorprendemos a nosotros mismos perdiendo el tiempo, es terrible. Pero también puede servir para no olvidar metas a mediano o largo plazo.

Algunas actividades pueden ser monótonas, flaqueamos, nos aburrimos, queremos desistir. Quizá la respuesta a esta pregunta nos haga recuperar el ritmo.

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(cc) CollegeDegrees360 / Flickr

¿Por qué estoy comiendo esto?

La idea es no comer sin hambre, pero también comer mejor. Verduras, frutas, proteínas, menos harinas, evitar bebidas azucaradas… todo eso que ya sabemos y nos cuesta tanto trabajo.

¿Qué estoy comunicando?

En las redes sociales, en la oficina, en la casa. Para quienes vivimos de escribir, la pregunta es buenísima.

¿De qué me siento orgulloso?

Ésta hay que plantéarsela de noche, antes de dormir, en especial si se tuvo un día de perros. De esta forma dejaremos de pensar en las cosas horrendas que nos pasaron, para concentrarnos en lo que valió la pena, en lo que se ha logrado con los años, en las cosas buenas que tenemos.

En general, Rachel se refiere a volvernos más conscientes de lo que hacemos y lo que dejamos de hacer. Es un buen propósito: a nadie le sobra un poco de conciencia.