La postergación, un hábito que debemos eliminar hoy mismo

Sabes perfectamente que tienes que hacer algo, pero prefieres postergarlo hasta que finalmente lo dejas pasar.

¿Has escuchado el famoso dicho “no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”? Bueno, de eso se trata justamente de lo que hablaremos. Aunque sepamos que debemos hacer algo importante para nosotros o para los demás, algo pasa en nuestra mente que no nos permite seguir adelante.

Hay personas que han convertido la postergación en un hábito cotidiano, y a veces ni siquiera se dan cuenta de que están dejando para mañana lo que pueden hacen hoy. El problema es que cuando nos acostumbramos a actuar de esta forma, perdemos tiempo valioso de nuestro presente.

El escritor Wayne Dyer hace referencia al hábito de la postergación en su libro “Tus zonas erróneas“, y explica los motivos por los cuáles las personas siguen postergando cosas importantes y los comportamientos típicos que tiene alguien que acostumbra hacerlo.

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¿Qué hacemos cuando postergamos algo o a alguien?

1. Seguimos en un empleo o trabajo que no nos gusta, y no somos capaces de cambiarlo porque es más fácil postergarlo.

2. Nos aferramos a una relación que ya no está funcionado, y esperamos a que las cosas mejoren algún día.

3. Evitamos hacer cosas importantes que tenemos pendientes, y usamos el cansancio como excusa.

4. Seguimos peleadas con una buena amiga porque simplemente no queremos enfrentar lo que esto implica.

Ejemplos como los anteriores hay muchos, sin embargo lo importante es comenzar a desechar todas las excusas que nos llevan a caer en la postergación.

Es típico de los postergadores, echarle la culpa a todo el mundo de lo que les pasa, y no asumir que, en realidad, son ellos los que están incómodos consigo mismos.

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Eliminar este hábito tiene directa relación con la fuerza de voluntad y las acciones. La única forma de librarse de esto es ¡haciendo lo que tienes que hacer!

Wayne Dyer deja una enseñanza muy útil en su libro, y está dedicado a todos aquellos que sientan que están presos de la postergación:

Pregúntate a ti mismo: “¿Qué es lo peor que me podría pasar si hiciera lo que estoy postergando ahora?”. La contestación es por lo general tan insignificante que muy posiblemente te dará un espaldarazo que te incitará a la acción. Piensa en los motivos que tienes para tener miedo de hacer aglo y con sólo eso dejarás de aferrarte a ellos.

Al mirar las cosas desde otra perspectiva, es fácil darse cuenta de que los miedos que nos impiden ser feliz son sólo creaciones de nuestra propia mente. Lo bueno de esto, es que si fuimos capaces de crearlos, nosotros mismos tenemos el poder de derribarlos cuando queramos.