10 momentos en que el “sexting” deja de ser divertido

¿Mensajes eróticos? Bienvenidos… siempre y cuando no caigan en estos pavorosos errores.

Ahora que existen emojis eróticos para usar en WhatsApp y otras aplicaciones de mensajería, el tema del sexting viene al caso. Qué bonito, qué divertido, dime más cosas, bombón, ahí te va otra foto. Pero no siempre sale tan bien, la vida es difícil, también en la pantalla del smartphone.

A veces una no sabe ni dónde meterse, después de recibir la foto de una erección no solicitada (en el plano también aparecen toallas hechas bolas en el piso y unos calzones que más valdría regresaran a su inmediato lugar de origen, típica foto en el baño).

En días pasados (no sé por qué, juro que soy inocente) he recibido en Telegram penes erectos al pormayor. Uno de ellos se mostraba “en etapas”, como si las imágenes fomaran parte de un storyboard suprarrealista kitsch: pene durmiente / erección en ciernes / erección en su momento culmen / pene que eyacula / cabeza de pene con eyaculación recién salida del horno. Una recortadita al vello circundante, corazón.

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(cc) Pro Juventute / Flickr

Me reí mucho: por la insistencia del remitente, por las cosas que decía entre foto y foto (ya saben: “quiero ver tus tetas”, “me gustaría clavarte esto”, “¿verdad que te gusta, rica?” y otras perlas por el estilo). Ni una sola vez le respondí. No tenía ni idea de quién era y sí demasiado trabajo como para ponerme a practicar el sexting con un desconocido.

Yo ni siquiera había amanecido con ánimo burlón, pero el hombre fue persistente, de modo que decidí mofarme de él, en Twitter, en otras ventanas, con mis contactos. Lo pasamos bomba. Pobre muchacho. Qué mala onda de mi parte, ya lo sé, pero a erección no pedida, burla manifiesta.

El sexting a veces se recibe de buen ánimo, pero otras no. Cuando deja de ser divertido, cuando se vuelve ridículo o terco, pues qué pena, ¿no? Ni ganas de responder nada, ya no quiero jugar, deja que me siga riendo en paz de tu pene gigantesco y del tiradero en tu baño.

Por eso ustedes no se expongan al escarnio y eviten mandar penes/vaginas/nalgas y mensajes desesperados, sobre todo cuando el otro no está en el mismo mood. Eviten cometer estos errores.

Penes no requeridos

A mí los penes me encantan. Se me hacen padrísimos, antojables, una maravilla de la que podría hablar por horas, o frente a la que decido guardar silencio, porque pene y palabras no pueden ocupar el mismo espacio.

Pero me gustan en vivo, cuando los puedo tomar entre mis manos y metérmelos a la boca. ¿En foto? No, gracias, mi rey, mejor platícame las cosas que te gustaría hacerme y deja que sea yo quien mande las fotos.

Fotos en el baño

Por favor, personas, dejen de hacerlo, ténganse amor propio, dense a respetar. No queremos seguir viendo sus toallas tiradas en el piso ni sus calzones ni la tristísima decoración de sus espacios. Gracias.

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Miley Cyrus / Instagram

Fotos extemporáneas

De repente recibes una imagen más o menos estimulante, pero caes en cuenta de que fue tomada en otro momento. ¿Qué no es ése su peinado de hace 6 meses? Grave error. Mejor apelar a las palabras, caray.

Insistencia

Cuando no tienes ganas de sextear, el otro insiste, tú insistes en que ya basta… y las invitaciones a la acción siguen llegando. No importa a cuantos stalkers bloquees, siempre llegará algún optimista que espera le respondas “órale, va, vámonos ahorita mismo a coger”.

Pésima escritura

Ya no hablemos de las tildes ni de la sintaxis ni de la conjugación… Entiendo que el otro se la jala mientras escribe, que no se puede una poner tan exigente, pero si el mensaje no es legible, ¿cómo reaccionar? Se dice que la mala ortografía no mata, salvo cuando se trata de calentura.

Una amiga contestó una vez a un mensaje del tipo “kiero kojerte toda la noshe, mamy”: “primero se aprende a escribir y luego a coger, no al revés”.

Fantasías no compartidas

Estás que tomas un taxi y te le apareces vestida de colegiala, cuando ¡púmbala!, el tipo te sale con que quiere tener sexo disfrazado de conejo. Lo bueno es que aquí en México ya tendremos línea 911.

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© Blamo Toys

Mal uso del lenguaje

El lenguaje se vuelve tan pero tan gráfico que deja de ser erótico y se vuelve un manual de anatomía o de mecánica. No es lo mismo decir “me muero por tocarte hasta que ya no puedas” que decir “quiero estimular digitalmente tu conducto vaginal”, como decía César López cuadras en Macho profundo.

Otro problemón se desata cuando el otro se pone “poético” y sus metáforas son un desastre. O cuando sigue pidiendo fotos pero responde con monosílabos. Quién sabe qué sea peor.

Destinatario equivocado

El mensaje es de lo más emocionante. Responderías con el mismo entusiasmo si no fuera porque el remitente es el novio de tu vecina. Mejor pensemos que se equivocó.

¿Uno más uno igual a tres?

El mensaje involucra a una tercera persona. ¡Un momento! Una cosa es armar un trío en la alcoba y otra muy diferente hacerlo en el plano verbal, no seas grosero, mi rey.

Exhibicionismo ajeno

Ya sé que todo depende de con quién se sextea, que cada quien sabrá cómo elige a sus amistades. Porque no sería nada lindo ni nada amable que el otro anduviera por ahí mostrando las tetas que una con tan buena voluntad le envió.


Y claro, a lo anterior hay que agregar el asunto de la seguridad, que ya se medio deja ver en el último punto. Hay que tener cuidado, personas. Cuando la sesión de sexting queda colgada en la red, la diversión no sólo termina, sino que comienza la nueva era del terror.